Corría el año 1972 cuando un grupo de fundadores constituye una comisión que es recibida por el Obispo de Huelva, quien les anima a buscar una parroquia donde fijar su sede canónica. Es en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en la barriada de Las Colonias, donde el párroco D. Manuel López Vega escucha y acepta el proyecto.
Con la sede canónica fijada, el primer objetivo fue encargar la talla de su Titular a Antonio León Ortega. Así, el 14 de abril de 1973 fue bendecida la imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario, y el Lunes Santo, 16 de abril de 1973, tiene lugar su primera salida en Vía Crucis, acompañado por medio centenar de hermanos.
El 3 de mayo de 1973, el Obispado aprueba los Estatutos “ad experimentum”, que se ratifican en octubre de 1976.
Posteriormente se incorpora la Titular mariana: María Santísima del Rocío y Esperanza, bendecida el 4 de enero de 1974.
En 1976, Jesús del Calvario hace estación de penitencia portado por la primera cuadrilla de costaleros de Huelva. En 1981, la Dolorosa es portada también por su propia cuadrilla de hermanos costaleros.
En 1990 se inicia el proyecto de construcción del actual templo en la calle Jesús del Calvario. El traslado se realiza en 1992, abandonando la Parroquia de Los Dolores para continuar su labor en una nueva feligresía.
Desde entonces hasta hoy, la Hermandad ha continuado su crecimiento espiritual, humano y patrimonial, desarrollando múltiples actividades de carácter religioso, caritativo, social y cultural.
Hábito de Nazareno
Túnica de cola y antifaz de un metro de largo de tela marrón franciscana. La túnica va ceñida por un cinturón de esparto basto en su color. Calzado o sandalias franciscanas negras.
Hermano Mayor
Luis Hernández Domínguez
Nuestro Padre Jesús del Calvario
Escultura de Antonio León Ortega, encargada en septiembre de 1972 y bendecida el 14 de abril de 1973. Representa el momento en que Jesús acepta la Cruz. Se trata de una imagen de cuerpo entero, de vestir, de gran dulzura en el rostro, fiel al estilo sereno y humanizado característico del maestro ayamontino.
María Santísima del Rocío y Esperanza
Imagen dolorosa realizada por Sebastián Santos Rojas, adquirida en diciembre de 1973 y bendecida el 4 de enero de 1974. La talla había sido concluida un año antes y expuesta en la Iglesia de San Juan de Dios de Sevilla. Su advocación original iba a ser “del Rocío y Esperanza en sus Tristezas”, aunque finalmente quedó como la actual.
El paso de Nuestro Padre Jesús del Calvario responde al estilo neobarroco. Fue ejecutado en 1976 por Manuel Guzmán Bejarano y dorado al año siguiente por Antonio Sánchez. Con posterioridad fue objeto de una profunda restauración y enriquecimiento a cargo de Alexis Sánchez, siendo nuevamente dorado por Paco Pardo. En sus esquinas se alzan cuatro faroles de Jesús Domínguez Vázquez, mientras que los fanares sobre la mesa proceden de los Talleres de Villarreal. El llamador, pieza singular del conjunto, fue realizado por Juan Borrero.
El paso de María Santísima del Rocío y Esperanza, igualmente concebido en estilo neobarroco, fue enriquecido en orfebrería por Jesús Domínguez Vázquez entre 1981 y 1982, quien ejecutó los respiraderos, candelería, varales, llamador y jarras. En 1989, Orfebrería Santos realizó los faroles de peana, mientras que los faroles de cola y el relicario se deben a los Hermanos Delgado. Entre 2006 y 2007, Emilio Méndez acometió la restauración de los faroles, además de incorporar nuevas piezas que completaron el ajuar procesional.
