La Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, Santo Entierro de Cristo y Soledad de María, conocida popularmente como el Santo Entierro, es la cofradía más antigua de la ciudad de Huelva, con referencias documentales que se remontan actualmente a 1551, convirtiéndola en una de las grandes custodias de la tradición devocional onubense.
A lo largo de su dilatada historia, la hermandad ha experimentado numerosas etapas de esplendor y decadencia, adaptándose a los diferentes tiempos, desde sus orígenes como hermandad hospitalaria hasta la hermandad que hoy conocemos, sin que en ningún momento de historia haya llegado a desaparecer, siendo una de las corporaciones que mejor representa el devenir histórico de la Semana Santa onubense. En sus orígenes procesionaba desde la antigua ermita de la Soledad, aunque en el siglo XIX se trasladó a la Parroquia de San Pedro, donde permaneció hasta finales del siglo XX, cuando regresó a su primitiva sede.
Uno de los momentos más trágicos de su historia tuvo lugar durante la Guerra Civil Española, cuando la hermandad perdió prácticamente todo su patrimonio artístico y devocional. Entre las pérdidas más dolorosas destacan los bordados del paso de palio realizados por Manuel Rodríguez Ojeda, los pasos procesionales y, sobre todo, las sagradas imágenes titulares, cuyo valor artístico y espiritual era incalculable. A pesar de ello, logró conservar algunos elementos, como algunos bordados de Rodríguez Ojeda y la cabeza del Cristo Yacente, al que León Ortega le realizó un nuevo cuerpo.
Tras la contienda, la hermandad resurgió con fuerza, y en 1944, en los años de la posguerra, en 1945 procesionó con la popular “canina”, una representación alegórica del Triunfo de la Santa Cruz sobre la muerte. No sería hasta 1958 cuando el imaginero Antonio León Ortega talló la actual imagen de Nuestra Señora de las Angustias, devolviendo al cortejo su carácter mariano y funerario. Entre los misterios históricos desaparecidos destaca también el Misterio del Traslado al Sepulcro una escena que ha sido recuperada décadas después por la Hermandad de la Santa Cruz.
En la actualidad, el cortejo lo integran tres pasos: el de Ntra. Sras. de las Angustias, el del Santísimo Cristo Yacente, representación del Señor en el sepulcro, y el de Nuestra Señora de la Soledad, símbolo de dolor y recogimiento. Este desfile se caracteriza por su sobriedad, silencio y solemnidad, y tiene lugar cada Viernes Santo al caer la noche, poniendo cierre a la Semana Santa onubense.
Cabe destacar que el Santo Entierro ostenta el título de Hermandad Oficial de la Semana Santa de Huelva. Por ello, en su cortejo figuran representaciones de todas las cofradías de la ciudad, así como autoridades eclesiásticas, civiles y militares, reforzando su carácter institucional y su vinculación directa con la historia religiosa y social de Huelva.
El actual paso del Santo Entierro, de composición clásica, contiene elementos simbólicos de gran riqueza, como la presencia del sepulcro con la imagen yacente y una estética profundamente luctuosa. Su puesta en escena recoge siglos de devoción y memoria colectiva, y se ha convertido en una de las expresiones más solemnes de la religiosidad popular onubense.
En definitiva, la Hermandad del Santo Entierro es memoria viva de Huelva, y con su discurrir cada Viernes Santo, no solo cierra litúrgicamente la Pasión de Cristo, sino que resucita cada año el alma más honda y ancestral de la ciudad.
Hábito de Nazareno
Túnica, capa, morrión, cíngulo y botonadura negras. Escudo de la
Hermandad en el Morrión y Cruz de Santiago en la capa.
Hermano Mayor
Montserrat Mesa Díaz
Nuestra Señora de las Angustias
Nuestra Señora de las Angustias es una imagen de talla realizada en 1958 por el insigne imaginero onubense Antonio León Ortega. Se trata de una dolorosa que representa la iconografía de la Piedad, sosteniendo entre sus brazos el cuerpo inerte del Cristo Yacente. Fue concebida como titular mariana de la Hermandad del Santo Entierro de Huelva y desfila en la tarde-noche del Viernes Santo, formando parte de uno de los misterios más sobrecogedores de la Semana Santa onubense.
