Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Juan Diego Galván y Manuel González Olivares«

Nuestra Señora de la Bella, Patrona de Lepe, constituye una de las devociones marianas más antiguas y queridas de la provincia de Huelva. Su culto aparece documentado ya en 1396, cuando se menciona una advocación mariana en el paraje costero de Las Cumbres, próximo a un cenobio franciscano. Desde aquellos orígenes, la devoción se extendió rápidamente por toda la comarca, el Algarve portugués y el Nuevo Mundo, llevada por los leperos embarcados en la Carrera de Indias y difundida por las misiones franciscanas.

 

La tradición popular recoge una piadosa leyenda fundacional, según la cual tres jóvenes —en representación de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael— llegaron por el río Piedras al convento de El Terrón, portando un cajón misterioso. Años después, al ser abierto por los frailes, en su interior apareció una imagen de la Virgen. Al contemplarla, exclamaron: “¡Qué Bella!”, nombre con el que desde entonces fue reconocida por el pueblo.

 

Un rasgo singular de esta devoción es su marcada espiritualidad eucarística. La talla presenta un sagrario en el pecho, destinado a albergar la Eucaristía, algo insólito dentro de la iconografía mariana. En la actualidad, este espacio se utiliza durante la reserva del Jueves Santo, lo que subraya la unión de la Virgen con el misterio eucarístico.

 

Durante siglos, la fiesta principal de la Virgen se celebró el 15 de agosto, coincidiendo con la solemnidad de la Asunción. Tras la desamortización de 1835, la imagen fue trasladada a la Parroquia de Santo Domingo, quedando definitivamente consolidado su culto en el corazón urbano de Lepe. No obstante, no fue hasta 1954, tras la participación de la Virgen en la Procesión Magna del Año Mariano en Huelva, cuando comenzó a plantearse la necesidad de fundar una hermandad que velase por su cuidado y promoción.

 

La actual Romería de la Bella, instituida en 1966, supuso la recuperación del fervor popular por los antiguos peregrinajes al paraje del Terrón. Desde entonces, esta cita mariana ha crecido hasta convertirse en la gran fiesta de Lepe, celebrada el segundo fin de semana de mayo y organizada por la Hermandad Matriz, junto con sus filiales y numerosas asociaciones de fieles.

La imagen de Nuestra Señora de la Bella es una talla de estilo renacentista, sedente, realizada en madera de nogal, con una altura de 1,51 metros, y ricamente dorada y policromada. La obra, atribuida al taller de Jorge Fernández Alemán, responde al canon clásico de la escultura mariana del tránsito del siglo XV al XVI, destacando por la sobriedad de su talla y la delicadeza de su policromía.

La Virgen aparece representada sentada en un trono dorado, portando sobre sus rodillas al Niño Jesús, que se muestra de pie en actitud cercana y afectuosa. Ambos rostros, de gran serenidad y armonía, transmiten una belleza idealizada y al mismo tiempo maternal, cualidad que ha conquistado la devoción de generaciones de fieles.

El rasgo más singular de esta imagen es la concavidad practicada en el pecho de la Virgen, que actúa como sagrario, confiriéndole el carácter excepcional de Virgen Eucarística. Esta particularidad iconográfica, insólita dentro del panorama mariano andaluz, dota a la advocación de un profundo sentido teológico, pues expresa la unión de María con el misterio de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. De este modo, la devoción a la Bella no solo se articula en clave mariana, sino que se proyecta de forma directa hacia el amor cristológico y sacramental.

El culto a la Virgen de la Bella se desarrolló originalmente en el convento franciscano de El Terrón, visitado de manera especial cada 2 de agosto, festividad de la Porciúncula, y el 15 de agosto, día de su solemnidad. Tras la desamortización de 1835, la imagen fue trasladada a la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, donde permanece hasta la actualidad recibiendo veneración cotidiana de los fieles.

