La Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Penas en sus Tres Caídas, María Santísima del Amor y del Glorioso Apóstol Santiago fue fundada en julio de 1944 en la iglesia de Nuestra Señora Estrella del Mar, en el barrio del Polvorín. Surgió del deseo ferviente de un grupo de cofrades por incorporar una nueva cofradía penitencial al Lunes Santo onubense. Desde sus inicios contó con el respaldo de los fieles del barrio y la guía espiritual del padre Miguel Gutiérrez, quedando constituida oficialmente su primera Junta de Gobierno con Nicolás Domínguez Díaz como Hermano Mayor.
Ese mismo año se encargaron al insigne imaginero onubense Antonio León Ortega las imágenes de sus dos primeros titulares. Nuestro Padre Jesús de las Penas en sus Tres Caídas fue bendecido el 17 de marzo de 1945 en una emotiva ceremonia presidida por el arzobispo de Lima, Monseñor Emilio Lissón Chávez, quien fue nombrado Hermano Mayor Honorario, concediendo al mismo tiempo a la corporación el título de “Ilustre”. Cuatro años más tarde, el 8 de abril de 1949, se bendijo la imagen de María Santísima del Amor, también obra de León Ortega.
La primera estación de penitencia tuvo lugar en la Semana Santa de 1945, saliendo desde dependencias anexas a la iglesia de la Milagrosa, debido a las reducidas dimensiones del templo de la Estrella del Mar. En marzo de 1947, la Hermandad trasladó su sede canónica a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en el mismo barrio del Polvorín, donde desde entonces se celebran sus cultos y salidas procesionales.
Durante las décadas siguientes, la Hermandad fue desarrollando un sólido patrimonio procesional. Se construyeron los primeros pasos y se enriquecieron con aportaciones de talleres de bordado y orfebrería de prestigio. En 1950 se produce una de sus primeras salidas completas con el paso de misterio, y años más tarde se incorpora el palio de la Virgen.
En 1978 se formó la primera cuadrilla de hermanos costaleros, dirigida por Manuel Morón Illescas, marcando un antes y un después en la forma de portar los pasos. En 1983 se fundó el Grupo Joven de la Hermandad, que desde entonces juega un papel esencial en la vida diaria y cultual de la corporación.
Con motivo del 50 aniversario fundacional, en 1994 se celebraron diversos actos extraordinarios: exposiciones, conferencias, una misa pontifical presidida por el obispo D. Ignacio Noguer Carmona, y la publicación del libro conmemorativo “Medio siglo de historia de las Tres Caídas”. Un año después, en 1995, se celebró el cincuentenario de la primera salida procesional con un solemne Vía Crucis y una estación extraordinaria.
En 2012 se bendijo la imagen del Glorioso Apóstol Santiago, tercer titular de la Hermandad, obra del escultor Alberto Pérez Rojas. Desde entonces, la corporación forma parte de la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago, reforzando así su espiritualidad y simbolismo.
El año 2020 marcó un hito en su historia reciente. Con motivo del 75 aniversario de la bendición del Señor de las Tres Caídas, el Ayuntamiento de Huelva concedió a la Hermandad la Medalla de la Ciudad, distinción impuesta solemnemente el 8 de marzo en la iglesia de la Milagrosa. Un año antes, en 2019, había sido bendecido el nuevo retablo de la capilla, obra del tallista Daniel Sánchez, enriquecido con pinturas murales de Jesús García Osorno, que realzaron notablemente el entorno devocional de los titulares.
Con más de siete décadas de historia, la Hermandad de las Tres Caídas se ha consolidado como una de las grandes devociones de Huelva. Su profunda vinculación con el barrio del Polvorín, la emotiva subida por la Cuesta de las Tres Caídas cada Lunes Santo y su firme compromiso con la evangelización y la acción social la han convertido en un verdadero referente de fe, entrega y tradición dentro de la Semana Santa onubense.
Hábito de Nazareno
Túnica, capa y antifaz de sarga blanca, botonadura y fajín de sarga roja. En el lado izquierdo de la capa figura el escudo de la Hermandad y en el morrión la Cruz de Santiago.
