Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena
Dominica, Real, Ilustre, Fervorosa y Primitiva Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Cena, Santísimo Cristo del Amor, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos y Gloriosos y Santo Domingo de Guzmán
La Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena fue fundada en el año 1948 en el barrio onubense del Polvorín, con sede en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Desde sus orígenes, la corporación adoptó un marcado carácter eucarístico, convirtiéndose en una de las primeras hermandades de penitencia en incorporar de forma tan destacada el culto al Santísimo Sacramento del Altar.
La primera salida procesional tuvo lugar en el año 1951, tras un breve pero intenso periodo de consolidación y crecimiento. En los años posteriores, la hermandad fue conformando su iconografía gracias a la intervención de varios artistas. Las imágenes del apostolado fueron encargadas al escultor Enrique Galarza Moreno en 1952, mientras que el reconocido imaginero Antonio León Ortega se encargó de la ejecución del Santísimo Cristo del Amor en 1951, así como de la culminación de los cuerpos de los apóstoles en 1953.
El paso de misterio, tallado en madera de pino de Flandes por Miguel Hierro Barreda entre 1949 y 1951, responde al estilo barroco andaluz y, con el tiempo, se ha consolidado como una de las piezas más representativas de la Semana Santa onubense.
En cuanto al paso de palio, realizó su primera salida en 1956. Inicialmente procesionó con un palio de Crossman, bordado en aplicación en 1963. Posteriormente, comenzó a hacerlo con el que fuese realizado en los talleres valencianos de Suay, bordado a realce sobre terciopelo color sangre de toro y diseñado por Juan Borrero, estrenado en la Semana Santa de 1982.
En 1978, la hermandad obtuvo el título de «Real y Sacramental», siendo la primera de penitencia en Huelva que alcanzaba tal distinción. Ese mismo año se funda la Agrupación Musical Santísimo Cristo del Amor, ligada a la hermandad y convertida hoy en día en una de las formaciones musicales más antiguas y emblemáticas de la ciudad.
La Hermandad de la Sagrada Cena ha mantenido desde su fundación un compromiso firme con el culto sacramental, la formación cristiana de sus hermanos y la participación en la vida cofrade de la ciudad, procesionando cada Domingo de Ramos por las calles de Huelva con uno de los conjuntos iconográficos más representativos del misterio eucarístico.
Hábito de Nazareno
De carácter dominico, se identifica como hábito similar a la de esta orden. Morrión y capa de sarga negra, con el escudo de la Hermandad en el lado izquierdo de la capa. Túnica y escapulario de sarga blanca, con el escudo dominico en este último. Ceñido a la cintura una correa de cuero negra con cíngulo, donde va prendido un rosario de madera. Sandalias de cuero negro con calcetines y guantes blancos.
Hermano Mayor
D. José Beltrán Salguero
Santísimo Cristo del Amor
El Santísimo Cristo del Amor de Huelva es una obra culminante del escultor ayamontino Antonio León Ortega, tallada en el año 1949 en madera de ciprés, cuidadosamente seleccionada por el propio autor y donada por el Ayuntamiento de Huelva desde la antigua necrópolis de San Sebastián. La elección de este material, resistente a la carcoma, evidencia el compromiso tanto del imaginero como de la Hermandad con la durabilidad y nobleza de la imagen.
La talla representa a Jesús en un gesto de institución de la Eucaristía, sosteniendo el pan en su mano izquierda y bendiciendo a la griega con la derecha, en una escena de profundo simbolismo y espiritualidad. La iconografía, poco frecuente en la Semana Santa andaluza, reviste a la imagen de una originalidad teológica que refuerza el mensaje de amor redentor que da nombre al titular.
La imagen es de talla completa, de 1,70 m de altura más 6 cm de peana, con paño de pureza esculpido en pliegues suaves que cruzan por delante y un leve contrapposto marcado por la pierna izquierda adelantada. El rostro de Jesús, muy característico del estilo de León Ortega, conjuga dramatismo contenido y ternura divina, con facciones marcadas: nariz aguileña, ojos rasgados, pómulos prominentes y barba partida. La policromía aceitunada, junto a la expresividad de la mirada, acentúan el carácter meditativo del Señor.
Bendecida el 25 de febrero de 1951, la imagen fue presentada vestida con túnica blanca y mantolín azul pavo real, en un altar ricamente exornado que subrayaba su majestuosidad espiritual. Su primera salida procesional se produjo el Domingo de Ramos 18 de marzo de 1951.
