Hermandad Sacramental de Pasión
Real, Ilustre, Primitiva y Venerable Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía
de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, María Santísima del Refugio y San
Manuel González




































































Fotografías: «Juan Antonio García Delgado, Manuel García, Juan Luis Rodríguez Medina, Joaquín Bahamonde Romero, Pablo Jesús Núñez Romero y Claudia Cartes Robles»
La actual Hermandad Sacramental de Pasión es el resultado de la fusión histórica de dos corporaciones profundamente arraigadas en Huelva: la Hermandad Sacramental de la Parroquia Mayor de San Pedro, con orígenes en el siglo XVI, y la Hermandad de Pasión, fundada en 1918. Su historia conjunta abarca más de cuatro siglos de fervor eucarístico y devoción pasionista.
La Hermandad Sacramental de San Pedro se constituyó canónicamente en 1536, siendo una de las más antiguas corporaciones eucarísticas de la ciudad. Su fundación se enmarca en el movimiento impulsado por Teresa Enríquez, “la Loca del Sacramento”, que en los primeros años del siglo XVI promovió hermandades dedicadas a la adoración del Santísimo en la Archidiócesis Hispalense.
Durante los siglos XVI y XVII, la corporación organizó con gran esplendor los cultos y procesiones del Corpus Christi, llegando a poseer bienes y rentas que sostenían su actividad y obras pías.
El siglo XVIII estuvo marcado por catástrofes naturales que dañaron gravemente la torre y la capilla mayor de San Pedro, repercutiendo en la vida de la hermandad. Con la desamortización de 1835 muchas corporaciones desaparecieron, pero la Sacramental logró reorganizarse en 1843, coincidiendo con la designación de Huelva como capital provincial.
En 1942, la Sacramental aceptó como filial a la Hermandad de Pasión, reflejando una profunda afinidad espiritual. Tras un intento fallido de fusión en 1951, sería finalmente en 1987 cuando la unión se hizo canónica, otorgando a Pasión su carácter sacramental.
La devoción al actual titular penitencial, Nuestro Padre Jesús de la Pasión, se remonta a comienzos del siglo XX. En 1905, la imagen conocida como el “Cristo del Sagrario” fue trasladada desde la Capilla Sacramental de San Pedro a la Capilla de la Victoria, despertando gran fervor popular.
El 7 de abril de 1918, bajo la presidencia del presbítero Manuel Sánchez Santiago, se firmó el acta fundacional, siendo elegido primer Hermano Mayor José Hernández Cembrano. Apenas un año después, el 15 de abril de 1919, la cofradía realizó su primera Estación de Penitencia en la jornada del Martes Santo.
En 1921, el rey Alfonso XIII aceptó el nombramiento de Hermano Mayor Honorario, concediendo a la hermandad el título de “Real”. Durante la década de 1920, Pasión enriqueció su patrimonio con un paso tallado por Antonio Peguero (1922), túnicas bordadas e insignias, llegando incluso a proyectarse —aunque nunca se realizó— la incorporación de una Santa Verónica y una imagen mariana.
El 21 de julio de 1936, durante el asalto a San Pedro, la imagen primitiva de Jesús de la Pasión fue destruida, salvándose únicamente la cabeza, gracias a la valentía de Fernando Hernández, que la ocultó en su domicilio. El patrimonio artístico y documental de la hermandad quedó prácticamente aniquilado.
En 1937, se intentó procesionar con la cabeza acoplada a un cuerpo provisional, pero la autoridad eclesiástica lo prohibió por su mal estado.
La reorganización definitiva llegó en 1938 gracias a hermanos como José Gallardo Hernández y Genaro Hernández Cuervo. Ese mismo año se encargó una nueva talla de Jesús de la Pasión al escultor Antonio Infante Reina, bendecida en Domingo de Ramos y estrenada el Martes Santo.
