Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Hermandad de la Borriquita

Devota Hermandad de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de los Ángeles

Fotografías: «Juan Luis Rodríguez Medina, Manuel García, Pablo Jesús Núñez Romero, Manuel González Olivares, Adrián Rodríguez y Claudia Cartes Robles»

La Devota Hermandad de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de Los Ángeles, conocida popularmente como La Borriquita, hunde sus raíces en el fervor y la inquietud cofrade de la Huelva de mediados del siglo XX. Su fundación se remonta al 23 de marzo de 1945, Viernes de Dolores, fruto de la coincidencia providencial y del impulso decidido de tres onubenses que soñaban con ver en las calles de la ciudad la representación viva del pasaje evangélico de la Entrada de Jesús en Jerusalén.

La idea original nació en el corazón del historiador y poeta don Diego Díaz Hierro, quien, tras una noche en vela dedicando su talento a diseñar la futura cofradía, coincidió aquella mañana a las puertas de la Iglesia de la Concepción con don Antonio Bobo Mir y don Manuel Martínez Muñoz, antiguos alumnos del Colegio Colón de los Hermanos Maristas. Ambos venían trabajando desde 1943 en un proyecto similar, sin lograr el respaldo institucional necesario. La reunión fortuita selló un pacto de compromiso inquebrantable entre los tres, contando de inmediato con el apoyo del párroco del Sagrado Corazón de Jesús, don Pablo Rodríguez, amigo personal de Díaz Hierro.

En los días siguientes se constituyó una comisión organizadora, con don Arturo López-Damas Cardigós como primer Hermano Mayor, y la sede provisional en la Parroquia Mayor de San Pedro. La respuesta popular fue inmediata: tras la Semana Santa de aquel año, la Hermandad ya contaba con más de cuatrocientos hermanos inscritos. Se redactaron los estatutos, obra de Díaz Hierro, y se inició la tramitación ante el Arzobispado. Uno de los principales debates fue la elección de la advocación mariana, que finalmente quedó fijada como Nuestra Señora de Los Ángeles.

La imagen de Jesús en su Entrada Triunfal fue encargada al insigne imaginero ayamontino Antonio León Ortega, quien la talló en el verano de 1946 en su taller de la calle San Cristóbal. Fue bendecida el 6 de enero de 1947, festividad de la Epifanía, en la Parroquia de San Pedro, por el arcipreste de Huelva, don Julio Guzmán. Apenas unas semanas después, el 27 de enero de 1947, el cardenal Pedro Segura y Sáenz, arzobispo de Sevilla, decretaba la erección canónica de la Hermandad y aprobaba sus primeras reglas.

El Domingo de Ramos 30 de marzo de 1947 tuvo lugar la primera salida procesional del Señor, que desfiló en un paso cedido por la Hermandad de la Buena Muerte, ante la falta de uno propio. En el cortejo participaron representaciones de otras hermandades de la ciudad, y se recurrió al préstamo de túnicas por la escasez de tejidos. Al año siguiente, el Señor procesionó en el paso del Patrón San Sebastián, propiedad del Ayuntamiento.

La ejecución de la imagen de Nuestra Señora de Los Ángeles, también obra de León Ortega, fue encargada en junio de 1948. Su bendición, aplazada en varias ocasiones, se celebró finalmente el 9 de abril de 1949, Sábado de Pasión, víspera de su primera salida procesional. El 10 de abril de 1949, la Virgen recorrió por vez primera las calles de Huelva en el paso de Nuestra Señora de la Soledad, cedido por la Hermandad del Santo Entierro, y vestida con un manto azul de Nuestra Señora de la Paz, prestado por la Hermandad de los Mutilados.

Un hito significativo en la historia de la corporación tuvo lugar el 15 de octubre de 1950, cuando, bajo la iniciativa de su Hermano Mayor, el torero onubense Miguel Báez Espuny “Litri”, se celebró un multitudinario festival benéfico que constituyó un acontecimiento social y cofrade en la ciudad. Los fondos recaudados permitieron sufragar la ejecución del primer paso de palio para la Virgen y el inicio de la talla del paso del Señor, sentando así las bases del desarrollo patrimonial y artístico que, con el tiempo, consolidaría a la Hermandad como una de las corporaciones más queridas del Domingo de Ramos onubense.

