Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Archicofradía de la Vera+Cruz y Oración en el Huerto

Muy Antigua, Real, Ilustre y Seráfica Hermandad Sacramental y Archicofradía de Nazarenos de la Santa Vera Cruz, Sagrada Oración de Nuestro Señor en el Huerto y Nuestra Madre y Señora de los Dolores Coronada

Fotografías: «Juan Antonio García Delgado, Manuel García, Juan Luis Rodríguez Medina, Pablo Jesús Núñez Romero, Adrián Rodríguez y Claudia Cartes Robles»

Los orígenes de la actual Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad y Archicofradía de Nazarenos de la Vera Cruz, Sagrada Oración en el Huerto y Nuestra Madre y Señora de los Dolores se remontan a varios siglos atrás, fruto de la unión de dos corporaciones que han marcado la historia de la religiosidad popular onubense: la Hermandad de la Vera Cruz y la Hermandad de la Oración en el Huerto.

La primitiva Hermandad de la Vera Cruz

El primer documento que atestigua la existencia de la Hermandad de la Vera Cruz en Huelva se conserva en la obra inédita de D. Diego Díaz Hierro, Pinceladas Históricas de la Real e Ilustre Hermandad de la Santa Vera Cruz y Nuestra Señora de los Dolores. Allí se cita cómo en marzo de 1573, durante una reunión del Cabildo Secular en Domingo de Ramos, se trataron cuestiones relativas a las Hermandades de la Vera Cruz y del Santo Entierro.

Otros documentos confirman la vitalidad de la cofradía en el siglo XVI, como las mandas testamentarias de D. Pedro Gutiérrez y D. José Hernández en 1583, o la de D. Francisco Correa en 1596, en las que expresaban el deseo de ser acompañados a su entierro por los hermanos de la Vera Cruz.

Durante el siglo XVII aparecen nombres de cofrades destacados que desempeñaron cargos en la Hermandad, como D. Lázaro Cea —familiar del Santo Oficio y primer boticario con establecimiento en la calle que aún lleva su nombre—, mayordomo en 1641; o D. Juan Ramírez, Fiscal de Justicia de la villa, que ejerció como Hermano Mayor en 1659.

El siglo XVIII trajo consigo un esplendor creciente. Numerosas mandas testamentarias mencionaban indistintamente al Santísimo Cristo de la Vera Cruz o a Nuestra Señora de los Dolores, lo que revela una gran vitalidad y devoción. Entre ellas destaca la de Doña Micaela Ponce, fechada en 1744, en la que instituye una memoria por su alma en la función de la Virgen de los Dolores, celebrada en la parroquia de la Concepción.

De esa época datan también dos hitos significativos: la agregación a la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, por bula del papa Benedicto XIV del 6 de mayo de 1751, y a la Archicofradía de los Servitas de Florencia, lo que otorgó a la corporación indulgencias y privilegios. Asimismo, a principios de ese siglo se trasladó el Sagrario a la Capilla de la Vera Cruz, signo de su importancia en la vida parroquial.

Tras las convulsiones del siglo XIX y el paréntesis del sexenio revolucionario, la devoción a la Virgen de los Dolores se reorganizó gracias a un grupo de señoras encabezadas por Doña Josefa Jiménez, Condesa de Mora Claros, gran benefactora de la corporación. Bajo su impulso, en 1895 se enviaron al Arzobispado de Sevilla nuevas Reglas, aprobadas definitivamente el 30 de enero de 1896. Ese mismo año se realizó la primera salida procesional de la reorganizada Hermandad, con la Virgen de los Dolores bajo palio.

La imagen mariana, atribuida al escultor Blas Molner (1737-1812) según un testamento de 1770, fue restaurada por Emilio Pizarro de la Cruz en el siglo XIX para poder procesionar con mayor dignidad.

