Hermandad de la Victoria
Real Ilustre y Fervorosa Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús y Cofradía de Nazarenos de de Nuestro Padre Jesús de la Humildad en el Desprecio de Herodes, María Santísima de la Victoria Coronada y San Juan Evangelista


























































Fotografías: «Juan Antonio García Delgado, Daniel Garrocho, Manuel García, Juan Luis Rodríguez Medina, Joaquín Bahamonde Romero, Pablo Jesús Núñez Romero, Manuel González Olivares, Adrián Rodríguez y Claudia Cartes Robles»
La Hermandad de la Victoria fue fundada el 19 de marzo de 1939 en el seno de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio onubense de El Polvorín. Sus impulsores fueron el párroco Pablo Rodríguez Quintero y los feligreses José Zayas Fernández, Eulogio García Ferrer y Diego Díaz Hierro, quienes, tras la devastación ocasionada por la Guerra Civil, sintieron el firme propósito de reconstruir el espíritu cofrade del barrio y devolverle la fe a una comunidad herida.
Ese mismo año se inició el proceso canónico para la erección de la Hermandad, y en agosto de 1939 el Vicario General del Arzobispado de Sevilla aprobó la constitución de la Junta Organizadora. Se eligió como titular cristífero a Nuestro Padre Jesús de la Humildad, representando el pasaje evangélico del Desprecio de Herodes, mientras que la advocación mariana fue la de María Santísima de la Victoria, imagen realizada por el escultor onubense Joaquín Gómez del Castillo, bendecida el 8 de diciembre de 1940.
La Hermandad fue erigida canónicamente el 5 de mayo de 1941. Apenas unos días antes, el 9 de abril, la cofradía realizó su primera Estación de Penitencia en la tarde del Miércoles Santo, con un único paso: el de la Virgen de la Victoria bajo palio.
En 1942 se produce un hecho histórico: se convierte en la primera cofradía penitencial en pasar por el convento de las Hermanas de la Cruz, gesto de cariño y compromiso hacia la labor de esta congregación. Ese mismo año se bendice la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad. A partir de 1943, la cofradía procesiona con dos pasos, incorporándose en 1950 la imagen de San Juan Evangelista, obra de Antonio León Ortega, quien también restauraría la imagen de la Virgen tras el trágico incendio del paso de palio en 1953, suceso que marcó profundamente a la corporación y a la ciudad.
La Hermandad ha fortalecido lazos con instituciones religiosas como la Hermandad de la Cinta, Patrona de Huelva, que fue nombrada Hermana Mayor Predilecta en 1957, sellando así una emotiva alianza de devoción mutua.
En 1968, la Hermandad incorpora la actual imagen de María Santísima de la Victoria, una extraordinaria dolorosa salida de las manos del joven imaginero Luis Álvarez Duarte, que desde entonces preside el palio de esta corporación del Miércoles Santo.
Entre 1989 y 1990 se celebró con solemnidad el 50 aniversario fundacional, y en 1997 el Ayuntamiento de Huelva otorgó a la Virgen de la Victoria la Medalla de Oro de la Ciudad, en reconocimiento a su fervorosa devoción popular.
Uno de los hitos más importantes de su historia reciente fue la Coronación Canónica de María Santísima de la Victoria, celebrada el 5 de mayo de 2012 en la Plaza de la Constitución, presidida por el obispo José Vilaplana Blasco. La corona, obra del joyero Manuel Varela, recoge el amor de un pueblo que ofreció oro, piedras preciosas y una reliquia del velo de la Virgen como expresión de fe. Como legado de este acontecimiento, la Hermandad impulsó una obra social permanente en San Francisco de Macorís (República Dominicana) destinada a mujeres marginadas.
La Hermandad conmemoró su 75 aniversario en 2014, reafirmando su presencia como una de las cofradías más queridas y activas de la ciudad, donde tradición, devoción y compromiso social se dan la mano bajo la mirada dulce y serena de la Reina del Polvorín.
Hábito de Nazareno
La túnica es blanca de viella o algodón, con cíngulo de lana rojo, botonadura, capirote y capa azulina de viella de lana, guantes blancos, zapatos de material negros y calcetines del mismo color. El escudo se luce en el lado izquierdo de la capa.