La Hermandad de Nuestra Señora de la Bella, erigida tras la participación de la imagen en la Procesión Magna del Año Mariano de 1954, ha sido clave en la revitalización del culto. En 1966, gracias al impulso de jóvenes del grupo de Acción Católica y del sacerdote Manuel Gómez Orta, se instituyó la romería moderna hacia el paraje originario de El Terrón. Desde entonces, esta cita mariana se ha convertido en uno de los acontecimientos religiosos más multitudinarios del litoral onubense. Actualmente, la Hermandad Matriz, junto con dos filiales y una asociación de fieles, mantiene vivo este fervor que, cada mes de mayo, congrega a miles de peregrinos que proclaman con devoción: “¡Viva la Virgen de la Bella!”.

Nuevas bambalinas para el paso de palio

En el plano artístico, la corporación lepera ha impulsado en los últimos años proyectos patrimoniales de gran relevancia. Entre ellos destaca la reciente ejecución de unas nuevas bambalinas para el paso de palio de Nuestra Señora de la Bella Coronada, estrenadas en el 15 de agosto, que responden al compromiso de la Hermandad por enriquecer el ajuar procesional de la Patrona.

El diseño fue concebido por el artista onubense Abraham Ceada Santana, quien planteó una propuesta de marcado carácter tardo-barroco, inspirada directamente en el camarín de la Virgen. Elementos propios de este espacio, como las rocallas ornamentales, se reproducen en las bambalinas con un lenguaje fluido, rematado por una cenefa de ritmo zigzagueante que aporta dinamismo y ligereza al conjunto.

La ejecución corresponde al bordador lepero y hermano de la corporación Daniel Prieto González, que empleó oro fino de primera calidad y un amplio repertorio de técnicas tradicionales del bordado en oro: muestra armada, hojilla, cartulina, escamados de lentejuelas, piezas tejidas, giraspes de seda y oro, mingos de oro y espigas de plata. La cuidada alternancia de brillos y mates genera un rico juego de volúmenes, confiriendo al bordado gran profundidad visual.

Entre los aspectos más notables sobresale la recuperación del enrejado de hojilla, una técnica antigua y hoy prácticamente en desuso, que aporta a la obra una luminosidad característica. Asimismo, se incorporaron rocallas con puntas de hojilla y un variado repertorio floral multicolor, que refuerza la vitalidad y singularidad del conjunto.

El remate de las bambalinas lo constituye un fleco de oro con enrejado de torzal, realizado por los artesanos sevillanos Sergio Guzmán y Esperanza Muriel Alfonso, completando así una obra integral que conjuga diseño, tradición y simbolismo devocional.

Estas bambalinas, plenamente integradas en el patrimonio procesional de la Patrona de Lepe, subrayan el papel de la Hermandad Matriz de la Bella como garante del legado artístico, cultural y espiritual de la localidad.

Coronas de salida de Nuestra Señora de la Bella Muy Ilustre, Fervorosa y Franciscana Hermandad Matriz de Nuestra Señora de la Bella

La presea que porta la Santísima Virgen en la procesión de agosto fue diseñada por Manuel de los Ríos con motivo de la Coronación Canónica, celebrada el 13 de junio de 1992 y oficiada por Monseñor Rafael González Moralejo, entonces obispo de Huelva. La obra fue ejecutada en los talleres de Orfebrería Andaluza.

Se trata de una pieza de oro enriquecida con rubíes, platino y zafiros, costeada gracias a la fervorosa aportación del pueblo de Lepe, que se volcó en la consecución de este hito histórico.

El canasto de la corona presenta una ornamentación vegetal en cuyo frontal destaca un rubí engarzado, y se decora además con cuatro escudos enmarcados en óvalos que representan a la Orden Franciscana, la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, el municipio de Lepe y la Diócesis de Huelva.

El conjunto se inspira en el relato del Apocalipsis, integrando símbolos como el cordero, el sol, la luna y las estrellas, que aluden a la Virgen Asunta y triunfante junto a Cristo. A diferencia de otras coronas marianas, esta presea carece de imperiales, sustituidos por una ráfaga solar con destellos luminosos, de la cual emergen doce estrellas en representación de los Apóstoles.