Ha sido restaurada en dos ocasiones: en 1988 por José Antonio Díaz Roca, con labores de conservación, y en 2004 por Antonio Bernal, quien renovó la policromía, reparó ensambles y dotó a la imagen de una nueva peana de cedro.
El Santísimo Cristo del Amor se erige como una de las imágenes más singulares de la imaginería pasionista onubense, símbolo de un Cristo vivo que entrega el Sacramento como preludio del sacrificio, y que invita a la contemplación profunda del amor divino.
María Santísima del Rosario en sus misterios Gloriosos
La imagen de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, dolorosa titular de la Hermandad de la Sagrada Cena de Huelva, fue tallada por Antonio León Ortega en el Año Mariano de 1954, como así lo acredita la inscripción grabada en su espalda. Realizada en madera de ciprés y pino de Flandes, la obra fue estucada y policromada por el propio escultor y bendecida el 27 de marzo de 1955, Domingo de Pasión, en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.
La imagen responde al modelo de Virgen de candelero para vestir, con una altura de 1,60 metros, y presenta una estética profundamente delicada, recogida y juvenil. El rostro de la Señora es de sublime expresividad: las cejas ligeramente fruncidas, el ceño contraído y la boca entreabierta describen un gesto contenido de resignación y desconsuelo. Las cinco lágrimas que descienden por sus mejillas y su mirada de ojos de cristal policromado, ligeramente rasgados y enrojecidos por el llanto, contribuyen a una iconografía profundamente conmovedora.
Las facciones —nariz recta, mejillas finas y labios carnosos— acentúan el aspecto adolescente de la Virgen, reforzado por una elegante y juvenil anatomía, de manos alargadas y simétricas, torneadas con un virtuosismo que denota la maestría de León Ortega.
Su cabello aparece tallado y recogido en un rodete bajo, aunque habitualmente porta una peluca de cabello natural, donada por la conocida peluquera onubense Schela, que realza aún más la ternura y naturalismo del conjunto.
La imagen fue vestida el día de su bendición con una saya de tisú de plata, manto encarnado y mantilla de encaje de oro, piezas que junto a la intensa ambientación de luces y flores realzaban la solemnidad del momento. Entre las ofrendas recibidas destaca un traje de luces completo, donado por el torero Rafael Ortega Domínguez, y destinado a confeccionar una saya para la Virgen.
Desde su primera salida procesional en Domingo de Ramos, 3 de abril de 1956, la imagen ha sido objeto de diversas restauraciones. Fue retocada por el propio León Ortega poco después de su ejecución, modificando levemente la inclinación del cuello. Posteriormente fue intervenida en varias ocasiones: por Enrique Pérez Saavedra, José María Gamero Viñau e Inmaculada González Ramos en 1989, y por Luis Álvarez Duarte en 1997, quien renovó su policromía respetando los rasgos originales.
María Santísima del Rosario se ha convertido en una de las dolorosas más queridas de la Semana Santa onubense, destacando por la intensidad espiritual de su rostro y por la profundidad emocional que evoca su expresión, equilibrando el dolor contenido con la elegancia de una Madre que contempla en silencio el Misterio de la Pasión.
Nuestra Señora del Rosario de Gloria
La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Gloria es una talla de escuela levantina del siglo XVIII, de autor anónimo, donada a la Hermandad por el hermano Rafael Bermúdez Crossman. La Virgen fue rebendecida el 2 de febrero de 1992 en el asilo de ancianos de Santa Teresa Jornet, por el sacerdote D. Juan Mantero, y desde entonces ocupa un lugar especial en la devoción gloriosa de la corporación.
La imagen, de tan solo 92 centímetros de altura, fue realizada en madera de cedro y representa a la Virgen de pie, portando en su brazo izquierdo al Niño Jesús, mientras en la mano derecha sostiene un cetro y un rosario, elementos que remiten directamente a su advocación.
El rostro de la Virgen, de fisonomía dulce y serena, presenta el carácter clásico de las tallas marianas dieciochescas del levante español, de mirada frontal, gesto calmo y composición equilibrada. La restauración de 1991, realizada por Joaquín Moreno Daza en La Palma del Condado, supuso una profunda intervención en la imagen: se le sustituyó el antiguo cuerpo de maniquí por un nuevo candelero, con el fin de adaptarla para su culto y procesión.
