Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Hermandad de los Judíos

Real, Ilustre, Venerable y Capitular Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Merced y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Cadenas, Santisimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje y María Santísima de los Dolores.
(Grupo Laico de la Orden de los Siervos de María)

Fotografías: «Juan Antonio García Delgado, Manuel García, Juan Luis Rodríguez Medina, Joaquín Bahamonde Romero, Adrián Rodríguez, Pablo Jesús Núñez Romero, Manuel González Olivares y Claudia Cartes Robles»

La devoción a los Dolores de Ntra. Sra. estuvo ya muy presente en la Huelva del XVII y XVIII, hecho que llevó a los padres mercedarios a iniciar las gestiones oportunas para fundar una V.O.T. de Siervos de María, y aunque no tenemos las fechas exactas en que se realizan estas peticiones, sí podemos advertir que el 15 de diciembre de 1771 en el Convento de S. Marcelo de Roma se firmaba, por parte del Prior general, Fr. Francisco Raymundo Adami, la licencia para poder constituir dicha Congregación. Asimismo, junto con la patente fundacional, anexa todas las gracias, privilegios e indulgencias que, de ahora en adelante, esta Congregación poseerá.

Tras la aprobación por parte del Prior General, es el 20 de junio de 1772 cuando el Cardenal Arzobispo de Sevilla ratifica ésta y aprueba las Reglas y Constituciones que de ahora en adelante marcarán la vida interna de esta Confraternidad. Sólo dieciocho días después de este último hecho, el 8 de julio de 1772, se obtiene carta de agregación a la Archicofradía de Ntra. Sra. de las Mercedes, con la consiguiente obtención de los numerosos privilegios, gracias, indulgencias, facultades e indultos que ésta goza. Paralela a esta agregación, se gesta la fusión con la Cofradía de Ntra. Madre y Sra. Mª Stma. de la Merced, congregación fundada a comienzos del siglo XVIII, por cuanto los esclavos de Mª Stma. de los Dolores eran los apoderados de dicha cofradía, con sede canónica en el mismo convento, para pasar a formar una sola Corporación donde sus hermanos se alisten bajo la Bandera de los Dolores y Merced.

Es de destacar la tremenda devoción que el pueblo de Huelva comenzó a sentir por la Dolorosa de la Capilla Mercedaria, dando fe de ello las mandas y fundaciones que se hicieron en su honor, donaciones para el aderezo de la capilla y ella misma, numerosas peticiones de ser amortajado con el hábito de la Confraternidad, y la más significativa: la existencia de un exvoto, único en la ciudad, donde se narra un milagro de la Stma. Virgen: «Caio DN Bernardo Basconcelos con una grave enfermedad y desahuciado de los médicos se encd. a la Virgen de los Dolores i a Sn. Franc. de Paula i quedó bien. Año 1775». Estaba situado junto al altar de tan devota imagen, fechado en 1775, y narraba la intercesión que Nuestra Amada Titular tuvo en la milagrosa curación del platero de la Villa de Huelva, Bernardo Basconcelos.

Otro hecho importante que en este período tiene lugar es la primera salida procesional de María Stma. de los Dolores en Semana Santa, lo que se traduce en la obtención del carácter penitencial, al pasar a formar parte de la nómina de hermandades que realiza estación de penitencia durante la Semana de Pasión en Huelva. Se llevó a cabo el Domingo de Ramos de 1792, haciendo estación de penitencia en las Parroquias de la Mayor de San Pedro y de la Purísima Concepción.

Hábito de Nazareno

Túnica de color hueso ceñida por correa agustina, escapulario de igual color que la túnica con la cruz mercedaria, antifaz de color corinto y capa del mismo color con el escudo de la Corporación.

Hermano Mayor

David Bustamante López

Nuestro Padre Jesús de las Cadenas

La más antigua alusión a Nuestro Padre Jesús de las Cadenas se remonta al siglo XVII y aparece en el testamento de Catalina de San Diego, fechado el 24 de enero de 1657, lo que hace suponer una devoción anterior. En él manda «asimismo cincuenta misas rezadas por mi alma, las cuales… quiero y es mi voluntad se digan en el convento de Nuestra Señora de la Merced por sus religiosos, quitada la cuarta parte que han de decir los señores clérigos, y pido y encargo a los dichos religiosos las digan en el altar del Santo Cristo de las Cadenas, que es el privilegiado».

