Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Hermandad de la Buena Muerte

Ilustre y Agustiana Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Madre de la Consolación y Correa en sus Dolores

Fotografías: «Juan Luis Rodríguez Medina, Manuel García, Pablo Jesús Núñez Romero y Manuel González Olivares»

La Hermandad de la Buena Muerte se funda en el año 1916 en el seno de la comunidad agustina de Huelva. El Padre Gilberto Blanco fue su fundador, junto a los alumnos y padres agustinos del recordado y conocido colegio situado en la calle Puerto, en Huelva capital.

Tras la marcha de los padres agustinos de la ciudad, la Hermandad vivió una etapa en la parroquia de San Pedro, donde procesionaba únicamente con un crucificado de Olot en la tarde-noche del Lunes Santo.

En el año 1940, la Hermandad se reorganiza tras la Guerra Civil y se establece canónicamente en la Parroquia de la Concepción. Comienza entonces una etapa de esplendor patrimonial, con la llegada de importantes elementos como el antiguo paso de la Virgen, conocido como el de la “Casa Cuna”, y el actual paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, tallado en caoba americana y con orfebrería de grandes maestros como Jesús Domínguez y miniaturas de Zabala. Este paso está considerado por los expertos como una de las mejores obras de talla de Andalucía.

La Hermandad recupera su identidad agustiniana y regresa a su sede original el 27 de febrero de 1995, siendo acogida de nuevo por la comunidad y el convento agustino, que le devuelven el cobijo espiritual que toda cofradía necesita.

Ciento nueve años después, la Hermandad conserva sus señas de identidad: sus raíces agustinas, el misterio fundacional en el paso de la Virgen y la alegría que aporta la presencia de un centro educativo con niños en su cortejo.

Cabe destacar también el rico ajuar de Nuestra Madre, con sayas de gran calidad como la de tisú de plata bordada por Esperanza Elena Caro, así como insignias de gran valor como la cruz de guía de Jesús Domínguez o el “Sinelabe Concepta”.

En la actualidad, la Hermandad vive un momento de esplendor tanto patrimonial como humano, de la mano de la Junta de Gobierno que preside Carlos Galindo Fuentes, con nuevos proyectos en marcha y un notable crecimiento en el número de hermanos.

Hábito de Nazareno

Morrión y túnica negra con botonadura azul, imitando un hábito agustino de los monjes, correa agustiniana, característica de la corporación.

Hermano Mayor

Carlos Galindo Fuentes

Santísimo Cristo de la Buena Muerte

El Santísimo Cristo de la Buena Muerte es una escultura de 1941 atribuida al imaginero Joaquín Gómez del Castillo, realizada en madera policromada. Representa a Cristo crucificado en el instante final de su vida terrena, con una expresión serena y contenida. Los ojos semicerrados y los labios entreabiertos transmiten paz y entrega, alejándose del dramatismo para invitar al recogimiento. Su anatomía refleja la influencia barroca sevillana, aunque con una depuración formal que evidencia la madurez del autor.

Nuestra Madre de la Consolación y Correa en sus Dolores

Nuestra Madre de la Consolación y Correa en sus Dolores, también obra de Joaquín Gómez del Castillo y realizada en 1940, es una dolorosa inspirada libremente en los modelos murcianos de Salzillo. Presenta un rostro de facciones suaves y expresión profundamente orante, enmarcada por un leve gesto de dolor contenido que refuerza su carácter meditativo.

Ambas imágenes constituyen el núcleo devocional de la Hermandad, unidas por un mismo lenguaje artístico que fusiona la tradición barroca con la sensibilidad propia de la imaginería onubense de mediados del siglo XX, conformando un conjunto de gran fuerza espiritual y valor patrimonial.

Paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte

Paso realizado en madera de caoba procedente de la República Dominicana, donada por el General Trujillo. Está considerado una de las obras más importantes en talla de Andalucía. Fue ejecutado por José García Páez como oficial del taller de Miguel Hierro, con orfebrería de Jesús Domínguez y miniaturas de Zabala. Año: 1955.

Las capillas de plata del canasto reproducen diversas escenas de la vida de Jesús: El Calvario (frontal), el Cristo (frontal), el Nacimiento de Jesús (costero derecho), la Entrada en Jerusalén (costero izquierdo) y la Resurrección (trasera).