El paso de palio ha conocido tres etapas. El primero, realizado en 1981, consistía en un palio de terciopelo marrón obra de Juan Guillermo Carrasquilla, del cual solo llegó a bordarse la bambalina delantera. El segundo, estrenado entre 1991 y 1992, fue confeccionado en terciopelo rojo burdeos y bordado en su totalidad por los Talleres de Nazaret de Madrid. Finalmente, el palio actual, estrenado en 2011, es obra de Francisco Carrera Iglesias, quien lo bordó en oro sobre terciopelo burdeos oscuro. En el techo luce una gloria pintada por Manuel Lobato, que representa a la Purísima Concepción, dotando al conjunto de una notable armonía artística y simbólica.
El manto de la Virgen del Rocío y Esperanza está confeccionado en terciopelo verde noche y presenta un rico bordado de ornamentación vegetal, con abundancia de técnicas tradicionales como ladrillos, cartulinas, hojillas, puntitas, escamado, mosquetas y lentejuelas. Su diseño está inspirado en la advocación de la Esperanza, realizado en conjunto con las bambalinas del paso, lo que confiere al conjunto una gran unidad estética y devocional.
Por su parte, la túnica del Señor del Calvario es obra de Gonzalo Navarro en el diseño y de Manuel Solano en la ejecución. Bordada en oro fino sobre terciopelo morado italiano, incorpora técnicas de gran riqueza como hojilla, cartulina, escamado, punto dado, mosqueta y lentejuela. Con motivo del cincuentenario de la Hermandad en 2025, la corporación ha anunciado la incorporación de esta pieza al paso, junto a diversos estrenos patrimoniales: dos ángeles ceriferarios (2020), la ampliación de la canastilla, nuevos respiraderos dorados, un cíngulo de oro de Pasamanería Sergio Guzmán, un broche de Orfebrería Conradi (donado por la Hermandad del Prendimiento), así como unos gemelos de oro y rubíes ofrecidos por el pregonero de 2005.
Coronas de salida de María Santísima del Rocío y Esperanza
Posconciliar Hermandad y Seráfica Cofradía de San Francisco de Asís, Nuestro Padre Jesús del Calvario y María Santísima del Rocío y Esperanza
La titular dolorosa de la Posconciliar Hermandad y Seráfica Cofradía de San Francisco de Asís, Nuestro Padre Jesús del Calvario y María Santísima del Rocío y Esperanza, posee entre los diversos enseres de su ajuar dos coronas de salida que evidencian el valor artístico y devocional que la corporación ha querido otorgarle a lo largo de su historia.
La primera corona, cronológicamente, fue realizada en plata de ley por el orfebre Emilio Méndez en su taller de orfebrería en Sevilla, gracias a la donación de los hermanos Rafael Usín Gayo y Eduardo Vázquez Limón. Su principal característica es su trazado sinuoso, repleto de curvas y ondulaciones irregulares entre las que se intercalan motivos vegetales.
Su base está compuesta por un aro decorado con gallones de traza sencilla, sobre el que se alza un canasto de gran complejidad compositiva, al que bien podría aplicarse la expresión horror vacui, por la abundancia ornamental propia del estilo Art déco. Este movimiento artístico, desarrollado en los años veinte como oposición al Art Nouveau, se caracteriza por sus formas elegantes, simétricas y líneas muy definidas. Al no estar perforada, lo que resulta poco habitual en este tipo de preseas, adquiere especial protagonismo el cincelado, destacando el fondo punteado que aporta un efecto mate en contraste con los brillos más pulidos.
En esta pieza se insertan cuatro cartelas: una en la parte delantera y otra en la trasera, mientras que a ambos lados se disponen dos cartelas con tondos, alternándose así cuatro tondos y dos motivos de palmas.
La unión del canasto con la ráfaga se resuelve mediante seis imperiales, de estructura maciza y vertical, ricamente decorados con roleos y perlas. La ráfaga presenta una diadema superior con rocallas dieciochescas y se compone de una veintena de rayos biselados de cinco puntas, siendo la central más ancha y elevada, junto con dieciocho perchetes a candelieri, decorados con ornamentación floral y rematados por rayos de menor tamaño. El conjunto se corona con el orbe y la cruz, símbolo de la autoridad de Cristo desde la Edad Media.