De igual modo, Leonor Buenaña manda en 1670 «se me digan tres misas de agonía en la Merced y que se digan en el altar del Santo Christo de las Cadenas». Asimismo, impone sobre una casa de su propiedad «una memoria de diez misas rezadas y dos cantadas en cada un año. Y las dos cantadas se digan el día del Señor San Joseph, la una en el altar de Nuestra Señora de la Merced y la otra en el altar del Santo Cristo de las Cadenas; y las rezadas se digan en el discurso del año…».

En el año 1735, hallándose en Huelva Fr. Manuel Terrero de Rosas, Obispo de Icossio y del Consejo de Su Majestad, se concedieron indulgencias para esta imagen: «Concedemos cuarenta días de indulgencias a todas y cualesquiera personas que rezaren un credo delante de la imagen del Señor de las Cadenas que se venera en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced de esta villa de Huelva. Dada en Huelva a 11 días de abril de 1735».

Se desconoce su autoría, aunque recientes hipótesis lo atribuyen, sin documentación alguna, a la escuela gaditano-genovesa. Nuestro Señor fue restaurado por José Antonio Roca en 1984, por el Taller Isbilia en 1994 y, en 2015, fue sometido a una leve intervención por Pedro Manzano para adecuarlo al nuevo pedestal. Finalmente, este mismo profesional lo restauró de nuevo en 2022.



Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje

La cita más antigua del Cristo del Buen Viaje data de 1647 y se encuentra en el testamento de Francisco Beltrán, otorgado el 27 de abril. En una de sus mandas se indica: «se me digan y canten… una memoria de misas en el convento de Descalzos de Nuestra Señora de la Merced desta villa, las cinco restantes en cinco viernes de Cuaresma en el altar del Santo Cristo».

La primera referencia escrita de la Cofradía del Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje aparece en el testamento de Diego Fernández Navarro, fechado el 3 de enero de 1653, donde se lee: «mando se le dé limosna a la Cofradía del Santísimo Sacramento, Ánimas del Purgatorio y Santo Christo de Jerusalén dos reales de limosna a cada una por una vez».

Ya en época contemporánea, el 4 de mayo de 1941, en sesión de Junta de Gobierno, la Hermandad acordó incorporar al Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje como titular de la Corporación.

La imagen es de autor anónimo, atribuyéndose —sin documentación alguna— a la escuela gaditano-genovesa. Consta que fue restaurada en 1937 por Miguel Llacer para adecuarla a la procesión. Posteriormente, en 1983, fue intervenida por José Antonio Díaz Roca, y en 2011 se sometió a una restauración integral en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (I.A.P.H.), bajo la dirección de Pedro Manzano.



María Santísima de los Dolores

La imagen titular que esta Confraternidad ha venerado a lo largo del tiempo es una talla anónima de candelero para vestir, cuyas primeras referencias documentales se remontan a finales del siglo XVII. El 31 de octubre de 1689, Diego de Guzmán y Quesada fundaba una memoria de misas en la iglesia de la Merced para el Viernes de Dolores de Nuestra Señora, lo que llevó al historiador Diego Díaz Hierro a afirmar que «ello quería decir que el Viernes de Dolores tenía para don Diego mucho más sabor en la Merced que en su iglesia de la Soledad. Y ese sabor no podía consustanciarse a no ser delante de una imagen de la Virgen de los Dolores…».

En 1748, Antonia María Hernández también instituyó una memoria de misas el Viernes de Dolores en la Merced: «Item instituie y funda desde el día de su fallecimiento, una memoria perpetua para que en cada año se digan por su ánima y en el día de Ntra. Sra. de los Dolores dos misas rezadas, a cargo del Convento de Nuestra Señora de las Mercedes de esta villa…».

Posteriormente, en el testamento de Alonso de Mora y Mendoza, otorgado el 21 de febrero de 1776, se recoge: «Instituio y fundo una memoria perpetua a cargo del Convento de Nuestra Señora de la Merced desta villa, para que en cada un año se digan por mi alma dos misas rezadas en los días y altares respectivos de dicha Señora y de la de Dolores situados en la iglesia del expresado convento».