En lo alto, una cruz gloriosa sobre el orbe simboliza a Cristo Resucitado. Bajo ella, dos ángeles sostienen la base del mundo, mientras que a sus pies aparece el anagrama de María apoyado en la media luna, todo ello sobre el cordero místico recostado en el Libro de los Siete Sellos.

La corona del Niño Jesús, también realizada en oro, responde a una tipología más sobria. Consta de un canasto decorado con óvalos que albergan rubíes y brillantes, y se remata con ocho imperiales que sostienen un orbe de marfil coronado por una cruz.

Corona de la Romería (mayo)

La presea destinada a la Romería constituye una joya renacentista de gran valor histórico. Atribuida al orfebre Juan de Lepe, fue realizada en el siglo XVI —si bien algunos investigadores sitúan su origen incluso en el XV—.

Está labrada en plata de ley dorada al fuego, con medallones esmaltados y piedras semipreciosas talladas a cabujón, es decir, montadas sin apenas transparencia. Su tipología responde a las coronas imperiales, con diadema ancha que se ciñe a la frente y un castillete decorado con esmaltes y gemas, coronado por una cruz suspendida.

Su ornamentación es profusa pero contenida, acorde al gusto renacentista. Predominan las hojas esquemáticas cinceladas y los motivos geométricos de trazo plano, característicos de la época.

La corona del Niño responde ya a un estilo manierista, mostrando un diseño más elaborado, con cierto movimiento ornamental que anuncia los primeros rasgos del barroco. Sin embargo, conserva la sobriedad renacentista, especialmente en la decoración vegetal cincelada atribuida a Juan de Lepe, en sintonía con la iconografía mariana de su tiempo.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Guzmán (Lepe, Huelva)

La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, situada en la Plaza de España de Lepe, fue construida probablemente a comienzos del siglo XVI, sobre una edificación anterior. A lo largo de los siglos ha experimentado diversas restauraciones, siendo una de las más importantes la realizada en 1951, cuando se sustituyó el techo original, lo que ocasionó daños estructurales debido al exceso de peso. Esto motivó nuevas intervenciones entre 2016 y 2017, durante las cuales se descubrieron restos arqueológicos de gran interés, incluyendo un pozo, un arco del siglo V y varios enterramientos. El templo fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento en el año 1985.

El templo presenta una planta rectangular de tres naves separadas por columnas, con bóvedas de arista en las laterales y una nave central más elevada. La capilla mayor es de planta cuadrada y se cubre con una bóveda semiesférica sobre pechinas. La iglesia está iluminada por vidrieras policromadas que aportan una atmósfera cálida al interior. A ambos lados del crucero se encuentran dos capillas: la del Nazareno, de estilo mudéjar, y la capilla sacramental, donde se venera la imagen de la Virgen de la Bella. La fachada principal es sobria y está rematada por una torre campanario.

El retablo mayor, de estilo barroco, fue trasladado en 1951 desde el desaparecido Convento de Santa María de la Piedad. Fue restaurado en los años 1999 y 2021. En el templo se conservan numerosos retablos laterales, entre los que destacan el de la Virgen del Rosario (1960), el de la Inmaculada (1954), y los dedicados a la Virgen de los Dolores y otras advocaciones locales. En la capilla del Nazareno se encuentra una imagen de Jesús Nazareno tallada en 1936 por José Navas-Parejo. La capilla sacramental alberga la imagen de Nuestra Señora de la Bella, una talla anónima del siglo XVI, patrona de Lepe desde 1956 y coronada canónicamente en 1992. También se custodian obras de reconocidos escultores como Antonio León Ortega y Luis Ortega Bru, autores de importantes imágenes procesionales.

La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán es el centro espiritual de la ciudad de Lepe. En ella se celebran los principales cultos religiosos del municipio, especialmente los relacionados con la patrona, Nuestra Señora de la Bella, cuya romería tiene lugar en mayo y cuya procesión solemne se celebra el 15 de agosto. Durante la Semana Santa, la iglesia acoge la salida de varias hermandades, entre ellas las del Cristo de la Salud, Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora de la Paz y otras imágenes de profunda devoción popular. El templo se mantiene como un referente patrimonial, cultural y religioso en el corazón de la comarca del Andévalo y la Costa occidental de Huelva.