La segunda corona de salida fue realizada por el orfebre Jesús Domínguez en su taller de Sevilla, y destaca por su excelente calidad técnica. Como curiosidad, esta presea forma un simbólico tríptico iconográfico con otras dos coronas ejecutadas por el mismo autor: la de la Virgen de los Dolores de la Hermandad de las Penas de San Vicente y la de la Virgen de la Concepción de la Hermandad del Silencio, ambas en Sevilla. Entre las tres se establece una notable coincidencia estética y simbólica.
Esta segunda corona, de estilo neobarroco y realizada en metal sobredorado, fue sufragada íntegramente por los hermanos de la corporación. Su base está formada por un aro con decoración vegetal. El canasto, cincelado con roleos y rocallas de inspiración dieciochesca, incluye seis cartelas florales, con motivos vegetales que se extienden entre ellas, enriqueciendo la composición.
De especial originalidad son los seis imperiales que emergen del canasto, compuestos por dos cuerpos superpuestos con decoración granulada y rocallas, que convergen en un vástago central donde se alza el anagrama franciscano: los brazos cruzados de San Francisco de Asís sobre una cruz, símbolo y escudo de la Hermandad. En esta versión, el emblema prescinde del libro del Concilio Vaticano II, acentuando el simbolismo franciscano que alude a los votos de obediencia, castidad y pobreza, fundamentos esenciales de la vida franciscana.
El conjunto culmina con una ráfaga circular o resplandor, de la que pende una diadema reticulada compuesta por rocallas, decoración granulada y dos guirnaldas florales de estilo clásico. Sobre ellas se disponen veinte rayos biselados de tres puntas, con la central más ancha y elevada. Finalmente, el remate lo constituye una cruz con cantoneras de concha trilobulada, que aporta una elegante sobriedad al conjunto.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Capilla de Nuestro Padre Jesús del Calvario
La Capilla de Nuestro Padre Jesús del Calvario, situada en pleno centro histórico de Huelva, constituye la sede canónica de la Hermandad del Calvario. Esta corporación fue fundada en 1972 por un grupo de jóvenes cofrades, aunque no fue hasta dos décadas más tarde, en 1992, cuando se construyó su actual templo, un edificio de líneas sencillas y modernas diseñado por el arquitecto José Muñoz Martínez. Ese mismo año fue bendecido por el entonces obispo de Huelva, Monseñor Rafael González Moralejo.
El templo, de una única nave, presenta un camarín central presidido por la imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario, sobresaliente talla de Antonio León Ortega realizada en 1973. Le acompaña desde 1974 la imagen de María Santísima del Rocío y Esperanza, obra del insigne imaginero Sebastián Santos Rojas, que con el paso de los años se ha convertido en icono de devoción mariana en la ciudad.
La capilla se caracteriza por su atmósfera íntima y recogida, idónea para el culto diario y la intensa vida interna de la hermandad. A lo largo del año, el templo acoge solemnes cultos, convivencias, actividades formativas y celebraciones litúrgicas, constituyéndose en un verdadero referente espiritual y cultural del barrio.
Desde su primera estación de penitencia en la Semana Santa de 1973, la Hermandad del Calvario ha procesionado cada Lunes Santo, manteniendo vivo el fervor cofrade de sus orígenes. El paso de misterio, que representa a Jesús camino del Calvario, y el palio de la Virgen del Rocío y Esperanza, recorren las calles de Huelva con la sobriedad y elegancia que son ya seña de identidad de esta corporación.
La Capilla de Nuestro Padre Jesús del Calvario representa, así, la consolidación de una hermandad joven pero profundamente arraigada, que ha sabido unir la modernidad arquitectónica con la tradición devocional más sincera del pueblo onubense.
Párroco: M.I.Sr. D. Carlos Javier Rodríguez Parra





















