La imagen ha sido atribuida tradicionalmente a la escuela sevillana, señalándose a Pedro Roldán y, posteriormente, a su hija Luisa Roldán “La Roldana”. No obstante, investigaciones más recientes la aproximan, también sin documentación fehaciente, al ámbito de los artistas genoveses afincados en Cádiz.

En cuanto a sus intervenciones, consta que fue restaurada en las décadas de 1950 y 1960 por Antonio León Ortega; en 1993, por el Taller Isbilia; y en 2016, por el conservador-restaurador Pedro Manzano.

Paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de las Cadenas

Se alza ante el espectador el imponente paso de misterio que representa la burla de Jesús en el Pretorio, una obra concebida bajo los cánones del estilo neobarroco. Fue diseñado por Antonio Ibáñez en el año 2000, fusionando la riqueza ornamental con una profunda carga simbólica.

La escena central recrea el pasaje evangélico en el que los soldados despojan a Cristo de sus vestiduras, lo revisten con un manto de púrpura y le ciñen una corona de espinas, mientras lo ultrajan con burlas y golpes antes de su crucifixión. Este dramático momento cobra vida a través de las imágenes secundarias realizadas por Martín Lagares en 2015, que incorporan dos judíos y dos romanos. Destacan los detalles de estos últimos: el soldado situado en la parte trasera porta una coraza, casco y muñequeras realizados por Jesús Domínguez (2005), además de una lanza de Orfebrería Triana (2019); mientras que el del costado cuenta con una coraza labrada en Orfebrería San Juan (2018).

El dorado del paso, ejecutado por Manuel Calvo entre 2001 y 2004, resalta la riqueza de la talla y su ornamentación. En las capillas y cartelas, diseñadas por Emilio López (2000–2004), se representan los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos del Santo Rosario. En las esquinas del canasto figuran los evangelistas, con plumas y nimbos en plata de ley, obras de los Hermanos Delgado (2002).

El conjunto recibe luz de seis candelabros de guardabrisas: cuatro de cinco luces y dos de tres. Los laterales, obra de Antonio Ibáñez (2000), y los de las esquinas, realizados por Francisco Verdugo (2015), presentan finas coronitas cinceladas por los Hermanos Delgado (2003). Sus labores de dorado corresponden a distintos maestros: Curro Cumbrera (2016) en los delanteros, Manuel Calvo (2003) en los laterales y Paco Pardo (2017) en los traseros.

El paso se enriquece además con un llamador de plata de ley de los Hermanos Delgado (1993), réplica en miniatura de la fachada de la Santa Iglesia Catedral, que puede contemplarse especialmente en los días previos al Jueves Santo. Los faldones, confeccionados en damasco guinda con flecos dorados (2006), aportan sobriedad y elegancia a la estructura.



Paso del Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje

El paso procesional, auténtica joya del arte sacro, constituye una obra maestra del estilo churrigueresco tallada por el insigne escultor José Gil en 1913. Su imponente presencia se ve realzada por cuatro candelabros de guardabrisas, cada uno con cinco puntos de luz, que aportan luminosidad y realce a la escena.

En el frontal del canasto se sitúa el antiguo escudo corporativo del Esclavo, testimonio de identidad y devoción de la Hermandad. En la parte trasera se custodia el Lignum Crucis, reliquia de la Santa Cruz de Cristo, signo de la fe que envuelve al conjunto.

Los respiraderos, de finísima talla, albergan cartelas pictóricas salidas del taller de Gil, en las que se representan pasajes de gran fuerza expresiva: la Crucifixión, el Prendimiento, los Azotes y la Piedad. Estas escenas enriquecen la iconografía del paso, ofreciendo a los fieles un recorrido visual por los momentos clave de la Pasión del Señor.

El llamador, cincelado por el maestro orfebre Fernando Marmolejo en 2001, y los faldones de damasco guinda con elegantes flecos (2006), completan el carácter solemne del conjunto.

Conviene recordar que la canastilla original, tristemente destruida en los sucesos de 1936, fue reemplazada en 1950 por una nueva talla realizada por José Álvarez.