Fundación de la Hermandad de la Oración en el Huerto

Paralelamente, en pleno auge de la religiosidad onubense del primer tercio del siglo XX, un grupo de devotos —José Orellana, Alfonso Padilla, Manuel Romero, Luis Orellana y Rafael de la Corte— fundó el 7 de abril de 1922 la Hermandad de la Oración en el Huerto, con sede en la Iglesia de la Merced.

Ese mismo año, el 25 de abril, se aprobaron sus primeros estatutos, y el 22 de marzo de 1923 el Arzobispado de Sevilla concedió la erección canónica. La cofradía procesionaba en la tarde del Domingo de Ramos con un solo paso, representando el momento de la Oración de Jesús en Getsemaní acompañado por el Ángel Confortador. La primera imagen del Señor fue realizada por Joaquín Bilbao en 1923, mientras que el ángel fue obra de su discípulo Enrique Pérez Comendador.

La Guerra Civil y la fusión de ambas hermandades

Los sucesos de la Guerra Civil marcaron un antes y un después. El 20 de julio de 1936, la parroquia de la Purísima Concepción fue saqueada e incendiada, destruyéndose las imágenes y bienes de ambas hermandades: las de la Vera Cruz y los Dolores, así como las del Huerto, que habían sido trasladadas a la parroquia tras el cierre de la Merced.

Ante tal devastación, surgió la voluntad de unir fuerzas. Por decreto del Vicario General del Arzobispado de Sevilla del 6 de abril de 1938 se aprobó la fusión de ambas corporaciones bajo el título de Hermandad de la Vera Cruz, Sagrada Oración de Nuestro Señor en el Huerto y María Santísima de los Dolores. Las primeras Reglas de la nueva cofradía fueron redactadas el 3 de mayo y aprobadas el 24 de enero de 1939. La primera salida procesional tras la unión tuvo lugar el Domingo de Ramos de 1939, marcando el inicio de una nueva etapa.

Las nuevas imágenes fueron encargadas al insigne escultor Antonio Castillo Lastrucci: en 1937 se bendijo la del Señor de la Oración en el Huerto, y en 1939 la nueva Virgen de los Dolores. Más tarde, esta imagen mariana fue sustituida por otra realizada por Luis Álvarez Duarte, bendecida el 18 de febrero de 1968 por Mons. García Lahiguera.

Consolidación y época contemporánea

El 15 de febrero de 1985, por decreto del obispo de Huelva, Mons. Rafael González Moralejo, la Hermandad obtuvo el carácter de Sacramental, asumiendo desde entonces el culto al Santísimo Sacramento y la instalación del Monumento del Jueves Santo en su capilla de la Concepción desde 1995.

Un hito importante fue la recuperación de la imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, bendecida el 23 de enero de 2006 en la ermita de la Soledad. La talla, obra de Mariano Sánchez del Pino, fue bendecida por Mons. Ignacio Noguer Carmona, con las Hermanas de la Cruz como madrinas.

El proceso culminante llegó con la Coronación Canónica de Nuestra Madre y Señora de los Dolores. Tras la aprobación de la petición en 2012, el decreto fue leído el 15 de septiembre de 2014, y finalmente, el 19 de septiembre de 2015, Mons. José Vilaplana Blasco coronó solemnemente a la Virgen en una abarrotada Plaza de las Monjas, dentro del Jubileo Inmaculista por el V Centenario de la Parroquia de la Concepción.

Más recientemente, la Hermandad vivió un momento histórico el 20 de abril de 2019, Sábado de Pasión, cuando el Santísimo Cristo de la Vera Cruz volvió a procesionar por las calles de Huelva acompañado por la Legión Española, de la que previamente había sido nombrado Hermano Mayor Honorario.

Hábito de Nazareno

Vera+Cruz. Túnica negra de ruan con cola, morrión de color verde oscuro con escudo en el centro, cinturón ancho de esparto, guantes blancos y zapatos negros.
Oración en el Huerto. Túnica y morrión blanco, con escudo en el centro del morrión, cíngulo de lana verde, guantes blancos y zapatos negros.