Santo Entierro de Cristo
La imagen titular del Santo Entierro de Cristo de Huelva es una singular y valiosa obra que combina elementos históricos con aportaciones contemporáneas. Se trata de un Cristo Yacente que conserva la cabeza de la imagen primitiva, datada entre los siglos XVI y XVII, siendo su cuerpo obra de Antonio León Ortega. Esta antigua talla se caracteriza por su sereno realismo, con una expresión apacible que invita a la contemplación del descanso definitivo tras la Pasión.
El cuerpo actual fue realizado en 1944 por el insigne escultor onubense Antonio León Ortega, quien respetó la impronta clásica del rostro antiguo, adaptando su ejecución a las proporciones del nuevo cuerpo. León Ortega, fiel a su estilo sobrio y equilibrado, dotó a la imagen de una anatomía serena, sin artificios, con una disposición natural y un modelado cuidado que transmite la solemnidad del momento de la sepultura de Cristo.
La imagen, de tamaño natural, reposa con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, la cabeza levemente ladeada y el rostro tranquilo, reflejando la culminación del sacrificio redentor. El tratamiento de la policromía es sobrio, con tonos apagados que acentúan el dramatismo contenido y el recogimiento que caracterizan a esta advocación.
Soledad de María
La imagen de la Soledad de María Santísima, obra del escultor Antonio León Ortega en 1944, restaurada en 1968 por Luis Álvarez Duarte constituye una de las dolorosas más representativas del maestro onubense y un referente de la Semana Santa de Huelva por su sobriedad, introspección y fuerte carácter devocional.
Paso de Nuestra Señora de las Angustias
El paso de Nuestra Señora de las Angustias, perteneciente a la Hermandad del Santo Entierro de Huelva, es una muestra notable de talla en madera conservada en su color original, combinando sobriedad, clasicismo y una fuerza estética coherente con el carácter penitencial de la cofradía.
La obra fue realizada en 1945 por el tallista Manuel González Basilio, destacando desde sus orígenes por su elegancia estructural y la limpieza en el tratamiento de volúmenes. Posteriormente, en 1988, el paso fue intervenido con trabajos adicionales de talla a cargo de José García Páez, quien introdujo elementos que enriquecieron su perfil ornamental sin alterar su concepción original.
En el año 2017, el paso vivió una importante restauración y enriquecimiento con la intervención de los tallistas Daniel Sánchez y Rafael Borrero, que aportó una actualización técnica y estética muy respetuosa con el conjunto. Esta intervención no solo supuso una mejora en la conservación y estabilidad, sino que revalorizó la calidad artística de la pieza, otorgándole un aspecto más solemne y majestuoso.
Este proceso de renovación ha supuesto una revalorización estética del conjunto procesional, ofreciendo una imagen impactante y más armónica de la dolorosa bajo el peso de su Hijo muerto.
Paso del Santo Entierro de Cristo
El paso procesional del Santo Entierro de Cristo, uno de los más solemnes y representativos de la Semana Santa onubense, se estructura en torno a una imponente urna funeraria tallada en madera y conservada en su color original.
La urna fue realizada en 1984 por los artistas José García Páez y Alfonso Yáñez, para sustituir a Manuel González Basilio de 1944, dañada irrecuperablemente por la lluvia.
El paso procesional de canastos y respiraderos es obra por Antonio Ibáñez, realizado entre 2001 y 2007, que aportando una línea sobria pero elegante, con elementos que armonizan perfectamente con la urna. Estas piezas, realizadas también en madera vista, contribuyen a reforzar el carácter austero y monumental del conjunto.
La combinación de la urna histórica con los elementos de talla más contemporáneos conforma un paso equilibrado y solemne, donde se cuida hasta el más mínimo detalle para preservar la dignidad y el recogimiento que requiere la representación de Cristo Yacente. La iluminación interior de la urna y su sobrio exorno floral refuerzan el mensaje de silencio, luto y esperanza que transmite esta sagrada escena en la tarde-noche del Viernes Santo onubense.