Desde entonces, la Hermandad ha mantenido vivo su espíritu fundacional, conjugando la solemnidad procesional con el carácter alegre y catequético propio de la representación de la Entrada de Jesús en Jerusalén, siendo puerta de entrada a la Semana Santa para numerosos niños y familias onubenses.

Hábito de Nazareno

Túnica blanca con botonadura roja, capa y morrión de sarga roja y cíngulo hebreo.

Hermano Mayor

Abraham Cruz García

Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén

 

La imagen titular de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, venerada por la Hermandad de La Borriquita de Huelva, es una de las obras más emblemáticas del maestro de la imaginería sacra onubense Antonio León Ortega. Fue bendecida el 6 de enero de 1947, festividad de la Epifanía, apenas unos meses después de la fundación de la corporación, y se encuentra tallada en madera de pino de Flandes policromada. En el año 2001 fue sometida a un proceso de restauración por el imaginero Elías Rodríguez Picón, que respetó fielmente la impronta original del autor.

 

León Ortega concibió una talla de profunda serenidad y dulzura, donde se conjugan el carácter mesiánico y triunfal del pasaje evangélico con la humildad inherente al Redentor. La composición iconográfica sigue con rigor el relato bíblico: Cristo, sentado sobre un pollino, desciende del Monte de los Olivos hacia Jerusalén, en actitud serena y bendicente. Viste túnica sencilla, subrayando el mensaje de que no entra como rey terreno, sino como Rey de paz.

 

El rostro del Señor, de facciones suaves, cejas arqueadas y mirada profunda, irradia una piadosa mansedumbre que invita a la contemplación. Su gesto, majestuoso y humilde al mismo tiempo, evoca tanto el júbilo del pueblo que lo aclama con ramos y palmas como la prefiguración de su inminente sacrificio redentor. Esta conjunción de triunfo y presagio de pasión está presente en los cuatro evangelios canónicos (Mateo 21: 1-11, Marcos 11: 1-11, Lucas 19: 28-44 y Juan 12: 12-19), subrayando que la Entrada Triunfal marca el inicio de la Semana Santa.

 

La importancia devocional y patrimonial de esta imagen ha sido reconocida oficialmente. El 18 de enero de 2022, el Ayuntamiento de Huelva concedió al Señor de la Entrada Triunfal la Medalla de Huelva con motivo del 75.º aniversario de la erección canónica de la Hermandad. La imposición tuvo lugar el 25 de junio de 2022 a las puertas del Consistorio, siendo colocada la medalla por el entonces alcalde, D. Gabriel Cruz Santana, en presencia de numerosos hermanos y devotos. Este reconocimiento simboliza no solo su valor artístico, sino también el profundo arraigo de la imagen en la religiosidad popular onubense.

 

El Señor, procesionando cada Domingo de Ramos, se convierte en el primer gran anuncio visual de la Semana Santa de Huelva: su figura avanza entre palmas, cantos y alegría, recordando al mismo tiempo que el camino que se inicia desembocará en la entrega y el sacrificio de la Cruz.

 

 

Nuestra Señora de los Ángeles

 

La imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, titular mariana de la Hermandad de La Borriquita de Huelva, es una obra del insigne escultor e imaginero onubense Antonio León Ortega, autor igualmente de la imagen cristífera del misterio. Fue bendecida el 9 de abril de 1949, víspera del Domingo de Ramos, y está tallada en madera de pino de Flandes policromada.

 

Se trata de una imagen de candelero que encarna con delicadeza y equilibrio los rasgos de una Virgen joven y contemplativa. Su rostro, sereno y de mirada baja, presenta labios entreabiertos que transmiten un gesto de profunda paz espiritual. En su semblante se percibe un aire franciscano, evocando la sencillez y la humildad propias de la advocación, que conecta de manera directa con la devoción que San Francisco de Asís profesó a la Virgen de los Ángeles. Este vínculo remite a la histórica Porziuncola, la pequeña iglesia del bosque de Asís que el santo dedicó a Santa María de los Ángeles y que se convirtió en un centro espiritual de la orden franciscana.

