Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Hermandad del Sagrado Descendimiento

Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora del Calvario, San Juan Evangelista y María Santísima en la Resignación de sus Dolores

Fotografías: «Juan Luis Rodríguez Medina, Manuel García, Pablo Jesús Núñez Romero y Manuel González Olivares»

La Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima en la Resignación de sus Dolores, conocida popularmente como la Hermandad del Ayuntamiento por la condición profesional de sus fundadores, se erige oficialmente el 18 de diciembre de 1951, fecha en la que se aprueban sus primeras reglas y estatutos. Su origen se debe a un grupo de funcionarios municipales del Ayuntamiento de Huelva, a los que pronto se unirían familiares y amigos, conformando un núcleo fundacional estrechamente vinculado al servicio público y a la vida ciudadana.

El 8 de abril de 1952 se bendicen las imágenes titulares: el Señor, los Santos Varones y María Santísima en la Resignación de sus Dolores. Apenas tres días después, el 11 de abril de 1952, la Hermandad realiza su primera estación de penitencia en la jornada del Viernes Santo, utilizando el paso de San Sebastián. Este conjunto procesional ya mostraba una clara vocación catequética y narrativa, con la representación del momento posterior al descendimiento de Cristo.

En junio de 1952 se da un paso fundamental al encargarse al escultor Antonio León Ortega el diseño y ejecución del paso de misterio definitivo, así como nuevas imágenes secundarias: la Virgen del Calvario, San Juan Evangelista, María Magdalena y María de Cleofás. Esta última nunca llegó a realizarse, quedando incompleta la idea original del misterio. El conjunto, junto al nuevo paso tallado, se estrena en la Semana Santa de 1953 (3 de abril), ofreciendo una estampa renovada y de gran impacto visual.

Ese mismo año y hasta 1974, María Santísima de la Resignación procesionó en el paso del Patrón, mirando hacia la Cruz vacía.

Un hito importante se produce el 28 de marzo de 1975, cuando la Virgen de la Resignación aparece por primera vez sobre un paso de palio, aunque todavía sin la estructura bordada. Para esta ocasión, la imagen fue restaurada, inclinando su mirada hacia abajo. Al año siguiente, el 16 de abril de 1976, realiza por primera vez su salida procesional bajo palio. Este elemento, inicialmente liso, se enriqueció en 1984 con bordados del taller de Suay, lo que consolidó su presencia estética y devocional en la Semana Santa onubense.

Un rasgo singular que la distingue es que su paso de palio es el único en toda la Semana Santa de Huelva que porta faroles de cola, detalle patrimonial que lo convierte en una pieza única dentro del patrimonio procesional de la ciudad.

En el transcurso de su historia, la Hermandad ha vivido episodios relevantes, como el traslado de sus imágenes a la capilla del colegio de las Esclavas el 7 de julio de 1991 debido a obras en su sede canónica, la Parroquia de San Pedro.

En mayo del año 2000, la corporación adquiere su actual paso de misterio a la Hermandad del Cerro del Águila de Sevilla. Esta obra, tallada por Ángel de la Feria Ruiz entre 1977 y 1979, perteneció previamente a la Hermandad de Jesús Nazareno de Utrera hasta 1985. La composición del misterio, obra de León Ortega, se inspira en un cuadro del artista Policarpio Díaz, aportando un marcado carácter pictórico y dramático a la escena.

En un gesto cargado de simbolismo e identidad local, la Virgen de la Resignación luce desde su primera salida procesional un escudo de Huelva en el fajín, reafirmando así el vínculo histórico entre la advocación mariana y la ciudad.

La Hermandad celebró en 2001 su 50.º aniversario fundacional con diversos actos conmemorativos que reforzaron su presencia en la vida cofrade y ciudadana. De cara al año 2026, se prepara para celebrar su 75.º aniversario, efeméride que marcará un nuevo capítulo en su historia y que será una oportunidad para engrandecer su patrimonio y reforzar sus señas de identidad.

A lo largo de sus más de siete décadas de vida, la Hermandad del Sagrado Descendimiento ha sabido conjugar su esencia fundacional, ligada al compromiso cívico y a la devoción, con una notable proyección patrimonial y artística, siendo hoy una de las corporaciones más singulares de la Semana Santa de Huelva.