En febrero de 1941, se incorporó la imagen de María Santísima del Refugio, atribuida a José Rivera y fechada a finales del siglo XVIII, restaurada después por Antonio León Ortega. Procesionó por primera vez ese mismo año bajo palio, configurando el cortejo de dos pasos que caracteriza a la hermandad.
En 1941, Pasión recibió el título de “Ilustre”, y desde entonces fue consolidando su identidad. El patrimonio se enriqueció con bordados, orfebrería y pasos procesionales, muchas veces gracias a donaciones anónimas o hermanos comprometidos.
Un momento especialmente recordado fue el dorado del paso del Señor iniciado en 1955, gracias a la aportación de Antonio López Torres y ejecutado por Antonio León Ortega, que se estrenó en 1958.
La calle Madreana (actual Almirante Garrocho) se convirtió en un enclave emblemático de la recogida de Pasión en la Semana Santa onubense.
En el palio de la Virgen del Refugio, desde la década de 1960, se incorporaron nuevos varales, candelabros y bordados, muchos de ellos obra o donación de hermanos como Rosario Ávila Macías.
Hoy, la Hermandad Sacramental de Pasión es una de las corporaciones más representativas de la Semana Santa de Huelva. Su doble carácter, sacramental y penitencial, la vincula tanto al culto eucarístico del Jueves Santo como a la solemnidad penitencial del Martes Santo.
Su historia es testimonio de fidelidad, superación y amor al Sagrario, encarnada en la devoción a Nuestro Padre Jesús de la Pasión y a María Santísima del Refugio, imágenes que siguen congregando cada año a generaciones de onubenses.
Hábito de Nazareno
El hábito está constituido por túnica en tela de sarga de color morado, con morrión de babero largo y capa, ambos de igual tela y color. La botonadura es en tela de color rojo y cíngulo de igual color formado por tres cordones de seda entrelazados. La capa lleva el escudo de la Hermandad sobre su lateral superior izquierdo. El calzado es de vestir de color negro.
Hermano Mayor
Jesús Martín Alejo Delgado
Nuestro Padre Jesús de la Pasión
La actual imagen titular de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, venerada por la Archicofradía del Santísimo Sacramento y Real e Ilustre Hermandad de Nazarenos de Huelva, es obra del escultor Antonio Infante Reina, realizada en 1938 tras la pérdida de la primitiva talla durante los sucesos del 21 de julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española.
La imagen original, conocida como el Cristo del Sagrario y objeto de una devoción profundamente arraigada en la ciudad, fue destruida al ser arrojada desde el porche de la parroquia de San Pedro. Solo se salvó la cabeza, rescatada por el devoto Fernando Hernández y conservada durante décadas por la familia Gallardo como reliquia. La imposibilidad de restaurar la pieza motivó que en 1937 se prohibiese su salida procesional, al considerar la autoridad eclesiástica que su estado podría provocar escarnio más que devoción.
Lejos de desanimarse, un grupo de hermanos encabezados por José Gallardo Hernández y Genaro Hernández Cuervo inició la reorganización de la Hermandad, recorriendo casa por casa para recabar donativos con los que encargar una nueva imagen. El esfuerzo culminó el 6 de abril de 1938 con la adquisición de la talla a Antonio Infante Reina por un importe de 2.050 pesetas. Según la tradición, la imagen fue ejecutada con la misma altura de Gallardo (1,82 m) y, en ocasiones, se le probaban las túnicas sobre su propio cuerpo para ajustarlas al Cristo.
La bendición tuvo lugar el Domingo de Ramos, 10 de abril de 1938, con acompañamiento musical de la capilla de Fernando Ruiz Castañón. Apenas dos días después, el Martes Santo 12 de abril, la nueva imagen procesionó por primera vez, devolviendo a las calles de Huelva la presencia imponente del Señor de Pasión y reavivando el fervor de la ciudad.
Se trata de una imagen de vestir, tallada en madera y representada en actitud de caminar hacia el Calvario, con expresión serena y doliente, mirada baja y ojos entreabiertos que transmiten recogimiento y entrega. Su modelado responde a los cánones del neobarroco andaluz de principios del siglo XX, con influencias de la escuela sevillana y granadina. La barba, trabajada en finos mechones curvos, y el correcto estudio anatómico completan un conjunto sobrio y profundamente devocional.