El Niño Jesús, de cuerpo articulado, es una talla de vestir con cabeza, manos y pies tallados. Luce corona y sostiene en su mano derecha un pequeño rosario, como símbolo de participación activa en la advocación de su Madre. Fue restaurado en 2006 por el escultor Elías Rodríguez Picón, quien reforzó su estructura, fijó las articulaciones, consolidó los estucos y retocó la policromía.
La imagen procesiona anualmente en rosario solemne durante el mes de octubre, aunque su primera salida fue en el Corpus Christi de 1998, organizada por la propia Hermandad. Desde entonces, la Virgen del Rosario de Gloria ha sido centro de culto mariano y de especial vinculación con el grupo joven de la cofradía, quienes impulsaron su restauración y puesta en valor.
Pequeña en tamaño, pero enorme en ternura y simbolismo, esta imagen representa el rostro maternal de María en su advocación más contemplativa, portadora de luz, guía y consuelo, en la alegría de su gloria celestial.
Paso de misterio del Santísimo Cristo del Amor
El paso de misterio del Santísimo Cristo del Amor, titular de la Hermandad de la Sagrada Cena de Huelva, representa un notable avance patrimonial dentro del ámbito cofrade onubense. La obra ha sido ejecutada por el taller de Carpintería Religiosa y la Talla de Guillena, siguiendo un diseño original del propio taller, y responde a los cánones del estilo barroco sevillano, con una estructura completamente tallada sobre madera de cedro real.
El paso, concebido como un conjunto de gran empaque visual, combina sobriedad arquitectónica con una exuberante ornamentación vegetal en su talla. Uno de los elementos más destacados es la mesa de la Última Cena, también tallada en cedro real, realizada con minuciosidad y armonía dentro del mismo proyecto artístico, convirtiéndose en una pieza clave que articula toda la composición iconográfica del misterio eucarístico.
A esta nueva configuración del paso se suma otro de los grandes estrenos: el llamador, elaborado en bronce y metal repujado, chapado en oro y plata, aportando un contraste elegante y solemne al conjunto procesional. La conjunción de elementos tallados y orfebres refuerza el carácter sacramental de este misterio, renovando el lenguaje visual de la Hermandad y afianzando su impronta en la Semana Santa de Huelva.
El canasto del paso de misterio se enriquece con ocho cartelas y un elaborado policromado compuesto por doce querubines y veinte ángeles, todos ellos obra del artista Abraham Ceada. Los respiraderos presentan dieciséis cartelas pintadas por Antonio Díaz Arnido, mientras que el dorado del conjunto fue ejecutado por el taller de Francisco Gutiérrez, de Marchena.
Paso de Palio de María Santísima del Rosario
La historia patrimonial del paso de palio de María Santísima del Rosario refleja la evolución constante de una cofradía que, desde su fundación, ha sabido dotar a su Dolorosa de un ajuar procesional digno y en continua transformación.
La Virgen realiza su primera salida el Domingo de Ramos 3 de abril de 1956, sin palio, sobre unas andas cedidas por la Hermandad del Santo Entierro. Aquella primera estación contó con un manto celeste bordado en plata de Santa María la Blanca, una saya blanca, una corona sobredorada y claveles blancos dispuestos en copas del Recreativo de Huelva. Iba escoltada por la Guardia Civil y acompañada por la Banda de Música de Bonares.
En 1957 se estrena el primer palio de color rojo. En 1963, tras un parón procesional en 1960, se presenta un nuevo paso completo, con palio rojo bordado por D. Rafael Bermúdez Crossman, incorporando el escudo de la Hermandad en la bambalina frontal y una Custodia en el fondo, símbolo de la Eucaristía.
El paso fue enriqueciéndose progresivamente: en 1965 se estrenaron respiraderos y jarras de Orfebrería Angulo, así como una corona inspirada en la de la Esperanza Macarena. En 1974 llegaron los primeros juegos de candelería y en 1975, una nueva peana, ambas de los talleres Hijos de Fernández. Ese mismo año el paso salió con ruedas y el palio aún incompleto.
En 1978, el paso volvió a salir con costaleros hermanos y se incorporaron el llamador en alpaca y los actuales varales, obras de Juan Borrero (Orfebrería Triana), quien también talló los respiraderos actuales y las bambalinas (exteriores en 1982 y laterales interiores en 1983, realizadas en Bordados Suay).