 

La elección de esta advocación por parte de los fundadores de la Hermandad responde, por tanto, a un carisma espiritual concreto: el de una María cercana, humilde, celestial y siempre asistida por la presencia de los ángeles. Aunque en su iconografía procesional onubense la Virgen se presenta sola, la evocación de esa compañía mística refuerza su condición de Reina de los Cielos y Madre del Salvador.

 

A lo largo de su historia, la imagen ha sido objeto de dos intervenciones de conservación y restauración: en 1992, a cargo de José Méndez González, y en 1999, por Elías Rodríguez Picón. En ambas ocasiones se respetó el modelado y policromía originales, manteniendo intacta la impronta personal que León Ortega imprimió en su creación.

 

En esta obra, el escultor logra conjugar el simbolismo teológico, la tradición franciscana y su propio lenguaje artístico, dotando a la Virgen de un carácter maternal y celestial a partes iguales. Así, Nuestra Señora de los Ángeles se erige no solo como referente devocional para sus hermanos y devotos, sino también como un ejemplo destacado de la escuela imaginera onubense del siglo XX.

Paso de Misterio de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén

 

El paso de misterio que porta a Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén constituye una de las piezas más singulares y reconocidas del patrimonio procesional de la Semana Santa onubense. Su historia está ligada a la propia evolución de la Hermandad de La Borriquita, que en sus primeras estaciones de penitencia recurrió a andas prestadas, como el paso de la Buena Muerte y, de manera más habitual, el de San Sebastián, cedido por el Ayuntamiento de Huelva.

 

Con el propósito de dotarse de un paso propio que respondiera a la importancia de su misterio, la Hermandad confió su ejecución al prestigioso artista local Miguel Hierro Barreda, responsable de otras obras emblemáticas como el paso de misterio de la Buena Muerte, antiguos tronos procesionales de la Sagrada Cena y el Nazareno, así como de diversos retablos en templos onubenses. La obra se concluyó para la Semana Santa de 1956, debutando el Domingo de Ramos 25 de marzo de aquel año. A pesar de que la jornada estuvo marcada por la lluvia, la Hermandad fue la única que completó su Estación de Penitencia, y el paso causó una impresión extraordinaria entre los onubenses, que ya habían podido admirar algunas de sus piezas días antes en la exposición de estrenos organizada en el Ayuntamiento.

 

El diseño responde a un estilo neobarroco y presenta la peculiaridad de una doble canastilla: la inferior, de forma abombada, contrasta con la superior, de líneas más rectas. La estructura está articulada por seis capillas —frontal, trasera y dos en cada costero— ricamente decoradas con motivos vegetales y frutales, cabezas de querubines y ángeles corpóreos en las esquinas. En el frontal destaca un tondo con el escudo corporativo, mientras que la iluminación se resuelve con cuatro candelabros de seis brazos anclados sobre veneras y dos candelabros de tres brazos en los costeros.

 

El programa iconográfico de las capillas se completa con imágenes devocionales íntimamente vinculadas a la ciudad:

 

  • Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, obra de Abraham Ceada (2020), situada en el frontal.

  • San Sebastián, patrón de Huelva, en la capilla trasera, representado mediante una talla seriada.

  • En los costeros, los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, junto a un Ángel Custodio, tallados en 1958 por Antonio León Ortega.

 

Tras décadas de uso y deterioro, la Hermandad emprendió en los años noventa una profunda restauración y dorado, llevada a cabo por Antonio Díaz Fernández y Vicente Morales, que devolvió a las andas su esplendor original. En 2017, el tallista isleño Daniel Sánchez ejecutó la actual parihuela, adaptada a las necesidades contemporáneas, mientras que el llamador, realizado en 1992 por el maestro orfebre Ramón León Peñuelas, aporta un sello de calidad y distinción.


Este conjunto procesional no solo es un referente artístico del Domingo de Ramos, sino que también refleja el compromiso de la Hermandad con la conservación y puesta en valor de su patrimonio, manteniendo viva una obra que combina belleza, simbolismo y tradición.