Hermano Mayor
Francisco Nicolás Rebollo Martín
Nuestro Padre Jesús de las Penas en sus Tres Caídas
El titular cristífero, Nuestro Padre Jesús de las Penas en sus Tres Caídas, fue tallado en 1945 por el insigne imaginero onubense Antonio León Ortega, erigiéndose desde entonces como una de las obras más reconocidas y veneradas de la Semana Santa de Huelva. La imagen representa a Cristo desplomado bajo el peso de la cruz, en una escena de profundo dramatismo y a la vez de contenida dulzura. Su rostro sereno, impregnado de mansedumbre, transmite con intensidad el sufrimiento redentor. En el año 2019, la talla fue restaurada por el prestigioso conservador Pedro Manzano, quien, con una intervención respetuosa, realzó la policromía y consolidó la estructura de la imagen.
Acompañan al Señor varias figuras que completan la escena del misterio:
La Verónica, también realizada por León Ortega en 1945, aporta ternura y simbolismo al conjunto. Representa a la mujer piadosa que enjuga el rostro del Señor, quedando impresa la Santa Faz en el paño. Ha sido restaurada en 2003 por Ana Álvarez Moguer y en 2015 por Rocío Calvo Lázaro, recuperando su policromía original y su expresividad característica.
El Cirineo, de imponente talla y vigorosa anatomía, es obra del imaginero Darío Fernández Parra (2015). Con un estilo realista y gran carga humana, dota de dinamismo a la composición, simbolizando la ayuda obligada que Simón de Cirene prestó al Redentor en su ascensión al Calvario.
El soldado romano, ejecutado por Lourdes Hernández en 1999 y restaurado por la propia autora en 2015, añade tensión dramática al conjunto. Con porte severo y actitud vigilante, contrasta con la mansedumbre de Cristo, encarnando la dureza de la autoridad romana frente al sacrificio del Salvador.
Este grupo escultórico configura una de las composiciones más completas y equilibradas de la Semana Santa onubense, en la que se integran obras de distintos autores, estilos y épocas, logrando una perfecta armonía que transmite con rigor teológico, sensibilidad devocional y riqueza artística el mensaje eterno de la Pasión.
María Santísima del Amor
La titular mariana de la Hermandad, María Santísima del Amor, fue realizada en 1949 por el célebre escultor Antonio León Ortega, auténtico referente de la imaginería sacra onubense del siglo XX. Se trata de una dolorosa de candelero concebida bajo los cánones del neobarroco andaluz, en la que se conjugan elegancia serena, dulzura equilibrada y una contenida expresión de dolor.
Su rostro armonioso se caracteriza por las líneas suaves y delicadas, las cejas finamente trazadas, la nariz recta y la boca entreabierta, que acentúa el gesto de congoja. Los ojos de cristal, enmarcados por pestañas naturales, reflejan una profunda pena sin caer en el dramatismo excesivo, lo que convierte su semblante en un verdadero canto al Amor maternal y redentor.
La imagen ha sido objeto de dos intervenciones destacadas: la primera en 1995, a cargo de Ángel Rengel, quien actuó sobre la policromía y consolidación estructural; y la segunda en 2019, dirigida por Pedro Manzano, con un tratamiento integral que incluyó limpieza, estabilización y revisión interna de la talla, respetando en todo momento la impronta original de León Ortega.
Hoy en día, María Santísima del Amor es una de las imágenes marianas más veneradas de Huelva. Bajo su palio, cada Lunes Santo, ofrece una de las estampas más sobrecogedoras de la Semana Santa onubense, conmoviendo a los fieles que contemplan su paso con fervor y devoción.
Paso de Misterio del Santísimo Cristo de las Penas en sus Tres Caídas
El paso de misterio del Santísimo Cristo de las Penas en sus Tres Caídas es una obra clásica de la Semana Santa onubense, tallada por el reconocido maestro José Oliva entre los años 1948 y 1954. Se caracteriza por sus líneas sobrias y elegantes, concebidas para realzar la imagen del Señor caído en su camino hacia el Calvario, transmitiendo la sobriedad y el dramatismo propios de la escena que representa.