Un acontecimiento histórico tuvo lugar el 1 de abril de 2023, cuando, en un acto íntimo celebrado en la Casa de Hermandad, la familia Gallardo devolvió oficialmente la cabeza de la primitiva imagen de 1936, junto con documentación histórica perteneciente a la corporación. Ocho décadas después, la Hermandad recuperaba así un fragmento físico y simbólico de su memoria, recogido en acta como testimonio de fe, resistencia y amor a sus titulares.
Hoy, Nuestro Padre Jesús de la Pasión no es solo una talla procesional: es el símbolo del corazón pasionista de un pueblo que, incluso en los momentos más oscuros, supo mantener viva su devoción. Su presencia cada Martes Santo y en los cultos internos sigue siendo guía y refugio para generaciones de onubenses, que encuentran en su mirada la certeza de la redención.
María Santísima del Refugio
La venerada imagen de María Santísima del Refugio, titular mariana de la Archicofradía del Santísimo Sacramento y Real e Ilustre Hermandad de Pasión, es una dolorosa de escuela andaluza que conjuga dulzura y dolor contenido en un mismo gesto. Tradicionalmente atribuida a José Rivera García, discípulo de Antonio Infante Reina, su autoría fue revisada en 2009 durante el proceso de restauración llevado a cabo por Francisco Arquillo Torres, quien determinó que se trata de una talla de finales del siglo XVIII, plenamente acorde a los cánones artísticos de la época.
Se trata de una imagen de candelero para vestir, de estética barroca, que transmite una expresión de angustia resignada y maternal ternura. Sus facciones finas y proporcionadas, la boca entreabierta, las cejas levemente arqueadas y los ojos de cristal humedecidos por el llanto —con cinco lágrimas resbalando por sus mejillas— la convierten en un icono de contemplación orante y recogimiento.
Desde su llegada a Huelva se ganó el afecto popular, recibiendo el cariñoso apelativo de La Virgen Bonita antes incluso de ser bendecida. La prensa local del 8 de marzo de 1941 la describía como “un refugio maternal y consolador visible desde el feliz instante de postrarnos ante ella”.
La Hermandad la adquirió en febrero de 1941 en los talleres sevillanos de Antonio Infante Reina por un importe de 1.200 pesetas, siendo entonces considerada obra de Rivera. Su advocación fue propuesta por el historiador y poeta Diego Díaz Hierro, quien eligió el título de “Refugio” en alusión a la protección y amparo espiritual que María ofrece a sus hijos. También se barajaron otros nombres, como Nuestra Señora del Loreto, sugerido por Rafael Clares, aunque finalmente prevaleció el que hoy la distingue.
Fue bendecida solemnemente el 7 de marzo de 1941 en la iglesia de San Pedro, en la antesala de su primera salida procesional. El Martes Santo 8 de abril de 1941 se mostró por primera vez a los onubenses bajo un elegante palio de encajes de plata, sostenido por diez varales de orfebrería Seco —adquiridos a una hermandad de Castilleja de la Cuesta—, manto de terciopelo azul oscuro y respiraderos con el escudo de la Hermandad. La parihuela y la peana fueron realizadas por Ángel Medina, mientras que los trabajos metálicos se encargaron a Francisco González. El exorno floral, compuesto principalmente por flores blancas, realzaba la delicadeza de su semblante.
En febrero de 2009, la imagen fue sometida a un profundo proceso de restauración por Francisco Arquillo Torres, que recuperó su policromía original y confirmó su antigüedad dieciochesca. La Virgen fue expuesta en solemne besamanos tras la intervención, permitiendo a hermanos y devotos reencontrarse con la pureza de su concepción artística original.
Desde su incorporación a la Hermandad, María Santísima del Refugio ha presidido cultos y procesiones, convirtiéndose en un auténtico símbolo de consuelo y fe para la ciudad. Su presencia cada Martes Santo, acompañando a Nuestro Padre Jesús de la Pasión, refleja la unión entre dolor y esperanza, encarnando el rostro más humano y maternal de la Virgen en la Pasión de Cristo.