 

 

Paso de Palio de Nuestra Señora de los Ángeles

 

El paso de palio de Nuestra Señora de los Ángeles es una de las piezas más representativas y en constante evolución del patrimonio procesional del Domingo de Ramos onubense. Su historia refleja un continuo esfuerzo de la Hermandad por enriquecer su ajuar, manteniendo siempre una línea estética coherente con su personalidad corporativa y potenciando la devoción a su titular mariana.

 

En los primeros años, la Virgen procesionó sobre un paso cedido por la Hermandad del Santo Entierro, luciendo un manto azul prestado por la Hermandad de los Mutilados. Tras la Semana Santa de 1950, gracias a un festival taurino benéfico organizado por el entonces hermano mayor, el matador Miguel Báez “Litri”, se encargó el primer palio propio a José Vázquez Sánchez, bordador ayamontino. Estrenado parcialmente en 1951 y completado en 1952, se caracterizaba por bambalinas y respiraderos de terciopelo azul bordados en oro, con profusión de malla —novedad en la Huelva cofrade de la época—. El techo incluía una gloria con óleo de la Inmaculada Concepción pintado por Antonio Brunt, actualmente en la bandera concepcionista de la Hermandad. Esta primera obra, calificada por Diario Odiel como una “verdadera joya del arte”, se conserva hoy en la Hermandad de la Vera+Cruz de Cartaya.

 

Durante los años sesenta, la Hermandad apostó por un palio de terciopelo celeste liso, con bordados en plata realizados por las Madres Adoratrices, incorporando también piezas de orfebrería de Orfebrería Angulo.

 

La década de 1980 supuso un punto de inflexión. En 1985 se estrenó el respiradero frontal, obra de Orfebrería Villarreal, con una miniatura de la Virgen del Rocío en la capilla central, junto al llamador del mismo año. En 1987, Ramón León Peñuelas realizó los respiraderos laterales y la candelería, que Gustavo Larios completaría en 2020. En 1988, el mismo orfebre cinceló la peana. El año 2000 trajo los faroles de entrevaral, obra de Jesús Domínguez hijo, y en 2007 se renovó gran parte de la orfebrería con varales, jarras, violeteros y candelabros de cola de Orfebrería Andaluza, bajo la dirección de Manuel de los Ríos.

 

A finales de los noventa, la Hermandad encargó al artista onubense Rafael Infante un nuevo conjunto de bambalinas bordadas en terciopelo celeste con hilos de oro y sedas, de estilo neobarroco y con recuperación de la malla, rematadas con flecos de bellota. La frontal, con el escudo de la Hermandad, se estrenó en el año 2000; la trasera, con el escudo de Huelva, en 2001; y las laterales, con cabezas de querubines talladas, entre 2002 y 2003, culminando con el bordado interior de éstas.

 

En 2022, el iliturgitano Pedro Palenciano bordó el techo de palio, con diseño en armonía con el conjunto y gloria central pintada al óleo por el onubense Chema Riquelme. Actualmente, la Hermandad trabaja con el mismo autor en un ambicioso proyecto integral que supondrá la incorporación de un manto procesional bordado en oro fino sobre tisú azul cobalto, con composición de hojas de acanto, roleos y elementos vegetales. El eje central representará la Anunciación y el Ave María, rematado por una monumental corona y la “fuente de salud”, símbolo franciscano. En la base del manto se bordará la Porciúncula, la pequeña iglesia que San Francisco dedicó a la Virgen.

 

El proyecto incluye también la adaptación y enriquecimiento de las actuales bambalinas sobre tisú azul, con nuevos motivos florales, cenefa inferior de malla y caireles, así como unos faldones bordados que armonizarán con el conjunto, configurando un palio de gran coherencia iconográfica y riqueza estética.

 

Así, el paso de palio de Nuestra Señora de los Ángeles se presenta como un ejemplo vivo de renovación patrimonial, donde tradición e innovación convergen para proyectar una de las estampas más cuidadas y devocionales del Domingo de Ramos en Huelva.

Corona de salida de Nuestra Señora de los Ángeles
Devota Hermandad de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de los Ángeles

El proyecto de la corona de salida de Nuestra Señora de los Ángeles, titular mariana de la Devota Hermandad de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de los Ángeles, se inicia en el año 2020, concluyéndose en 2021 y siendo presentada el día 8 de diciembre de ese mismo año. La obra fue realizada por José Manuel Bernet en su propio taller, “Orfebrería Bernet”, ubicado en la localidad sevillana de La Algaba. Su financiación corrió a cargo de donaciones efectuadas por diversos hermanos de la cofradía.