La década de los ochenta aportó los candelabros de cola (1986) y los faroles de entrevaral (1988), todos obra de Juan Borrero. En 1991 se estrenó una nueva corona procesional en plata de ley chapada en oro, enriquecida con piedras preciosas, diseñada por Manuel Sánchez López y realizada por Borrero y Francisco Fernández.
Durante los años 2002 a 2004, se renovaron las jarras por otras de Manuel de los Ríos, gracias a donaciones de hermanos costaleros. En 2011, la Hermandad del Rocío de Huelva donó una peana con imagen de la Virgen del Rocío, obra de Jesús Domínguez con marfiles de Rafael Barbero, restaurada por Joaquín de los Ríos y Francisco Berlanga, colocada en la calle de la candelería.
Resumen del nuevo proyecto patrimonial: Un cielo nuevo
En 2022, la Hermandad presentó su ambicioso proyecto de reforma integral del paso de palio, bajo el título “Un cielo nuevo”, diseñado por el artista onubense Abraham Ceada y ejecutado por el taller de Bordados Salteras.
El objetivo es adaptar el conjunto al carácter de cofradía de barrio, sin renunciar a los elementos de alto valor artístico ya existentes. Las bambalinas se modificaron con un corte más alegre y decorativo, sustituyendo los actuales escudos por tondos con imágenes de la Inmaculada y la Asunción. Se conservaron las piezas bordadas actuales, pero fueron enriquecidas con guirnaldas de rosas sujetas por lazos, como homenaje al nombre de la titular.
El techo de palio mantiene su diseño general, incorporando una nueva gloria pictórica realizada por Andrés Carrasco, que representa la Victoria de Lepanto gracias a la intercesión de la Virgen del Rosario. Las cartelas del techo fueron sustituidas por invocaciones de las letanías del rosario.
El manto procesional se convierte en un jardín de rosas, con un gran rosal junto al rostro de la Virgen y flores más grandes en la parte baja, reflejando el carácter floral del conjunto. Los faldones están también divididos en dos secciones: una superior con rosas bajo los respiraderos y otra inferior con piezas barrocas de mayor tamaño.
En el capítulo de orfebrería, el proyecto contempla la modificación de los respiraderos actuales de Juan Borrero. La capilla central es armonizada con las laterales, manteniendo la réplica de la Virgen de la Cinta. La imaginería apostólica ha sido sustituida por santos dominicos, impulsores de la devoción del Rosario, y se integrarán dos relicarios con reliquias de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena.
Se incorporan ángeles atalantes dorados en las columnas de los respiraderos, así como nuevas jarras y pies de los faroles de entrevaral, en los que se alternan piezas doradas y plateadas, consolidando un conjunto armónico y simbólicamente dominico en torno a la devoción mariana.
Corona de salida de María Santísima del Rosario
Dominica, Real, Ilustre, Fervorosa y Primitiva Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Cena, Santísimo Cristo del Amor, María Santísima del Rosario en sus misterios Dolorosos y Gloriosos y Santo Domingo de Guzmán.
El proyecto de la corona para la imagen procesional de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos (ilustr.7), se inicia en el año 1991 como iniciativa llevada a cabo por dos hermanos de la corporación, Manuel Sánchez López y Pedro Ceada. El material empleado para su confección es plata de ley sobredorado, siguiendo un estilo barroco cincelada a dos caras, cuestión poco usual en este tipo de preseas. Su imposición litúrgica se produjo el día 14 de marzo de 1992.
Realizada por el orfebre Juan Borrero en el taller de orfebrería “Triana”, esta pieza se realizaría por imperiosa necesidad, ante el estado de deterioro que presentaba la anterior. La Hermandad decidió realizar otra completamente nueva; como curiosidad, destacar que la Junta de Gobierno de aquel entonces rechazó incorporar una réplica de la corona de la Esperanza de Triana, ya que la anterior, bastante deteriorada, era una imitación de la de la Esperanza Macarena. Razón por la cual, la junta desestimó esta idea, mandando a realizar a Juan Borrero una corona que fuera, ahora sí, una pieza original para la Virgen.
La gran novedad que presenta esta pieza de orfebrería radica en la simbología, como si de un rosario completo se tratase. En su estructura, la base está formada por un aro cuatripartito de leve decoración geométrica, sobre la que se asienta el canasto en el que se puede observar la siguiente inscripción: “REGINA SACRATISSIMI ROSARII”, haciendo referencia a la dolorosa de la cofradía.