Hermano Mayor
Raúl Rodríguez Cabello
Nuestro Padre Jesús de la Humildad
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, titular cristífero de la Hermandad, fue realizada por el escultor Antonio León Ortega en el año 1942, constituyendo una de sus obras más representativas de la imaginería pasionista.
Para la ejecución de la talla, la Hermandad solicitó al Ayuntamiento de Huelva la cesión de dos cipreses caídos por un temporal en el antiguo Cementerio de San Sebastián. La petición fue aceptada y los árboles fueron retirados el 9 de junio de 1942, siendo aprovechada su madera para la hechura de la imagen.
La bendición solemne tuvo lugar el 1 de octubre de 1942 en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, y la imagen realizó su primera salida procesional el Miércoles Santo de 1943, utilizando para ello el antiguo paso del Patrón San Sebastián, cedido por el Ayuntamiento.
La talla, de 1,73 metros de altura, representa a Cristo en posición estante, con las manos atadas, el pie izquierdo ligeramente adelantado, la cabeza baja y la mirada dirigida al suelo, en un gesto que expresa una mezcla de cansancio, resignación y dulzura serena.
El modelado del rostro se caracteriza por una frente amplia surcada por arrugas horizontales, entrecejo fruncido, pómulos marcados, nariz fina, boca entreabierta, barba corta y bigote suave, con cabellera de aspecto húmedo partida por una raya longitudinal. Los ojos pardos, con pestañas pintadas, intensifican la expresión de recogimiento y entrega que define la iconografía de la Humildad.
En su salida procesional, el Señor luce unas potencias de oro de ley, donadas por un amplio grupo de hermanos, realizadas por el joyero Francisco Díaz Roncero y diseñadas por Rafael Infante Toscano. Viste además una túnica bordada en oro sobre tisú de plata, obra de la bordadora Genoveva Rodríguez Sánchez, ejecutada en Albaida del Aljarafe (Sevilla), con diseño de Juan Robles, que realza la dignidad regia de su figura.
Entre octubre de 2023 y febrero de 2024, la imagen fue sometida a una restauración en el taller del reconocido especialista sevillano Enrique Gutiérrez Carrasquilla, quien llevó a cabo la limpieza de la policromía en el rostro, manos y pies, además de subsanar desperfectos estructurales en el anclaje a la peana, respetando fielmente su impronta original.
Nuestro Padre Jesús de la Humildad se erige como una imagen profundamente evocadora, en la que confluyen la hondura devocional, la maestría escultórica y la sobriedad elegante del barroco andaluz reinterpretado por León Ortega, dejando una huella imborrable en la Semana Santa de Huelva.
María Santísima de la Victoria
La imagen de María Santísima de la Victoria, titular mariana de la Hermandad de la Victoria de Huelva, posee una historia escultórica compleja y profundamente significativa, marcada por tres etapas iconográficas que reflejan no solo su evolución artística, sino también la transformación de la devoción popular a lo largo de los años.
La primera imagen, bendecida el 8 de diciembre de 1940 en la Capilla de las Madres Teresianas, fue obra de Joaquín Gómez del Castillo, aunque durante años se atribuyó erróneamente a León Ortega. Se trataba de una Virgen cabizbaja, de expresión compungida, con facciones suaves, ojos negros semicerrados y mirada melancólica, características que impregnaban la talla de una espiritualidad serena y dolorosa. Ejecutada en madera de ciprés, presentaba una encarnadura fina, débil policromía y brazos articulados. Esta imagen fue gravemente dañada en un incendio ocurrido el 1 de abril de 1953, durante la procesión del Miércoles Santo, a la altura del Barrio Reina Victoria.
La restauración de la imagen fue encomendada a Antonio León Ortega, quien rehízo rostro y manos, dando lugar a una versión muy distinta, con rasgos más marcados y expresión más orientalizada. Esta transformación provocó cierta insatisfacción entre los hermanos, que no se reconocían en la nueva fisonomía de la Virgen.
En 1967, ante el evidente deterioro de la talla restaurada, la Hermandad decidió encargar una nueva imagen al joven escultor Luis Álvarez Duarte, quien, tras comprobar el deficiente estado técnico de la anterior, propuso la creación de una obra completamente nueva. Así nació la actual imagen de María Santísima de la Victoria, fechada en 1968 (según inscripción en el dorso).