Hábito de Nazareno

Morrión de sarga morada con escudo bordado en dorado, túnica negra, botonadura morada y cíngulo morado.

Hermano Mayor

Ramón Maneiro Rodríguez

El misterio del Sagrado Descendimiento

El conjunto escultórico del Sagrado Descendimiento es una de las obras más representativas y admiradas de la Semana Santa de Huelva, tanto por su potencia visual y catequética como por la complejidad narrativa y expresiva de su composición. Realizado entre 1952 y 1953 por el maestro Antonio León Ortega, constituye una de sus creaciones más ambiciosas, manteniendo una impecable coherencia estilística y un equilibrio entre dramatismo y serenidad.

El Santísimo Cristo del Sagrado Descendimiento (1952) muestra a Jesús ya muerto, descendido de la cruz, con una anatomía sólida y elegante y un naturalismo que conjuga el abatimiento físico con la paz redentora. Su policromía y modelado invitan más a la contemplación que al impacto desgarrador. Ha sido restaurado por Manuel Bejarano Moreno (1998) y Juan Manuel Miñarro (2015).

El grupo lo completan José de Arimatea y Nicodemo, que intervienen directamente en el descenso, la Virgen del Calvario (1953), sumida en un dolor contenido, San Juan Evangelista (1953), símbolo de ternura y fidelidad, y María Magdalena, que abraza los pies del Señor en un gesto de amor arrepentido. La Virgen del Calvario fue restaurada en 2024 por Ana Beltrán Ruiz, y San Juan Evangelista en 2015 por Juan Manuel Miñarro.

La composición, inspirada en un lienzo de Policarpio Díaz, se articula en torno a la cruz, con un lenguaje corporal que conduce la mirada al cuerpo de Cristo, logrando un equilibrio perfecto entre narración evangélica y emoción contenida.

 

María Santísima en la Resignación de sus Dolores

Tallada por León Ortega en 1952, María Santísima en la Resignación de sus Dolores es una de las dolorosas más personales y expresivas del imaginero. Se trata de una talla de candelero para vestir que representa a la Virgen tras el descendimiento, asumiendo con dignidad y fe el dolor redentor.

Su rostro, de facciones suaves, mirada baja y ladeada, lágrimas de cristal y boca entreabierta, transmite un dolor sereno y profundo. Fue restaurada por el propio León Ortega en 1976 y por Luis Álvarez Duarte en 1995.

El paso de misterio del Santísimo Cristo del Descendimiento

El actual paso de misterio que porta al Santísimo Cristo del Descendimiento es una sólida y sobria obra del tallista Ángel de la Feria Ruiz, ejecutada en 1957 en madera de pino de Flandes. La estructura se presenta con un acabado en tonos caoba que realza la nobleza del material, y se adorna con cartelas plateadas que aportan destellos discretos, sin romper la severidad que exige la escena. Se trata de una obra neobarroca, de líneas rectas, ornamentadas con acantos sueltos que serpentean sobre los perfiles, otorgando un delicado equilibrio entre sobriedad y riqueza decorativa.

Este paso, de clara influencia sevillana, tuvo un largo recorrido antes de incorporarse al patrimonio de la Hermandad del Descendimiento. En sus primeros años perteneció a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Utrera, hasta que en 1985 fue adquirido por la Hermandad del Cerro del Águila (Sevilla). En mayo del año 2000, la Hermandad onubense lo adquirió definitivamente, permaneciendo desde entonces como soporte de uno de los grupos escultóricos más complejos y sobrecogedores de la Semana Santa de Huelva.

Su estreno procesional en la capital onubense tuvo lugar en la Semana Santa de 2001, causando una grata impresión en el público cofrade, que pronto lo bautizó con el cariñoso apodo de «La Perla Negra», por su porte recio y elegante. Entre sus elementos más destacados figura el llamador, labrado originalmente en metal dorado en 1990 por el afamado orfebre Jesús Domínguez, y que fue plateado en el año 2000 por Orfebrería Andaluza para adecuarse a la estética del conjunto.