La pieza está elaborada en plata de ley sobredorada y sigue un estilo plenamente barroco. Como dato singular, el Hermano Mayor destacó que esta corona fue diseñada y realizada exclusivamente para la Hermandad, sin incorporar ningún elemento prefabricado ni piezas de serie. El objetivo fue dotar a la Dolorosa de una presea única, plenamente identificada con el estilo propio de la corporación.

Desde el punto de vista estructural, la base de la corona está formada por un aro tripartito, en el que se distinguen tres franjas: una vegetal, una lisa y otra de gallones, destacando las piedras celestes enmarcadas en la zona central. El canasto lo componen seis cartelas que representan distintas virtudes de la Virgen María. Sobre éste se alzan seis imperiales decorados con motivos vegetales y perlas, que sostienen una cruz arbórea flanqueada por dos serafines plateados. Estos portan cartelas con los anagramas de Jesucristo y de María, así como una palma y una rama de olivo, símbolos propios del Domingo de Ramos e integrados en el escudo de la corporación.

El conjunto se corona con una ráfaga circular o resplandor, de la que pende una estructura reticular formada por hojas y motivos florales. Esta ráfaga se compone, en su parte superior, de diez rayos biselados de tres puntas, siendo la central más alta y ancha. Además, incluye doce perchetes de tipo a candelieri, ricamente decorados con motivos florales, rematados por estrellas de ocho puntas con pedrería celeste y un rubí en su base. En el centro destaca un viril eucarístico sostenido por dos querubines que portan llaves, símbolos del Estado Pontificio. La pedrería distribuida por toda la corona —compuesta por perlas y turquesas— refuerza la estética singular y barroca de esta pieza, acorde con el sello identitario de la Hermandad.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Parroquia Mayor de San Pedro

La Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol es el templo cristiano más antiguo de la ciudad de Huelva. Su construcción se remonta a los siglos XIV y XV, asentándose sobre los restos de una antigua mezquita islámica ubicada en la antigua alcazaba, en el cabezo donde también se alzaba el desaparecido castillo de la ciudad.

De estilo gótico-mudéjar en sus orígenes, el templo ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de su historia. Durante los siglos XV y XVI, San Pedro no solo fue el centro religioso más importante de Huelva, sino también un núcleo civil, acogiendo actos del Concejo municipal y convirtiéndose en punto de referencia para la vida de la villa.

El edificio fue gravemente afectado por varias catástrofes naturales, especialmente por los terremotos de Lisboa en 1755 y los posteriores de 1758 y 1763, así como por un huracán en 1722 que dañó su torre. Estas circunstancias obligaron a una profunda reconstrucción durante el siglo XVIII, en la que participaron arquitectos como Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto. El resultado fue una integración de estilos, destacando el barroco en su campanario, rematado por un característico chapitel recubierto de azulejos.

En su interior, el templo conserva una valiosa techumbre de madera artesonada de estilo mudéjar en la nave principal, arcos apuntados, capillas laterales y un espléndido retablo mayor de estilo barroco, obra de Antonio José de Carvajal, realizado en 1722 y restaurado posteriormente en el siglo XVIII y de nuevo en el siglo XXI.

La parroquia alberga un notable patrimonio escultórico, incluyendo imágenes como la Inmaculada del siglo XVI, San Pedro en talla barroca, un Cristo del Perdón fechado en el siglo XV, y obras de autores contemporáneos como Antonio León Ortega y Antonio Infantes Reina.

San Pedro es también sede canónica de destacadas hermandades onubenses, como la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad Sacramental de Pasión, la Hermandad del Descendimiento y el Grupo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, lo que la convierte en uno de los principales focos cofrades de la ciudad.

En 1999, fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Hoy, la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol sigue siendo un emblema de la historia y la fe de Huelva, testigo de su evolución religiosa, artística y social a lo largo de más de seis siglos.

Párroco: M.I. Sr. D. Francisco José Feria Reviriego

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