La nueva Virgen presenta una estética completamente renovada, situada entre la adolescencia y la madurez, con facciones aniñadas, pero de gran entereza expresiva. Mide 1,72 metros, y se inclina levemente hacia adelante, con la cabeza ladeada hacia la derecha, gesto que intensifica su humanidad y cercanía. Su realización responde al más puro estilo sevillano, con candelero de seis listones y estructura forrada en piel. La cabeza, torso y manos fueron labrados en madera de cedro, mientras que los brazos y articulaciones se ejecutaron en pino de Flandes.
Las actuales manos, finísimas y de dedos alargados, fueron talladas por Antonio Eslava Rubio, uno de los grandes maestros de la escultura procesional.
En 2022, la imagen fue sometida a una restauración integral a cargo de Enrique Gutiérrez Carrasquilla, aprobada en Cabildo Extraordinario. La intervención consistió en una minuciosa limpieza de la policromía, corrección de desperfectos en el rostro y manos, así como el refuerzo estructural interno, garantizando la conservación y estabilidad de la talla para las futuras generaciones.
Hoy, María Santísima de la Victoria se erige como una de las dolorosas más reconocidas de la Semana Santa onubense, testimonio de resiliencia, renovación y belleza devocional, reflejo del amor de su Hermandad y del profundo vínculo entre el arte sacro y la fe del pueblo.
Paso de Misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad
El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad despreciado por Herodes, estrenado en la Semana Santa de 2017, constituye una de las aportaciones patrimoniales más complejas y simbólicamente ricas de la Semana Santa onubense. La escena representa el pasaje recogido en el Evangelio de San Lucas (Lc 23, 11), en el que Herodes y su guardia desprecian e insultan al Señor, vistiéndolo con una túnica brillante y devolviéndolo a Pilato.
Todo el conjunto fue concebido por el prestigioso diseñador Javier Sánchez de los Reyes y ejecutado por diferentes talleres y artistas andaluces bajo una dirección estética unitaria. El paso se encuentra en proceso de dorado: en la Estación de Penitencia de 2023, se presentó con frontal y trasera en oro, mientras que los costeros permanecían aún en madera de roble vista, en plena fase de ejecución. La carpintería fue realizada por el taller de los Hermanos Caballero Farfán (Sevilla), sobre madera de cedro real brasileño, configurando un canasto de perfil dinámico y ornamentación en talla avanzada.
En las esquinas del paso se sitúan cuatro grandes candelabros de guardabrisas con nueve luces, acompañados por otros dos candelabros laterales de seis luces y cuatro menores de tres luces que emergen desde ménsulas talladas en la base del canasto. Estas piezas han sido ejecutadas por Orfebrería San Juan, en plata sobredorada, incluyendo tulipas con el escudo de la Hermandad grabado al ácido. Un rasgo distintivo es la voluta esquinera que nace del chaflán del canasto: de ella parten tres brazos portaluces, uno vertical que sostiene un guardabrisón coronado y dos curvos con tulipas convencionales, generando un movimiento envolvente.
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, centro del misterio, luce una túnica bordada en oro sobre tisú de plata, obra de Genoveva Rodríguez Sánchez (2007), y porta un juego de potencias de oro ejecutadas por el orfebre cordobés Francisco Díaz Roncero, bendecidas el Viernes de Dolores del año 2000. Las imágenes secundarias —siete en total— fueron diseñadas y talladas por el escultor onubense Elías Rodríguez Picón, siendo estrenadas junto al paso en 2017. El grupo lo componen Herodes, Herodías (su esposa), Anás y Caifás (sumos sacerdotes), un soldado judío y dos soldados romanos, logrando un conjunto de gran fuerza dramática y teatralidad.
El canasto incorpora además una rica imaginería decorativa, con ocho querubines portantes distribuidos en los centros frontal, trasero y costeros, y cuatro arcángeles pasionistas en los medios paños, tallados en cedro real por Mariano Sánchez del Pino, estucados y policromados al óleo, con alas estofadas y paños de oro fino. Cada arcángel porta un atributo de la Pasión (lanza, hisopo, escalera, flagelo) y un escudo con símbolos pasionistas (clavos, columna, martillo, dados, cáliz, etc.), elaborados con minucioso detalle.
Los respiraderos incorporan cuatro cartelas centrales en relieve, obra también de Mariano Sánchez del Pino, representando escenas alusivas a la humildad de Cristo: el Nacimiento de Jesús, el Bautismo del Señor, la Entrada en Jerusalén y el Lavatorio de pies. Estas escenas se combinan con elementos simbólicos como cardos, cuernos de la abundancia y rosas de la Pasión, todo dorado y estofado. En las capillas laterales aparecen Santa Ángela de la Cruz, San Antonio María Claret, Santa Teresa de Jesús y San Enrique de Ossó, entronizados en capillas talladas y policromadas.