Hermano Mayor

Manuel Acosta de la Corte

Nuestro Señor de la Oración en el Huerto

La imagen titular de Nuestro Señor de la Oración en el Huerto es una de las tallas de mayor fuerza expresiva de la Semana Santa onubense. Fue realizada en 1977 por el escultor Luis Ortega Brú, maestro de la imaginería andaluza del siglo XX, en madera de pino Flandes y con unas medidas en torno al metro y medio. Se representa a Cristo en el momento de la oración en Getsemaní, arrodillado y con los brazos extendidos en actitud suplicante, captando con dramatismo el instante en que se entrega a la voluntad del Padre.

La obra se caracteriza por la intensa expresividad de su rostro, de mirada elevada y labios entreabiertos, transmitiendo angustia y a la vez aceptación. La cabellera, tallada con vigorosos mechones, y la barba, de modelado naturalista, refuerzan el dramatismo. El conjunto escultórico se completa con el Ángel confortador de Antonio León Ortega (1943), y con los apóstoles San Pedro, San Juan y Santiago, tallados también por Ortega Brú entre 1976 y 1978, que otorgan profundidad narrativa al misterio.

El paso procesional, tallado en 1944 por José Oliva, es de estilo barroco, ricamente ornamentado y dorado, con detalles simbólicos y candelabros de Manuel de los Ríos que lo envuelven en una atmósfera de solemnidad. La imagen del Señor cuenta con un ajuar de notable valor artístico: potencias labradas en oro por Manuel Seco Velasco en 1949, túnicas bordadas por Carrasquilla y otras posteriores de talleres sevillanos, además de un mantolín estrenado en 2013, bordado por Francisco Carrera Iglesias.

En conjunto, el Señor de la Oración en el Huerto representa un momento clave del Evangelio con gran fuerza estética y espiritual. Su impronta, fruto de la maestría de Ortega Brú y del patrimonio artístico que lo rodea, lo convierten en una de las devociones más singulares del Jueves Santo en Huelva, símbolo de recogimiento, dramatismo y profunda oración hecha arte

Santísimo Cristo de la Vera Cruz

La imagen del Cristo de la Vera Cruz, una de las piezas más valiosas del patrimonio escultórico de la Hermandad, fue realizada por el insigne escultor Joaquín Bilbao Martínez y bendecida el 25 de marzo de 1923. La obra, profundamente expresiva y cargada de dramatismo interior, representa a Cristo arrodillado, con los brazos extendidos en cruz y una expresión de intensa angustia espiritual, simbolizando el peso de la Pasión en el momento previo a su entrega definitiva.

Inspirado en los modelos del manierismo sevillano del siglo XVI, Bilbao logra conjugar la fuerza anatómica con un hondo lenguaje emocional, en una escultura que destaca por su profundidad psicológica y calidad técnica. La imagen estuvo acompañada originalmente por un Ángel confortador, identificado con el nombre de Egudiel, obra de Enrique Pérez Comendador, que completaba la escena evangélica del Huerto de los Olivos.

Actualmente, la Hermandad de la Oración en el Huerto se consolida como una de las más antiguas y prestigiosas de la ciudad de Huelva, con un legado espiritual y artístico de gran valor. A este patrimonio se suma un acto especialmente significativo: desde 2019, el Sábado de Pasión, la imagen del Cristo de la Vera Cruz protagoniza una procesión extraordinaria escoltada por la Legión Española, que ha sido nombrada Hermano Honorario de la corporación.

Cada año, en la tarde del Sábado de Pasión, la imagen parte desde la Parroquia de la Purísima Concepción, escoltada por más de un centenar de legionarios del Tercio de Ronda, que rinden honores militares al Señor. El cortejo, solemne y marcial, recorre las calles del centro de Huelva con gran afluencia de fieles y público, mientras resuena el Himno de la Legión y la Marcha Real, en un ambiente que mezcla la devoción popular con el ceremonial castrense.