Paso de Palio de la Soledad de María
La imagen de Nuestra Señora de la Soledad de María procesiona bajo un paso de palio de estilo clásico y sobrio, acorde a la estética penitencial de la Hermandad del Santo Entierro. La orfebrería del paso con peana y violeteros de Ramón León y varales, jarras, candelería y otros elementos de línea sencilla y elegante de Angulo, en consonancia con el carácter recogido de la cofradía.
En los últimos años, la hermandad ha acometido un ambicioso proyecto de recuperación patrimonial, con el objetivo de devolver al paso de palio, obra de Rodríguez Ojeda, parte de la esencia que tuvo antes de la destrucción sufrida durante la Guerra Civil. Dentro de esta línea de actuación, se han estrenado recientemente las cuatro bambalinas exteriores, respiraderos y faldones, bordadas por el prestigioso taller de Jesús Rosado. Estas piezas, confeccionadas sobre terciopelo negro, combinan motivos vegetales, ornamentación barroca y simbología mariana, recuperando el esplendor de los antiguos bordados y realzando la figura de la Virgen en su caminar procesional.
Este proyecto forma parte de un conjunto más amplio que contempla la culminación del bordado completo del palio, que será ejecutado progresivamente y marcará un antes y un después en la puesta en escena de la dolorosa en la tarde del Viernes Santo. Con esta actuación, la Hermandad no solo enriquece su patrimonio, sino que también contribuye a la recuperación de una estética que forma parte del legado cofrade de la ciudad.
La conjunción entre sobriedad, elegancia y respeto por la tradición hacen del paso de palio de la Soledad de María Santísima una de las piezas más singulares del patrimonio procesional onubense.
Coronas de salida de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad de María
Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, Santo Entierro de Cristo y Soledad de María
Esta corporación penitencial cuenta con dos imágenes marianas titulares: Nuestra Señora de las Angustias y Soledad de María, ambas con coronas de salida de notable valor artístico y simbólico.
Corona de salida de Soledad de María
La corona de Soledad de María fue realizada en 1968 por el orfebre sevillano Jesús Domínguez, en su propio taller, siguiendo un depurado estilo neobarroco. Ejecutada en metal sobredorado, su coste fue asumido íntegramente por la hermandad. A modo de curiosidad, cabe destacar que esta presea se inspira directamente en otra corona realizada por el mismo autor para María Santísima de los Dolores, titular de la Hermandad de las Penas de San Vicente de Sevilla.
En cuanto a su estructura, el aro o base se divide en tres franjas decorativas:
Una primera, completamente emperlada.
Una segunda, decorada con roleos de acanto entre divisiones de medias perlas.
Y una tercera, de superficie almohadillada.
El canasto se estructura en seis casetones y seis capillas, dos de las cuales (las coincidentes con la ráfaga) permanecen vacías, mientras que las otras cuatro albergan ángeles en bronce fundido y plateado:
En los frontales, uno porta una escalera y otro un martillo.
En los traseros, un ángel sostiene unas tenazas y otro una corona de espigas.
El fondo de cada capilla está ornamentado con motivos de candelieri, elementos propios del Renacimiento italiano del siglo XV. Los seis casetones, situados entre las capillas, contienen símbolos alusivos a las letanías de la Virgen, y cada uno de ellos, junto a las capillas, está rematado por una pequeña jarra floral.
Esta corona carece de imperiales, por lo que se trata de una corona abierta. La ráfaga está decorada con motivos vegetales, entre los que destacan varias cartelas:
En el centro, una cartela flanqueada por dos ángeles muestra el escudo de la hermandad.
Otras cartelas presentan simbología diversa: dragones, roleos vegetales (símbolo de fortaleza) y cuernos de la abundancia.
El conjunto de la ráfaga está rematado por una composición alternante de rayos flamígeros y plisados, de los que emergen dieciocho estrellas: diez grandes y ocho más pequeñas, dispuestas de forma intercalada. La corona culmina con una cruz barroca engastada con amatistas, que descansa sobre un querubín.