En el frontal y trasera del paso se disponen dos ostensorios en plata sobredorada ejecutados por Orfebrería San Juan, destinados a albergar reliquias de la Lipsanoteca de la Hermandad: en el frontal, una reliquia del Lignum Crucis, y en la trasera, una reliquia de San Sebastián, patrón de Huelva. Ambos ostensorios están custodiados por querubines y se integran armónicamente en la estética del conjunto.
Paso de palio de María Santísima de la Victoria
El paso de palio de María Santísima de la Victoria constituye, por su parte, una de las joyas patrimoniales indiscutibles de la Semana Santa de Huelva, síntesis de clasicismo, elegancia barroca y riqueza simbólica. Su armonía estética lo sitúa como uno de los mejores palios de la ciudad, referencia devocional y artística.
Las bambalinas y el techo de palio fueron diseñados por Manuel Elena Caro y bordados por Esperanza Elena Caro entre 1950 y 1953, en oro fino sobre terciopelo de Lyon. El conjunto fue restaurado entre 2006 y 2008 por el taller Sucesores de Elena Caro, y en 2022 se incorporó una gloria bordada en sedas de colores, obra de Mario Moya, que representa a la Virgen de la Cinta, Patrona de Huelva, junto al Espíritu Santo, la Coronación de María, ángeles, querubines y el milagro del toro. El manto de procesión, diseñado por Rafael Infante y confeccionado por las religiosas del Convento de Santa Isabel de Sevilla, fue estrenado en 1990 con motivo del Cincuentenario fundacional de la Hermandad. Los faldones, bordados entre 2010 y 2012 por Sucesores de Caro con diseño de Juan Robles, incluyen cartelas en sedas de colores de Mario Moya con escenas como la Anunciación, la Asunción y la Coronación de la Virgen.
El conjunto de orfebrería es considerado uno de los más completos de Andalucía. Los varales, auténtica joya ejecutada por Jesús Domínguez en 1952, constan de 1.140 piezas ensambladas. Los respiraderos, realizados entre 1965 y 1971 por el mismo orfebre, incluyen ángeles corpóreos, arcángeles en las maniguetas, faroles entrevarales y cartelas con escenas de la vida de Cristo, obra de José Zabala Osuna. A ello se suman capillas con imágenes de la Inmaculada, San Sebastián y el Sagrado Corazón de Jesús, de Orfebrería Ramos, con carnes en marfil de Carlos Valle. La candelería, originalmente de Fernando Cruz (1951), ha sido ampliada en 2022 y 2024 por Orfebrería San Juan con nuevas tandas de piezas. Completan el conjunto la peana, jarras y jarritas delanteras (1955), el llamador (1953), que representa un ángel cabalgando sobre un dragón, y los candelabros de cola (1958), de catorce brazos y ángeles corpóreos.
La corona de la Coronación Canónica, realizada en 2012 por el orfebre cordobés Manuel Valera Pérez, está confeccionada en oro y piedras preciosas donadas por hermanos y devotos. Concebida como una Rosa de los Vientos, proclama a María como Victoria y Guía de la humanidad, con 32 rumbos señalados por angelotes y querubines, y una figura de la Victoria de Samotracia como veleta, que aplasta al mal representado por los vientos proféticos del Apocalipsis (7,1). La corona alberga además una reliquia del Velo de la Virgen María, custodiada en un relicario inspirado en la Cátedra del Vaticano, rindiéndose culto cada 5 de noviembre, en la Festividad de las Santas Reliquias.
Corona de salida de María Santísima de la Victoria Coronada
Real, Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, Despreciado de Herodes, María Santísima de la Victoria y San Juan Evangelista
La imagen de María Santísima de la Victoria es una de las tres dolorosas de la Semana Santa de Huelva que se encuentran canónicamente coronadas, junto a Nuestra Señora de la Esperanza Coronada y Nuestra Señora de los Dolores Coronada. Está previsto que en junio de 2023 se incorpore a este grupo una nueva imagen: María Santísima de la Amargura, titular de la Hermandad del Nazareno.