Capilla de Nuestro Padre Jesús del Calvario

La Capilla de Nuestro Padre Jesús del Calvario, situada en pleno centro histórico de Huelva, constituye la sede canónica de la Hermandad del Calvario. Esta corporación fue fundada en 1972 por un grupo de jóvenes cofrades, aunque no fue hasta dos décadas más tarde, en 1992, cuando se construyó su actual templo, un edificio de líneas sencillas y modernas diseñado por el arquitecto José Muñoz Martínez. Ese mismo año fue bendecido por el entonces obispo de Huelva, Monseñor Rafael González Moralejo.

El templo, de una única nave, presenta un camarín central presidido por la imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario, sobresaliente talla de Antonio León Ortega realizada en 1973. Le acompaña desde 1974 la imagen de María Santísima del Rocío y Esperanza, obra del insigne imaginero Sebastián Santos Rojas, que con el paso de los años se ha convertido en icono de devoción mariana en la ciudad.

La capilla se caracteriza por su atmósfera íntima y recogida, idónea para el culto diario y la intensa vida interna de la hermandad. A lo largo del año, el templo acoge solemnes cultos, convivencias, actividades formativas y celebraciones litúrgicas, constituyéndose en un verdadero referente espiritual y cultural del barrio.

Desde su primera estación de penitencia en la Semana Santa de 1973, la Hermandad del Calvario ha procesionado cada Lunes Santo, manteniendo vivo el fervor cofrade de sus orígenes. El paso de misterio, que representa a Jesús camino del Calvario, y el palio de la Virgen del Rocío y Esperanza, recorren las calles de Huelva con la sobriedad y elegancia que son ya seña de identidad de esta corporación.

La Capilla de Nuestro Padre Jesús del Calvario representa, así, la consolidación de una hermandad joven pero profundamente arraigada, que ha sabido unir la modernidad arquitectónica con la tradición devocional más sincera del pueblo onubense.

Banda de Música de Lepe

La Banda Municipal de Música de Lepe fue fundada en el año 2008 como parte del proyecto educativo y cultural impulsado por la Escuela Municipal de Música de Lepe, bajo la tutela del Ayuntamiento y su Delegación de Cultura. Desde sus inicios, la agrupación estuvo dirigida por Ángel Domínguez Mora, quien continúa al frente de la formación, combinando su labor docente con la dirección artística.

El principal objetivo de su creación fue ofrecer un espacio formativo donde los alumnos pudieran poner en práctica sus conocimientos musicales dentro de un entorno colectivo, a la vez que se enriquecía la vida cultural de la localidad. A lo largo de los años, la banda ha experimentado un notable crecimiento en número de músicos, calidad interpretativa y diversidad de repertorio.

La Banda Municipal de Lepe ha desarrollado una intensa actividad concertística en distintos momentos del año, destacando sus tradicionales conciertos de Navidad, Cuaresma y verano, así como su participación en eventos institucionales, certámenes y celebraciones religiosas de la localidad y su entorno.

En el plano cofrade, la banda participa activamente en la Semana Santa de Lepe, así como en otras localidades de la provincia, acompañando a distintas hermandades y aportando un repertorio cuidado de marchas procesionales. Además, acompaña cada año a la Virgen de la Bella, patrona de Lepe, tanto en su salida procesional como en actos conmemorativos.

Entre sus proyectos más destacados figura el ciclo sinfónico Sinfonías de la Bella, un espectáculo que fusiona música sinfónica, voz y devoción popular, enmarcado en los cultos anuales de la patrona. También ha estrenado obras propias y ha participado en iniciativas culturales de carácter solidario y educativo, representando al municipio en eventos como el Día Europeo del Patrimonio o conciertos benéficos.

La banda cuenta con una estructura sólida que incluye banda titular, banda juvenil y una escuela de formación musical, lo que garantiza el relevo generacional y la continuidad del proyecto. Hoy en día, la Banda Municipal de Música de Lepe se ha consolidado como un pilar cultural de referencia en el municipio y un exponente del compromiso educativo, artístico y social de la música en la provincia de Huelva.