Paso Procesional de Nuestro Padre Jesús de la Pasión
El actual paso de Nuestro Padre Jesús de la Pasión constituye una de las piezas más señeras del patrimonio procesional onubense y un exponente del compromiso de la Hermandad con el engrandecimiento de sus cultos externos. Fue encargado en 1949 al tallista Miguel Llácer Marín, siguiendo el estilo barroco, con profusa ornamentación, ocho medallones y rica talla. La obra tuvo un coste de 35.000 pesetas de mano de obra y 5.000 en materiales.
El Señor estrenó la estructura el Martes Santo de 1950, aún inconclusa, procesionando con respiraderos, crestería y faroles sobre un monte de alelíes morados y blancos. La culminación definitiva se alcanzó en 1957, gracias a la donación de López Torres, que permitió el dorado completo ejecutado por Antonio León Ortega. Ese año salió excepcionalmente el Miércoles Santo, 27 de marzo, tras suspenderse la jornada anterior por la lluvia, luciendo además la túnica burdeos bordada en oro por la camarista Rosario Ávila.
El paso ha sido objeto de sucesivas intervenciones: entre 1995 y 1998 recibió nuevo dorado de Vicente Morales Trillo y la restauración de las siete cartelas pictóricas de la Pasión por Virginia Bazán Gasch; en 2023 se incorporó una nueva parihuela de cedro y se reestructuraron los faroles en el taller de Enrique Gonzálvez, acercándolos más a la sagrada imagen.
Paso de Palio de María Santísima del Refugio
Desde la llegada de la Virgen en 1941, la Hermandad aspiró a dotarla de un palio digno. El primero, de diez varales, se confeccionó con terciopelo azul y pana morada, constituyendo un ajuar sencillo. En 1953 se adquirió terciopelo a los sobrinos de José Caro y nuevos elementos decorativos. Los varales de orfebrería Angulo llegaron en 1961.
El bordado de bambalinas fue promovido por la camarista Rosario Ávila, con colaboración de las Hermanas Oblatas y devotas que incorporaron detalles como la Custodia, en previsión de la fusión sacramental. En orfebrería, el conjunto experimentó una renovación a finales del siglo XX: en 1999 el taller Hijos de Juan Fernández realizó en plata de ley varales, candelería, jarras y faroles; se sumaron los candelabros de cola de Ramón León Peñuelas (1988) y los respiraderos y peana de Manuel de los Ríos (1983).
El nuevo proyecto de palio (2023)
En junio de 2023 el Cabildo Extraordinario aprobó un nuevo proyecto integral de bambalinas y techo, diseñado por Javier Sánchez de los Reyes y ejecutado por el taller de Francisco Carrera Iglesias “Paquili”.
El nuevo conjunto será bicolor, una novedad en la Semana Santa de Huelva. Presenta caídas exteriores de estética tradicional, con mejoras en proporciones y simetría, y un techo con lacería geométrica de inspiración andalusí y cinco ventanas radiales en torno a una gloria central pintada por Daniel Bilbao, representando a la Virgen como Madre de Misericordia que acoge al pueblo bajo su manto.
El programa iconográfico refuerza el carácter sacramental y eucarístico de la Hermandad, integrando símbolos como la Cruz de Jerusalén, JHS, Caridad, Corazón Traspasado, San Pedro, San Manuel González, la Esperanza y el Sagrado Corazón.
Corona de salida de María Santísima del Refugio
Real e Ilustre Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima del Refugio
El proyecto de la corona de salida de María Santísima del Refugio se inició en agosto de 2014, siendo culminado en 2016, año en el que la nueva presea fue estrenada coincidiendo con el 75.º aniversario de la bendición de la imagen.
La imposición se celebró el Domingo de Pasión de 2016, en el marco solemne del acto de subida al paso de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, reforzando el vínculo devocional entre ambas imágenes titulares.