Nuestra Madre y Señora de los Dolores

La imagen de Nuestra Madre y Señora de los Dolores, titular mariana de la Hermandad de la Oración en el Huerto y de la Vera+Cruz de Huelva, es una de las dolorosas más destacadas de la Semana Santa de la ciudad. Fue realizada en 1968 por Luis Álvarez Duarte, entonces un jovencísimo escultor sevillano que comenzaba a despuntar y que, con apenas dieciocho años, entregó a Huelva una de sus primeras obras maestras.

Se trata de una talla de candelero para vestir, de proporciones armoniosas y una estética marcada por la dulzura y la delicadeza de su modelado. Su rostro, ovalado y de suaves facciones, transmite un hondo dolor contenido más que desgarrador, reflejando serenidad en medio del sufrimiento. Los ojos, levemente entornados y enmarcados por finas cejas arqueadas, junto con la boca entreabierta, ofrecen un gesto de súplica silenciosa y resignación. Las lágrimas de cristal resbalan con naturalidad por sus mejillas, reforzando el carácter íntimo y emotivo de la obra.

La impronta de Álvarez Duarte se reconoce en la finura del tallado y en la capacidad para conjugar belleza y emoción, rasgo que convertiría al imaginero en uno de los grandes referentes de la segunda mitad del siglo XX. La Virgen de los Dolores es, además, una de las primeras dolorosas que creó, lo que le otorga un valor añadido en su producción artística.

El paso de palio de la Hermandad es considerado uno de los más emblemáticos de la Semana Santa de Huelva, tanto por su configuración estética como por su riqueza simbólica. Se distingue por un exquisito exorno floral, donde cobran especial protagonismo los capullos de rosa, que embellecen con delicadeza y armonía su estructura, aportando una nota de fragancia, color y elegancia al discurrir de la Virgen Dolorosa. A ello se suma el cortejo penitencial, ordenado y solemne, que enmarca este conjunto con un profundo sentido de devoción y tradición cofrade.

Paso de misterio de la Sagrada Oración en el Huerto

El paso de misterio de la Sagrada Oración en el Huerto representa con fidelidad el pasaje evangélico en el que Nuestro Señor Jesucristo ora en el Huerto de los Olivos, acompañado de los tres Apóstoles dormidos, mientras un ángel le ofrece consuelo celestial. Esta escena, cargada de intensidad espiritual, se desarrolla sobre un conjunto procesional de gran valor patrimonial, simbólico e histórico. La imagen del Señor orante fue tallada en el año 1977 por el insigne escultor Luis Ortega Brú, uno de los grandes maestros de la imaginería sacra del siglo XX, completándose el conjunto del misterio entre 1976 y 1978 con las figuras de San Pedro, Santiago y San Juan, también salidas de sus gubias y dotadas de un profundo dramatismo y sensibilidad. A esta composición se suma el Ángel confortador, pieza anterior realizada en 1943 por Antonio León Ortega, que se convierte en una de sus tempranas aportaciones a la imaginería pasionista onubense.

El conjunto procesiona sobre un majestuoso paso tallado en madera por José Oliva en 1944, que responde a los cánones del estilo neobarroco, equilibrado en volúmenes y movimiento, y enriquecido con faroles y elementos ornamentales que envuelven la escena en un marco de solemnidad. El Señor cuenta, además, con un ajuar de gran valor artístico. Entre sus preseas destacan las potencias labradas en oro por Manuel Seco Velasco en 1949, de delicada ejecución, así como varias túnicas bordadas, entre las que sobresale la túnica en oro fino bordada por Carrasquilla en 1953 y otra más reciente, realizada por Mª Carmen Benito sobre diseño de Contioso. A ello se suma el mantolín bordado en 2013 por Francisco Carrera Iglesias, que enriquece aún más el ajuar de esta devoción señera del Jueves Santo onubense.