En el aspecto textil, el paso estrenó en la Semana Santa de 2025 unos nuevos faldones, confeccionados en el taller de costura de la propia Hermandad, reafirmando el cuidado que la corporación pone en el mantenimiento y dignificación de su patrimonio procesional.

 

El paso de palio de María Santísima en la Resignación de sus Dolores

El paso de palio que cobija a María Santísima en la Resignación de sus Dolores es el resultado de una construcción pausada a lo largo de varias décadas, donde cada elemento ha sido cuidadosamente elegido y adaptado para conformar un conjunto armónico, sobrio y de gran coherencia estética, plenamente acorde con la advocación dolorosa de la Imagen.

La base orfebre del palio reúne el trabajo de reconocidos talleres andaluces y refleja distintas etapas históricas de la Hermandad. Los respiraderos, ejecutados en 1984 por el Taller Angulo de Lucena (Córdoba), muestran un delicado y constante motivo floral cincelado, y sustituyeron a los primeros que lució el paso en 1976, confeccionados entonces en tela. Los varales, de gran esbeltez y sobriedad, fueron realizados por Manuel de los Ríos en 1976. De este mismo autor es la peana que eleva a la Virgen, labrada en 1983 en metal plateado, con una ornamentación que combina firmeza estructural y delicadeza ornamental.

La candelería del palio está compuesta por 66 piezas repujadas en metal plateado, dispuestas en distintas alturas para iluminar de forma equilibrada y envolvente el rostro de la Señora. A esta estructura se añaden las jarras laterales, obra de Orfebrería Santos en 2002, que completan el adorno floral del paso con formas tradicionales y perfectamente proporcionadas. El conjunto se remata con el llamador, realizado en 1989 por Ramón León Peñuelas, pieza que destaca tanto por su valor funcional como por su estética proporcionada.

El proyecto integral de bordado del paso de palio es fruto del talento del artista Enrique Bendala Azcárate, quien ha concebido un diseño que integra de forma armónica las distintas partes del conjunto —bambalinas, techo de palio y ornamentación—, manteniendo una línea sobria, elegante y plenamente coherente con la identidad de la Hermandad.

Las bambalinas exteriores, culminadas en 2025 por el taller de Josefa Maya, conservan la estructura superior de dos galones rectos de distinto tamaño, ahora enriquecidos con una cenefa de hojas entrelazadas. La franja central, vacía, realza la gran cenefa inferior de hojas de acanto y flores, cuyas puntas, dispuestas a distintas alturas, aportan un sutil dinamismo.

Cada una de las bambalinas parte de un motivo central cargado de simbolismo: en la delantera, un monograma mariano (A y M entrelazadas) que evoca el saludo del Arcángel Gabriel; en la trasera, un corazón traspasado por puñales que representa los Dolores de la Virgen; y en los laterales, azucenas y rosas, símbolos de pureza y amor materno. Las bambalinas interiores incorporan una franja bordada con la estrofa del Stabat Mater, introduciendo así un elemento litúrgico y poético que refuerza la carga devocional del conjunto.

 

Proyecto del futuro techo de palio

El techo de palio, también diseñado por Enrique Bendala, mantiene la línea romántica y sobria que caracteriza al conjunto. Presentado el 15 de septiembre del año 2024, coincidiendo con la festividad de los Dolores Gloriosos de la Virgen María, simboliza el vínculo espiritual entre la advocación de la imagen y su representación procesional.

En el centro se sitúa la Gloria bordada, que representa el primer dolor de María: la profecía del anciano Simeón en la Presentación del Niño Jesús en el Templo, cuando anuncia que una espada de dolor atravesará su alma. Este pasaje, cargado de hondura teológica, enlaza directamente con la Resignación de María ante los designios divinos. La pintura al óleo de esta escena es obra del artista onubense Mario Moya, quien aporta una delicadeza pictórica que refuerza la sensibilidad del conjunto.

Con la culminación reciente de sus bordados y la riqueza de su orfebrería, el paso de palio de María Santísima en la Resignación de sus Dolores se presenta hoy como uno de los conjuntos procesionales más completos y armónicos de la Semana Santa de Huelva, símbolo del amor y la dedicación de la Hermandad del Descendimiento hacia su titular y su patrimonio.