Entre 1988 y 1989, el conjunto fue sometido a un importante proceso de restauración y dorado en los talleres de Nuestra Señora del Carmen, que devolvió al paso el esplendor ornamental que lo distingue. Poco después, en 1991, el Cristo estrenó una nueva cruz, tallada por el artesano Francisco Márquez “El Cano”, pieza que vino a reforzar la solemnidad del conjunto.
En 1999, el paso experimentó otra significativa renovación con la incorporación de nuevos candelabros de guardabrisas, que sustituyeron a la antigua iluminación, aportando una mayor majestuosidad y mejor visibilidad a la talla del Señor. En ese mismo año, se estrenaron también las maniguetas de madera de nogal barnizada, ejecutadas igualmente en los talleres del Carmen, manteniendo la unidad estilística del conjunto.
Un elemento especialmente singular del paso es su llamador, realizado por los Hermanos Delgado y estrenado en 2005 como obsequio de los costaleros con motivo del XXV Aniversario de la cuadrilla. Esta pieza, una de las más reconocibles de la Semana Santa de Huelva, simboliza de manera elocuente la unión entre el esfuerzo humano y la devoción hacia el Cristo Caído.
Paso de Palio de María Santísima del Amor
El paso de palio de María Santísima del Amor constituye un conjunto patrimonial de extraordinaria riqueza y una evolución constante, que refleja la historia viva de la Hermandad y el esfuerzo continuado por engrandecer su patrimonio artístico.
La orfebrería reúne piezas de distintas épocas, perfectamente integradas en un conjunto armónico:
Los respiraderos y los candelabros de cola, de Jesús Domínguez (1965), incorporan como rasgo característico los bustos de los doce apóstoles. Estas piezas fueron restauradas y plateadas en 1996 por el taller de Hijos de Juan Fernández, siendo nuevamente enriquecidas en 2019. En la entrecalle central se sitúa una delicada imagen de la Virgen de la Cinta, obra del joyero Joaquín Pascual Pérez Toro (1965), que refuerza el vínculo devocional de la Hermandad con la patrona de Huelva.
La peana, la candelería, los candelabros de cola y el llamador fueron realizados en el taller de Hijos de Juan Fernández entre 1976 y 2003, otorgando cohesión y continuidad estilística al conjunto.
Las maniguetas, jarras y faroles entrevarales proceden del taller del prestigioso orfebre Manuel de los Ríos (1979–1981). Las jarras, plateadas en ese mismo periodo, fueron enriquecidas con asas en forma de dragón, mientras que los faroles, sostenidos por dos ángeles, fueron restaurados en 2014 por Orfebrería San Juan.
En cuanto al bordado, el actual palio fue diseñado por Manuel Ponce Contreras, con pinturas de Francisco Llonís Santiago, y ejecutado entre 2006 y 2009, sustituyendo al anterior de los años ochenta. Su estilo combina tradición y modernidad, aportando singularidad al conjunto procesional.
La última gran incorporación, estrenada en la Semana Santa del 75º Aniversario Fundacional, ha sido el manto procesional y techo de palio, fruto de la donación de una comisión de hermanos. Diseñado por Juan Robles y bordado por Manuel Solano, esta obra ha supuesto la culminación estética y devocional del paso de palio, consolidándolo como uno de los conjuntos más señeros y admirados del Lunes Santo onubense.
Corona de salida de María Santísima del Amor.
Real e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Penas en sus Tres Caídas, María Santísima del Amor y del Glorioso Apóstol Santiago.
La corona fue confeccionada por Jesús Domínguez en el año 1955. Realizada en metal sobredorado siguiendo un estilo neobarroco, fue financiada íntegramente por la Hermandad, destacando por la enorme simbología que presenta.