Paso de palio de Nuestra Madre y Señora de los Dolores

El paso de palio de Nuestra Madre y Señora de los Dolores constituye, por su parte, una de las grandes joyas patrimoniales de la Semana Santa de Huelva. La imagen de la Virgen, realizada en 1967 por Luis Álvarez Duarte cuando apenas contaba diecisiete años, presenta un rostro de dulzura serena y expresión contenida, convirtiéndose desde su llegada en una de las Dolorosas más queridas y veneradas de la ciudad. El conjunto procesional alcanza especial relevancia gracias a la riqueza de sus bordados. Las bambalinas, ejecutadas por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en hojilla de plata sobre terciopelo carmesí, son una pieza singular dentro de la producción del célebre bordador sevillano, que fueron reformadas en 1957 por Guillermo Carrasquilla, autor también del techo de palio, donde mantuvo la elegancia simbólica y ornamental del conjunto. Entre las piezas textiles destaca con fuerza el imponente manto procesional bordado por Patrocinio Vázquez, considerado uno de los más importantes de Andalucía por su riqueza compositiva, la calidad de los bordados y su ejecución sobre terciopelo carmesí.

El conjunto se complementa con una orfebrería de primer nivel, salida de talleres andaluces como los de Manuel de los Ríos y Orfebrería Angulo, que firman varales, peana, candelería y jarras, mientras que los respiraderos, de factura anterior, se datan en el siglo XIX, aportando un valor histórico adicional al paso. El ajuar de la Virgen de los Dolores es igualmente rico, conservando sayas de Rodríguez Ojeda fechadas en 1920 y 1925, auténticos testimonios de su etapa más brillante, junto con otras más recientes bordadas por su camarista Mª Carmen Benito, que ha contribuido decisivamente a preservar y engrandecer el patrimonio de la Dolorosa. Entre sus preseas destacan varias coronas de especial interés: una corona plateada del siglo XVIII, otra anónima del siglo XIX y una última, de estilo clásico sevillano, realizada en 1952 por Jesús Domínguez.

Así, la Hermandad de la Oración en el Huerto ofrece a la ciudad de Huelva un patrimonio artístico de primer orden, donde confluyen algunos de los nombres más señeros de la imaginería, la orfebrería y el bordado andaluz, constituyendo un verdadero compendio de fe, arte e historia viva en el corazón de la Semana Santa onubense.

Corona de salida de Nuestra Madre y Señora de los Dolores Coronada
Muy Antigua, Real, Ilustre y Seráfica Hermandad Sacramental de la Purísima Concepción y Archicofradía de Nazarenos de la Santa Vera Cruz, Sagrada Oración de Nuestro Señor en el Huerto y Nuestra Madre y Señora de los Dolores Coronada

De autor desconocido, esta pieza fue ejecutada durante el siglo XVI, teniendo poca información al respecto. La corona fue adquirida por la hermandad mediante una donación realizada por la señora condesa de Mora Claros, según testamento de fecha 22 de marzo de 1956. Josefa Jiménez Vázquez, más conocida como la Condesa de Mora Claros por su matrimonio con Don Antonio Mora Claros, cooperaría junto a su marido en eventos solidarios para la población, al constituirse como presidenta de la Junta de Damas de la localidad, llevando a cabo diversas acciones caritativas. Josefa, junto a su marido, fueron unos enamorados de Huelva y de sus tradiciones, entre ellas la Semana Santa, estando muy vinculados a esta corporación, de ahí la adquisición de varios enseres para la misma, destacando el manto procesional de salida.

La corona, labrada en plata, presenta en el canasto un aro liso en cuyo centro se aprecia un cordón tallado. La decoración consta de ocho cartelas con ligeras incisiones diagonales encuadradas en hojas de acanto, otorgando gran elegancia al conjunto, en el que se perciben sinuosos motivos vegetales. Sobre el canasto emergen seis imperiales laminados, que sostienen una diadema sin la técnica del calado. Como decoración, posee volutas y palmas en cuyo centro existe una sección esférica sin labrar, sobre la que se alza una cruz potentada. La diadema queda rematada por veinticuatro rayos plisados, que custodian una cruz arbórea.