Forma el canasto, en su zona frontal, una serie de capillas y hornacinas que contienen las imágenes de Santo Domingo de Guzmán, a la izquierda, titular de la Hermandad y fundador de la Orden de los Dominicos; Santa Catalina de Siena, a la derecha, reconocida como Doctora de la Iglesia; y en el centro una Custodia, símbolo referencial a la trascendencia espiritual de Dios en el momento de instituir la Eucaristía, convirtiéndose el Santísimo Sacramento en primer Titular de la Hermandad, tras ser concedido en 1978 por el obispo Rafael González Moralejo, el 23 de octubre de ese mismo año.
Dos nuevas capillas forman la parte trasera del canasto, en las que se enmarcan las figuras de San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima, ambos santos dominicos. Completan esta pieza las figuras intercaladas de seis querubines.
La decoración de la presea se concluye con piedras preciosas, granates y aguamarinas, en clara alusión a la salud, esperanza y amor, desplegadas por toda su estructura, donadas algunas por varios hermanos y el resto adquiridas en joyerías cordobesas.
A diferencia de otras coronas estudiadas anteriormente, esta obra no posee imperiales, por lo que se trata de una corona de tipo abierta. El conjunto se remata por una ráfaga, cuya estructura se asienta sobre cuentas de un Rosario, divididas en sus cinco misterios, de los que pende la diadema, de estructura reticular formada por cuernos de la abundancia y hojarascas.
Formando parte de la misma, se insertan doce medallones, flanqueados por motivos vegetales y rubíes, que aluden a las letanías de María Santísima, reproduciéndose en la parte delantera escenas que representan cada letanía, mientras que en la parte trasera está representada la inscripción de la letanía tal cual.
De cada una de estas piezas emergen cinco rayos biselados; quedando el centro de la aureola coronado por una cruz con cantones dorados y pedrería.
Tras una restauración acometida por Orfebrería Bernet en 2023, el paso de palio experimentó un importante enriquecimiento y restauración diseñado por Abraham Ceada bajo la supervisión de su hermano y diseñador Manuel Sánchez López.
La intervención consistió en la incorporación de estrellas con rubíes y aguamarinas en la ráfaga, así como en la elevación de la cruz dominica, realizada en aguamarina y asentada sobre un orbe de lapislázuli, simbolizando el triunfo de la Cruz sobre el pecado del mundo.
El conjunto se completó con la adición de diversas piedras preciosas, entre ellas corales y rubíes engastados en la corona, realzando aún más la riqueza simbólica y estética de la Dolorosa.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús
La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, situada en el barrio onubense de El Polvorín, fue erigida canónicamente el 30 de junio de 1923 por el cardenal Eustaquio Ilundáin, arzobispo de Sevilla, con el objetivo de atender espiritualmente a una creciente población alejada de las históricas parroquias del centro de Huelva. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el 6 de julio de 1928, y el templo fue bendecido el 22 de diciembre de 1929, apenas dieciocho meses después, en una ceremonia presidida por el propio prelado.
El proyecto fue encargado al arquitecto Vicente Traver, quien diseñó una iglesia sobria y funcional, construida por la Sociedad Anónima de Construcciones de Sevilla. Su estilo responde al modelo de templo jesuítico, con fachada de ladrillo visto, óculo central, puerta adintelada y torre campanario. En su interior, se dispone una nave principal con capilla mayor y varias capillas laterales, adornadas con retablos e imágenes de alto valor artístico y devocional.
Durante los disturbios de 1936, el templo sufrió la destrucción de parte de su patrimonio, incluido su retablo mayor original. En las décadas siguientes, se fue completando su dotación artística, destacando obras como el Cristo crucificado de José Lemus (1967) y un relieve policromado del Sagrado Corazón, realizado por Francisco Llonis en 1998.
En la actualidad, esta parroquia es sede de tres hermandades de gran arraigo en la Semana Santa onubense: la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria y la Hermandad de las Tres Caídas. También acoge a la filial onubense de la Hermandad de Nuestra Señora de Montemayor, patrona de Moguer.
La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús es hoy un centro espiritual, cultural y social de referencia en Huelva, que conjuga tradición y vitalidad pastoral, y cuya historia está íntimamente ligada a la evolución del barrio y al fortalecimiento del tejido cofrade y devocional de la ciudad.
Párroco: Rvdo. Sr. D. José Manuel Barral Martín









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