Corona de salida de María Santísima de la Resignación
Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora del Calvario, San Juan Evangelista y María Santísima de la Resignación en sus Dolores

La corona de salida de María Santísima de la Resignación fue realizada en el año 2003 en plata de ley, gracias a la donación de un grupo de hermanos pertenecientes a la corporación. De estilo romántico, la pieza fue ejecutada por el orfebre Joaquín Ossorio Martínez, quien imprimió en su diseño una marcada estética de ternura, refinamiento y ligereza visual, en coherencia con la advocación de la Virgen.

Estructura y simbología

La base de la presea está conformada por un aro tripartito, con dos franjas lisas que enmarcan una banda central ricamente decorada con cintas entrelazadas y motivos florales, marcando el inicio de una composición de delicado equilibrio ornamental.

Sobre dicho aro, se alza un canasto de proporciones reducidas, que contiene seis cartelas:

  • En el frontal central, se encuentra una representación del corazón traspasado por siete puñales, clara alusión a los Siete Dolores de la Virgen María, recogidos en las Sagradas Escrituras y la tradición devocional.

  • Flanqueando esta cartela, aparecen dos querubines en las cartelas laterales, también presentes en las tres cartelas posteriores, aportando una atmósfera celestial al conjunto.

  • Entre las cartelas, se intercalan motivos vegetales y florales de ejecución minuciosa, que completan la iconografía del canasto con una estética sobria pero evocadora.

Desde el canasto emergen los imperiales, que convergen en la parte superior para dar paso a un orbe, símbolo de la realeza de María, rematado por una cruz, elemento presente en casi todas las coronas de tipo cerrado, como símbolo de redención.

La ráfaga se eleva desde una diadema de diseño grácil, decorada con roleos vegetales y motivos florales, en consonancia con el estilo general de la obra. La ráfaga está compuesta por treinta rayos tripartitos y biselados, de diferente tamaño, que aportan al conjunto una estructura sencilla pero armónica, manteniendo la ligereza visual que caracteriza a toda la pieza.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol (Huelva)

Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol

La Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol es el templo cristiano más antiguo de la ciudad de Huelva. Su construcción se remonta a los siglos XIV y XV, asentándose sobre los restos de una antigua mezquita islámica ubicada en la antigua alcazaba, en el cabezo donde también se alzaba el desaparecido castillo de la ciudad.

De estilo gótico-mudéjar en sus orígenes, el templo ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de su historia. Durante los siglos XV y XVI, San Pedro no solo fue el centro religioso más importante de Huelva, sino también un núcleo civil, acogiendo actos del Concejo municipal y convirtiéndose en punto de referencia para la vida de la villa.

El edificio fue gravemente afectado por varias catástrofes naturales, especialmente por los terremotos de Lisboa en 1755 y los posteriores de 1758 y 1763, así como por un huracán en 1722 que dañó su torre. Estas circunstancias obligaron a una profunda reconstrucción durante el siglo XVIII, en la que participaron arquitectos como Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto. El resultado fue una integración de estilos, destacando el barroco en su campanario, rematado por un característico chapitel recubierto de azulejos.

En su interior, el templo conserva una valiosa techumbre de madera artesonada de estilo mudéjar en la nave principal, arcos apuntados, capillas laterales y un espléndido retablo mayor de estilo barroco, obra de Antonio José de Carvajal, realizado en 1722 y restaurado posteriormente en el siglo XVIII y de nuevo en el siglo XXI.

La parroquia alberga un notable patrimonio escultórico, incluyendo imágenes como la Inmaculada del siglo XVI, San Pedro en talla barroca, un Cristo del Perdón fechado en el siglo XV, y obras de autores contemporáneos como Antonio León Ortega y Antonio Infantes Reina.

San Pedro es también sede canónica de destacadas hermandades onubenses, como la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad Sacramental de Pasión, la Hermandad del Descendimiento y el Grupo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, lo que la convierte en uno de los principales focos cofrades de la ciudad.

En 1999, fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Hoy, la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol sigue siendo un emblema de la historia y la fe de Huelva, testigo de su evolución religiosa, artística y social a lo largo de más de seis siglos.

Párroco: M.I. Sr. D. Francisco José Feria Reviriego

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