En cuanto a su conservación, la pieza ha pasado por dos procesos de restauración: el primero realizado por Ramón León Peñuela en 1980 y el segundo llevado a cabo por Hijos de Juan Fernández en 2011, ocasión en la que se labró completamente la parte trasera.

Tras detallar los aspectos más destacados de este enser, cabe hacer una breve introducción sobre la Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Dolores, celebrada el 19 de septiembre de 2015. El 13 de junio de 2013, durante la misa de acción de gracias del LXXV aniversario de la fusión de la Archicofradía, se anunciaba a los hermanos y devotos el inicio del expediente para su coronación. Se presentaba también la Obra Social de la efeméride: la colaboración con la Casa de Acogida Santa María, de Cáritas, destinada a reforzar los servicios del centro de día “Puertas Abiertas” de Cáritas Diocesana, que ofrece duchas, lavanderías, ropero, cafetería, sala de televisión con internet y otros servicios básicos a personas sin recursos.

En septiembre de 2014, durante los cultos en honor a la Virgen, el director espiritual y párroco de la Purísima Concepción, Don Diego Capado, anunció oficialmente la Coronación Canónica, a celebrar el 19 de septiembre de 2015, iniciándose así un amplio programa de actos. Entre ellos destacó una exposición en la Casa Colón de Huelva, donde se mostraron fotografías, documentos y enseres de la Hermandad, así como la presentación de un nuevo himno y una marcha dedicados a la Dolorosa.

Los padrinos de la Coronación fueron, por un lado, el Ayuntamiento de Huelva, representado por su alcalde Gabriel Cruz, y por otro la Hermandad Matriz de Almonte, presidida entonces por Juan Ignacio Reales. Finalmente, el acto culminó a las 19:00 horas del sábado 19 de septiembre de 2015, con la misa pontifical presidida por el obispo de Huelva, Don José Vilaplana, quien impuso la corona a la Virgen, culminando así un proceso histórico que quedará para siempre en la memoria de la Huelva cofrade.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Parroquia de la Purísima Concepción (Huelva)

La Parroquia de la Purísima Concepción, situada en el centro histórico de Huelva, es uno de los templos más emblemáticos de la ciudad y el primero de toda España en estar consagrado bajo esta advocación.

Fue fundada en 1515, siendo la segunda parroquia erigida en la ciudad tras la de San Pedro, debido al crecimiento demográfico de la villa en el siglo XVI. Su construcción se realizó sobre terrenos donados por el presbítero Cristóbal Dorantes.

El edificio original presentaba características del gótico tardío y del mudéjar, con una planta de tres naves y techumbre de madera, elementos que aún se conservan parcialmente. A lo largo de su historia, la parroquia ha sufrido numerosas transformaciones y restauraciones, especialmente tras los terremotos de 1755 y 1763, que dañaron gravemente su estructura. Estas catástrofes obligaron a reconstruir gran parte del templo, incluidas sus fachadas y el campanario, reformado en estilo barroco y rematado con un chapitel cubierto de azulejos sevillanos.

Durante la Guerra Civil Española, en julio de 1936, la iglesia fue objeto de un grave incendio que destruyó gran parte de su patrimonio artístico. La reconstrucción se llevó a cabo entre 1937 y 1939 bajo la dirección del arquitecto José María Pérez Carasa, quien respetó la estética barroca de su anterior fisonomía. Más adelante, en 1969, un nuevo terremoto obligó a realizar obras de restauración, reformándose la capilla sacramental según los preceptos del Concilio Vaticano II.

Párroco: M.I.Sr. D. Carlos Javier Rodríguez Parra,

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