En el frontal, flanqueando la capilla del Calvario, se encuentran San Agustín y San Juan Bautista. En el costero derecho, a ambos lados de dicha capilla, aparecen San Juan Evangelista y San Lucas; en el costero izquierdo, San Mateo y San Marcos.

En la canastilla frontal se sitúa un medallón con el escudo de la Hermandad. En la trasera, el escudo del Colegio Oficial de Farmacéuticos; en el costero derecho, el de la República Dominicana, y en el izquierdo, el de la Diócesis de Huelva.

El respiradero frontal incorpora la imagen mural de la Virgen de la Cinta con cartela tallada en caoba por García Páez y orfebrería de Zabala. El respiradero trasero presenta una cartela dedicada a San Sebastián.

En los resplandores de los costeros aparecen medallones con las escenas de Jesús atado a la columna y la presentación al pueblo por Pilatos. Otras cartelas, con herramientas de la Pasión, rodean el paso.

 

Paso de Nuestra Madre de la Consolación y Correa

Paso de alpaca plateada, obra de Ramón León Peñuelas (1993). En la actualidad, la Hermandad tiene la intención de aprobar en Cabildo un nuevo paso procesional en madera dorada, inspirado en los antiguos pasos que tuvo Nuestra Madre, especialmente el conocido como “Casa Cuna”, realizado por el insigne tallista José García Torres en los años 50.

Iglesia Conventual de Santa María de Gracia (Convento de las Agustinas), Huelva

La Iglesia Conventual de Santa María de Gracia, perteneciente al histórico Convento de las Madres Agustinas, es el edificio conventual más antiguo de Huelva, con una fundación que se remonta a principios del siglo XVI. Fue establecido en el año 1510 por doña Elvira de Guzmán y Maldonado, condesa de Niebla, siendo confirmado oficialmente en 1515. Desde entonces, ha estado ligado de forma ininterrumpida a la vida religiosa y cultural de la ciudad.

La construcción inicial responde al estilo gótico-mudéjar, con elementos en ladrillo, madera y yeso que aún se conservan en distintas zonas del convento. Entre 1618 y 1620 se añadió la capilla mayor, y el claustro, junto a su pequeño patio con columnas genovesas de orden toscano, conforma uno de los espacios más representativos del conjunto.

El edificio resistió el terremoto de Lisboa de 1755, aunque sufrió daños que fueron reparados gracias a la financiación del rey Fernando VI y de dos benefactores irlandeses, Thomas Wading y Mary Atley, quienes llegaron a ser patronos del convento.

Durante la Guerra Civil española, en 1936, el templo fue asaltado e incendiado, perdiéndose valiosas obras, como su antiguo retablo barroco y la imagen de Nuestra Señora de la Consolación. Las religiosas se trasladaron temporalmente a Sevilla, y no fue hasta el periodo comprendido entre 1952 y 1955 cuando se rehabilitó el edificio, reconstruyéndose su retablo mayor según el diseño original.

La iglesia posee una sola nave cubierta por artesonado policromado y una cúpula restaurada en 1951. A principios del siglo XXI, en el año 2003, se acometieron obras que devolvieron el esplendor a su fachada, respetando el diseño original proyectado por el arquitecto Pérez Carasa.

En su interior destacan la imagen de Santa María de Gracia, atribuida a Benito de Hita y Castillo, y diversas obras de arte barroco, además de custodiar parte del patrimonio de la Hermandad de la Buena Muerte. Esta hermandad, con sede canónica en la iglesia, procesiona en la Semana Santa onubense con sus titulares: el Cristo de la Buena Muerte (1941) y la Virgen de la Consolación (1940), ambos de Joaquín Gómez del Castillo.

Actualmente, el convento sigue habitado por la comunidad de religiosas agustinas en régimen de clausura, manteniéndose como un foco de espiritualidad en pleno centro de Huelva. La Iglesia Conventual de Santa María de Gracia constituye, así, un testimonio vivo de fe, historia y arte, plenamente integrado en el devenir religioso y patrimonial de la ciudad.

Párroco: M.I. Sr. D. Francisco José Feria Reviriego

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