El proceso hacia la Coronación Canónica de María Santísima de la Victoria se inicia el 21 de diciembre de 2008, cuando el Vicario General de la Diócesis de Huelva comunica oficialmente la intención de llevar a cabo esta distinción. Finalmente, la Coronación Canónica se celebra el 5 de mayo de 2012, presidida por el obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco, en el transcurso de una solemne misa pontifical celebrada en la Plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento de Huelva.
Junto a este acontecimiento se desarrolla una significativa obra social, impulsada por la Hermandad y vinculada a la Congregación Religiosa Internacional de las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, con sede en San Francisco de Macorís (República Dominicana). Allí se construye el Taller de Formación Profesional Ocupacional Virgen de la Victoria, que permite a jóvenes marginadas por la violencia o la prostitución aprender un oficio con titulación oficial, facilitando así su inclusión laboral y social.
El proyecto de ejecución de la corona se inicia en 2009, en el marco de los preparativos de la Coronación, y se culmina en 2012, coincidiendo con la efeméride. La obra fue realizada por el prestigioso joyero y orfebre cordobés Manuel Valera Pérez, reconocido por su sensibilidad cofrade y su trayectoria en la orfebrería artística.
La corona está confeccionada en oro de 18 quilates, con numerosas piedras preciosas, y responde a un marcado estilo neobarroco. Se trata de una donación del pueblo de Huelva, que entregó cuatro kilos de oro como muestra de amor y devoción a su titular. Muchas de las piezas fundidas fueron objetos personales de fieles, lo que confiere a esta presea un carácter profundamente sentimental y colectivo.
Desde el punto de vista simbólico, la corona está concebida como una Rosa de los Vientos, evocando la función de guía y amparo de la Virgen sobre sus hijos, inspirándose en el diseño clásico de la torre de Vitruvio, y subrayando su papel como norte espiritual de la ciudad.
Estructuralmente, la pieza se compone de aro, canasto, imperiales y ráfaga. El canasto presenta una exuberante decoración de motivos vegetales y estípites. Los seis imperiales, de gran originalidad, adoptan la forma de tritones, una iconografía ya presente en otros enseres de la Hermandad como varales y jarras.
La diadema se decora también con motivos vegetales, pero su elemento más distintivo es un relicario central, inspirado en la cátedra de San Pedro, que alberga una reliquia del velo de la Santísima Virgen María. Se trata, sin duda, del detalle más sobresaliente de toda la pieza.
De la ráfaga cuelgan cuatro ramilletes de flores doradas, con incrustaciones de pedrería verde y azul, montados sobre muelles que les confieren gran movilidad y viveza. El conjunto se completa con veinte perchetes y una profusión de rayos biselados, careciendo de estrellas, a diferencia de otras coronas marianas.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Huelva)
La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, situada en el barrio onubense de El Polvorín, fue erigida canónicamente el 30 de junio de 1923 por el cardenal Eustaquio Ilundáin, arzobispo de Sevilla, con el objetivo de atender espiritualmente a una creciente población alejada de las históricas parroquias del centro de Huelva. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el 6 de julio de 1928, y el templo fue bendecido el 22 de diciembre de 1929, apenas dieciocho meses después, en una ceremonia presidida por el propio prelado.
El proyecto fue encargado al arquitecto Vicente Traver, quien diseñó una iglesia sobria y funcional, construida por la Sociedad Anónima de Construcciones de Sevilla. Su estilo responde al modelo de templo jesuítico, con fachada de ladrillo visto, óculo central, puerta adintelada y torre campanario. En su interior, se dispone una nave principal con capilla mayor y varias capillas laterales, adornadas con retablos e imágenes de alto valor artístico y devocional.
Durante los disturbios de 1936, el templo sufrió la destrucción de parte de su patrimonio, incluido su retablo mayor original. En las décadas siguientes, se fue completando su dotación artística, destacando obras como el Cristo crucificado de José Lemus (1967) y un relieve policromado del Sagrado Corazón, realizado por Francisco Llonis en 1998.
En la actualidad, esta parroquia es sede de tres hermandades de gran arraigo en la Semana Santa onubense: la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria y la Hermandad de las Tres Caídas. También acoge a la filial onubense de la Hermandad de Nuestra Señora de Montemayor, patrona de Moguer.
La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús es hoy un centro espiritual, cultural y social de referencia en Huelva, que conjuga tradición y vitalidad pastoral, y cuya historia está íntimamente ligada a la evolución del barrio y al fortalecimiento del tejido cofrade y devocional de la ciudad.
Párroco: Rvdo. Sr. D. José Manuel Barral Martín