Esta obra cuenta con un notable valor histórico. El 16 de marzo de 1955 fue bendecida, imponiéndose por primera vez en las sienes de la Virgen. En sus orígenes contaba con 18 cartelas de plata, seis en el canasto con escenas de la Virgen y doce en la ráfaga con representaciones de los discípulos. Hacia 1959 se producirían las primeras modificaciones durante su restauración, siendo dorada completamente, lo que supuso la desaparición de los medallones de plata, sustituidos por estampas esmaltadas de distintas imágenes marianas. En 1990 se acometió una nueva restauración, sustituyéndose dichas imágenes por óvalos pintados al óleo, obras del pintor onubense Francisco Llonís, en los que se representaron nuevamente a los doce apóstoles, recuperándose así la esencia original de la pieza.
En cuanto a su iconografía, sobre el aro decorado con motivos vegetales se despliega el canasto, en el que se integran seis óvalos con representaciones marianas: la Virgen de la Cinta, la Virgen del Rocío y la Virgen de Montemayor en la parte delantera; junto a Nuestra Señora de la Bella, la Virgen de los Milagros y la Virgen de las Angustias de Ayamonte en la parte trasera, todas ellas advocaciones coronadas de la provincia de Huelva. En el interior del canasto figura una paloma con las alas abiertas, símbolo del Espíritu Santo, lo que ha llevado a denominar esta pieza como la “Corona de los Apóstoles”, de “Pentecostés” o “del Espíritu Santo”.
Sobre el canasto se alzan los ocho imperiales, de cuya unión emerge un anagrama de María atravesado por un lazo con el nombre de AMOR, rodeado de guirnaldas de flores. De la diadema nacen doce perchetes, enmarcando medallones con las figuras de los discípulos del Señor, pintados al óleo igualmente por Francisco Llonís, rematados por estrellas de ocho puntas. Estos se alternan con doce rayos biselados de cinco puntas, también rematados en estrellas. Culmina el conjunto una cruz, que sustituyó a otra anterior de Santiago, levantada sobre un orbe de marfil con meridianos dorados e incrustaciones de circonitas.
El último proceso de mantenimiento y conservación fue realizado en 2018 por el taller de Orfebrería San Juan, consistiendo en un baño de oro y en la recuperación de parte de la pedrería perdida con el paso del tiempo.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Huelva)
La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, situada en el barrio onubense de El Polvorín, fue erigida canónicamente el 30 de junio de 1923 por el cardenal Eustaquio Ilundáin, arzobispo de Sevilla, con el objetivo de atender espiritualmente a una creciente población alejada de las históricas parroquias del centro de Huelva. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el 6 de julio de 1928, y el templo fue bendecido el 22 de diciembre de 1929, apenas dieciocho meses después, en una ceremonia presidida por el propio prelado.
El proyecto fue encargado al arquitecto Vicente Traver, quien diseñó una iglesia sobria y funcional, construida por la Sociedad Anónima de Construcciones de Sevilla. Su estilo responde al modelo de templo jesuítico, con fachada de ladrillo visto, óculo central, puerta adintelada y torre campanario. En su interior, se dispone una nave principal con capilla mayor y varias capillas laterales, adornadas con retablos e imágenes de alto valor artístico y devocional.
Durante los disturbios de 1936, el templo sufrió la destrucción de parte de su patrimonio, incluido su retablo mayor original. En las décadas siguientes, se fue completando su dotación artística, destacando obras como el Cristo crucificado de José Lemus (1967) y un relieve policromado del Sagrado Corazón, realizado por Francisco Llonis en 1998.
En la actualidad, esta parroquia es sede de tres hermandades de gran arraigo en la Semana Santa onubense: la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria y la Hermandad de las Tres Caídas. También acoge a la filial onubense de la Hermandad de Nuestra Señora de Montemayor, patrona de Moguer.
La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús es hoy un centro espiritual, cultural y social de referencia en Huelva, que conjuga tradición y vitalidad pastoral, y cuya historia está íntimamente ligada a la evolución del barrio y al fortalecimiento del tejido cofrade y devocional de la ciudad.
Párroco: Rvdo. Sr. D. José Manuel Barral Martín















