La Cruz se enriquece con cantoneras de plata de ley sobredorada con remates en lapislázuli, obra de Orfebrería San Juan (2016). Sobre ella descuella un singular y característico “INRI”, elaborado por el artista onubense Abraham Ceada en 2022, de inspiración italiana. El títulus crucis aparece acompañado por dos querubines que, con miradas de desconsuelo y compasión, contemplan el cuerpo ya sin vida del Santísimo Cristo del Buen Viaje. La pieza, ejecutada en madera de cedro estofada y policromada, presenta ojos de cristal policromado y dientes tallados en marfil, subrayando su realismo y calidad artística.

Este paso procesional es, en la actualidad, el más antiguo que recorre las calles de Huelva.

 

La recuperación del paso original

El 3 de julio de 2025, en un Cabildo Extraordinario, los hermanos de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Merced —popularmente conocidos como los Judíos de Huelva— aprobaron por unanimidad el ambicioso proyecto de recuperación del paso procesional del Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje. Esta iniciativa, largamente anhelada, constituye el eje vertebrador del programa de gobierno de la actual Junta y supondrá un auténtico hito patrimonial para la Semana Santa onubense.

El proyecto contempla una doble vertiente: la restauración de los elementos originales aún conservados y la ejecución de nuevas piezas que devuelvan al conjunto su fisonomía primitiva, respetando el diseño de José Gil (1913), destruido durante la Guerra Civil.

La coordinación general recae en el diseñador sacro Francisco Javier Sánchez de los Reyes, referente en la recuperación de obras patrimoniales perdidas, quien trabaja en la reconstrucción gráfica del canasto original y en el análisis compositivo del conjunto. A su lado intervienen el restaurador Enrique Castellanos Luque y el maestro carpintero Enrique Gonzálvez González, responsables de evaluar respiraderos, cresterías y candelabros para garantizar su correcta restauración y funcionalidad estructural.

Entre las actuaciones previstas destacan la consolidación estructural de los respiraderos y la restauración de su dorado. Los candelabros recuperarán la altura original, añadiendo un punto de luz adicional cada uno, lo que permitirá estilizar la estética del paso y mejorar la iluminación del Crucificado. Igualmente, se rediseñará el cañón de sujeción para dotarlo de mayor seguridad.

En cuanto a las nuevas ejecuciones, se realizará una parihuela renovada y una canastilla fiel al diseño de 1913, además de la incorporación de dos candelabros laterales con ocho luces adicionales, sumando un total de doce puntos de luz nuevos que enriquecerán la puesta en escena del Señor del Buen Viaje.



Paso de Palio de María Santísima de los Dolores

El paso de palio que la cobija es una obra maestra concebida por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre 1915 y 1925, una figura clave en el arte del bordado andaluz, cuyo estilo inconfundible ha dado nombre a una escuela propia: el “juanmanuelino”. Sus diseños, de exquisita factura y riqueza ornamental, han dado forma a los palios de algunas de las Vírgenes más veneradas de Andalucía, como la Esperanza Macarena o la Virgen de la Amargura de Sevilla, entre otras.

Desde la base del paso, los faldones bordados mantienen la impronta juanmanuelina, dando paso a los respiraderos, cuyo soporte en tela distingue esta obra de la mayoría de los pasos procesionales. En el frontal del conjunto encontramos el llamador, una pieza de plata de ley forjada por los Hermanos Delgado en el año 2000, el cual es colocado días previos al Jueves Santo. Iluminan el rostro de la Santísima Virgen la candelería, obra de Ramón León Peñuelas, junto con los faroles delanteros y entrevarales, creados entre 2006 y 2011. Tanto las dos parejas de violeteras como las jarras laterales son también obra de Ramón León Peñuelas.

Custodiando el manto se alzan con solemnidad dos juegos de candelabros de cola, elaborados por Joaquín Ossorio y Orfebrería San Juan, embellecidos en su basamento por ángeles modelados por Martín Lagares en 2017.

El espléndido palio se sostiene sobre doce varales de Manuel Seco (1923). En lugar de la tradicional gloria central se muestra el escudo de la Excelentísima Diputación de Huelva, Hermana Mayor Honoraria de la Hermandad. En cuanto a la bambalina delantera encontramos el emblema de la «S y el Clavo», que simboliza el inicio y el final de la palabra IESUS, haciendo clara referencia al alfa y a la omega, al principio y al final. En la trasera, el escudo de la ciudad de Huelva.