La obra fue realizada por el orfebre Juan Borrero hijo, en su taller Orfebrería Triana (Sevilla). La financiación se repartió a partes iguales entre la comisión de hermanos “Pasión por tu corona” y la propia Hermandad.
La pieza, de tipo cerrado, presenta un diseño de gran riqueza simbólica:
En la base o aro, se desarrolla un motivo clásico de hojas de laurel entrelazadas, símbolo de gloria y victoria.
El canasto incluye una custodia en el frente, reflejo del carácter sacramental de la corporación, y una cartela con la fecha de la proclamación de la realeza de María.
Los seis imperiales alternan roleos con láminas repujadas y caladas; dos de ellos representan el Sol y la Luna, simbolizados por un topacio y un brillante, en alusión a la Virgen como Reina del Cielo y del Universo.
La diadema está compuesta por rayos emergentes, una ráfaga superior biselada de cinco puntas y una cinta romboidal moldurada que engasta perlas y azucenas de plata, símbolo de pureza.
Los doce perchetes contienen cada uno un rubí, aportando un contraste cromático vibrante.
Entre los elementos singulares destaca una concha, símbolo de amparo de la Virgen del Refugio sobre los peregrinos del Camino de Santiago, con especial vínculo para los devotos onubenses.
La corona se remata con doce estrellas compuestas por bases doradas flamígeras y piezas en plata con un brillante central.
En la cúspide se alza una cruz, cuyo centro alberga un triángulo con el Ojo de Dios realizado en perla, símbolo del Padre Eterno. Esta cruz queda enmarcada por una ráfaga cruciforme que une sus extremos, logrando un efecto visual de gran fuerza devocional y teológica.
La presea, estrenada en un momento histórico para la Hermandad, no solo realza la belleza de la Virgen del Refugio, sino que refuerza su condición de Reina y Madre de Pasión, constituyendo una de las joyas más destacadas de su ajuar.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol (Huelva)
La Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol es el templo cristiano más antiguo de la ciudad de Huelva. Su construcción se remonta a los siglos XIV y XV, asentándose sobre los restos de una antigua mezquita islámica ubicada en la antigua alcazaba, en el cabezo donde también se alzaba el desaparecido castillo de la ciudad.
De estilo gótico-mudéjar en sus orígenes, el templo ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de su historia. Durante los siglos XV y XVI, San Pedro no solo fue el centro religioso más importante de Huelva, sino también un núcleo civil, acogiendo actos del Concejo municipal y convirtiéndose en punto de referencia para la vida de la villa.
El edificio fue gravemente afectado por varias catástrofes naturales, especialmente por los terremotos de Lisboa en 1755 y los posteriores de 1758 y 1763, así como por un huracán en 1722 que dañó su torre. Estas circunstancias obligaron a una profunda reconstrucción durante el siglo XVIII, en la que participaron arquitectos como Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto. El resultado fue una integración de estilos, destacando el barroco en su campanario, rematado por un característico chapitel recubierto de azulejos.
En su interior, el templo conserva una valiosa techumbre de madera artesonada de estilo mudéjar en la nave principal, arcos apuntados, capillas laterales y un espléndido retablo mayor de estilo barroco, obra de Antonio José de Carvajal, realizado en 1722 y restaurado posteriormente en el siglo XVIII y de nuevo en el siglo XXI.
La parroquia alberga un notable patrimonio escultórico, incluyendo imágenes como la Inmaculada del siglo XVI, San Pedro en talla barroca, un Cristo del Perdón fechado en el siglo XV, y obras de autores contemporáneos como Antonio León Ortega y Antonio Infantes Reina.
San Pedro es también sede canónica de destacadas hermandades onubenses, como la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad Sacramental de Pasión, la Hermandad del Descendimiento y el Grupo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, lo que la convierte en uno de los principales focos cofrades de la ciudad.
En 1999, fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Hoy, la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol sigue siendo un emblema de la historia y la fe de Huelva, testigo de su evolución religiosa, artística y social a lo largo de más de seis siglos.
Párroco: M.I. Sr. D. Francisco José Feria Reviriego,