Esta pieza ha sido sometida a dos restauraciones:
En 1984, por Ramón León Peñuela, quien enriqueció sus elementos decorativos.
En 2020, por los orfebres José Antonio Conradi y Carlos Vicente, quienes aplicaron un nuevo baño de oro.
Corona de salida de Nuestra Señora de las Angustias
La corona de salida de Nuestra Señora de las Angustias fue realizada por los orfebres José Antonio Conradi y Carlos Vicente en el año 2016, con motivo de la procesión extraordinaria del centenario de la incorporación de esta imagen mariana a la hermandad. Fue financiada mediante la donación de un grupo de hermanos y presenta un depurado estilo dieciochesco.
Su aro, de estructura emperlada, está adornado con motivos vegetales. El canasto se subdivide con hojarascas y pequeñas cartelas que albergan querubines modelados con ternura y delicadeza.
Desde el canasto nacen seis imperiales, decorados con hojas de acanto y roleos, que sostienen la parte central de la ráfaga. Esta se encuentra coronada por una base con forma de alcachofa, símbolo de fecundidad y regeneración, sobre la que se dispone un orbe rematado por una cruz barroca, completando un conjunto que destaca por su armonía y sobriedad compositiva.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Ermita de la Soledad
La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad de Huelva es uno de los templos más antiguos y con mayor simbolismo de la ciudad. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando fue levantada bajo la advocación de Santiago de la Espada.
La actual edificación podría ser fruto de una reedificación llevada a cabo en XVII y de importantes reformas efectuadas en el siglo XVIII, especialmente tras el terremoto de Lisboa de 1755. La ermita presenta una arquitectura de estilo barroco popular, con una sola nave rectangular y varias capillas laterales. En su fachada destaca una sencilla portada rematada por una espadaña. Es de reseñar que en su subsuelo se excavó la cripta de la Familia Guzmán y Quesada edificada de mediados del XVII.
Durante siglos, la ermita ha tenido usos muy diversos. Además de su función como templo religioso, acogió cátedras de Latinidad y Gramática (primitivos institutos de Huelva), sirvió como hospital durante la epidemia de cólera de 1854, fue asilo, escuela e incluso sede de ensayos musicales municipales. Sin embargo, a finales del siglo XX cayó en un profundo estado de abandono, perdiendo incluso la cubierta en 1982. Finalmente, gracias al esfuerzo vecinal y de la Hermandad del Santo Entierro, fue restaurada y reabierta al culto en 1995.
En su interior destaca el retablo mayor, donde se venera la imagen de la Soledad de María, obra de Antonio León Ortega realizada en 1944 y restaurada posteriormente por Luis Álvarez Duarte. A su lado se encuentran otras tallas del mismo autor: el Cristo Yacente —que conserva la cabeza del antiguo titular destruido en la Guerra Civil— y la Virgen de las Angustias. En la hornacina superior se encuentra una imagen del apóstol Santiago, realizada por David Valenciano en 1997. También se conservan imágenes de la Virgen del Carmen y de la Inmaculada, así como un cuadro de las Ánimas del Purgatorio pintado por Juan Padilla en 1938, procedente de la parroquia de la Concepción.
Uno de los elementos más singulares de la ermita es su cripta, visible hoy a través de un cristal bajo el presbiterio. Antiguamente fue panteón y osario, y forma parte del legado más antiguo del edificio.
Su recuperación ha supuesto no solo la revitalización de un templo, sino también la recuperación de un espacio de memoria colectiva para el barrio de San Sebastián y para toda la ciudad de Huelva.
Párroco: M.I. Sr. D. Francisco José Feria Reviriego











































































