Se trata de uno de los pocos palios que mantienen el diseño y bordado original e íntegro de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, lo que lo convierte en un patrimonio de incalculable valor, no solo para la Hermandad, sino también para la ciudad de Huelva. La simbiosis perfecta se remata con la corona de salida, diseñada por D. José Lecaroz y ejecutada por D. Eduardo Seco Imberg en 1925.

El proyecto para la realización de la corona se inició en el año 1924, siendo diseñada y comenzada por el maestro orfebre Manuel Seco Imberg y concluida un año más tarde por su sucesor e hijo, Manuel Seco Velasco. La pieza fue confeccionada en plata de ley sobredorada. Como nota curiosa, cabe destacar que esta presea está inspirada en otra corona diseñada por el orfebre José Lecaroz y ejecutada igualmente por Seco Imberg en 1922 para María Santísima de la Amargura, titular mariana de la Hermandad homónima de Sevilla.

En cuanto a su estructura, se trata de una obra de gran delicadeza y cuidado en los detalles. El canasto presenta forma hexagonal, dividido en varias secciones en las que se repite un mismo motivo decorativo. De él nacen los imperiales, que varían en tamaño según su punto de arranque, mostrando todos ellos una rica decoración vegetal. La ráfaga está ornamentada con elementos vegetales y pequeños roleos, combinados con piezas caladas.

La principal novedad de esta corona radica en la disposición del orbe con la cruz, que, a diferencia de lo habitual, no culmina el conjunto en su parte superior, sino que se sitúa en el centro de la composición, alterando así la percepción de la forma circular tradicional de la corona. Finalmente, el conjunto se remata con ráfagas mixtilíneas que se combinan con pequeños flameros, aportando al conjunto una gran riqueza estética.

Por último, cabe señalar que esta pieza ha sido sometida recientemente a un proceso de conservación y mantenimiento en el taller de Orfebrería San Juan. En dicha intervención se revisaron y aderezaron todos los elementos de la ráfaga, el canasto y los imperiales, aplicándose además un nuevo baño de oro que ha devuelto mayor vistosidad y esplendor a toda la obra.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced (Huelva)

La Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced, sede de la Diócesis de Huelva desde su creación en 1953, es uno de los principales referentes religiosos, históricos y artísticos de la capital onubense. Su origen se remonta al año 1605, cuando se fundó un convento de la Orden de la Merced en los terrenos que ocupaba la antigua ermita de San Roque, por iniciativa del VII Duque de Medina Sidonia, Alonso Pérez de Guzmán.

La iglesia del convento comenzó a construirse ese mismo año y fue finalizada en 1615. Sin embargo, los daños sufridos por los terremotos de 1755 y 1765 obligaron a su profunda reforma, adoptando un marcado estilo barroco con influencias neoclásicas. Las obras de reconstrucción fueron llevadas a cabo por los arquitectos Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto.

Tras la desamortización de 1835, el convento fue suprimido y el edificio pasó a manos de la Diputación Provincial, siendo utilizado con distintos fines civiles hasta bien entrado el siglo XX. En 1877, se restauró su uso religioso y, con la creación de la diócesis onubense, fue elevada a la categoría de catedral el 15 de marzo de 1954. En 1970 fue declarada Monumento Histórico-Artístico.

La fachada principal, de gran armonía y sobriedad, está organizada en tres cuerpos con remates de espadañas y esculturas del imaginero Antonio León Ortega. En su interior, la catedral presenta planta de cruz latina con tres naves, crucero y cúpula sobre pechinas decoradas con medallones de santos mercedarios. En el presbiterio se venera la imagen de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, atribuida a Juan Martínez Montañés y trasladada desde Sanlúcar de Barrameda en el siglo XVII.

En sus capillas y altares se encuentran imágenes de gran devoción popular, como el Cristo de Jerusalén y Buen Viaje, San José, San Roque, el Sagrado Corazón o Jesús de las Cadenas, titular de la Hermandad de los Judíos, que tiene su sede canónica en este templo.

La Catedral de la Merced continúa siendo el corazón espiritual de Huelva, escenario de importantes celebraciones litúrgicas, procesiones y actos diocesanos. Su historia, arte y devoción hacen de ella uno de los emblemas patrimoniales más significativos de la ciudad.

Párroco: Ilmo. Sr. D. Jaime Jesús Cano Gamero

Enlaces de interés:

Contacto: