Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Juan Antonio García Delgado, Gonzalo Lagares, Daniel Vera Conde, Álvaro Sousa y Jesús Pérez»

La devoción a la Virgen de la Estrella en Chucena podría tener sus raíces en los primeros siglos de nuestra era, coincidiendo con la cristianización de la antigua ciudad de Ituci (Tejada, actual Escacena del Campo). En ese proceso de transición religiosa, pudieron pervivir cultos paganos vinculados a los astros, especialmente la Estrella, el Sol y la Luna, símbolos frecuentes en monedas prerromanas y romanas del entorno. Dichos elementos, asociados a deidades femeninas, habrían servido de base para el posterior arraigo de advocaciones marianas, presentes tanto en Chucena como en Escacena.

El dominio musulmán supuso un largo paréntesis histórico, aunque el cristianismo no fue erradicado por completo. Tras la Reconquista del Reino de Sevilla en el siglo XIII, reaparecieron devociones marianas que la tradición vincula a hallazgos o “apariciones” de imágenes ocultas. Así, el pueblo de Chucena volvió a concebir a María como Estrella, símbolo de guía y esperanza, “Estrella de la Mañana” y “Estrella de los Mares”, que conduce tanto al puerto seguro de la salvación eterna como al auxilio terrenal de sus fieles.

Desde antiguo, los documentos del Marquesado, del Ayuntamiento y de la Parroquia confirman que esta última siempre ha tenido como titular a Nuestra Señora de la Estrella. Su templo parroquial llegó a ser capilla dependiente de la Catedral de Sevilla, lo que implicaba que el Cabildo hispalense asumía la provisión de clero y reparaciones del edificio hasta su incorporación a la Diócesis de Huelva. En el siglo XVIII se acometió una ampliación que consolidó la fisonomía actual del templo.

El siglo XVI fue decisivo con el nacimiento de la Cofradía de Nuestra Señora Santa María de la Estrella, en el marco de la Contrarreforma tridentina. Su regla fue aprobada por el Arzobispado de Sevilla el 14 de marzo de 1597, y hallada siglos después, en 1980, en el Archivo del Obispado de Huelva. La corporación se dedicaba al culto a la Virgen, el enterramiento de difuntos y el cuidado de enfermos, pudiendo tener incluso carácter hospitalario.

Esta hermandad cesó su actividad hacia 1840, siendo sus bienes incautados durante la desamortización de Mendizábal. Dejó como legado un grabado de Ntra. Sra. de la Estrella, atribuido a José María Martín, del que solo se conserva un ejemplar custodiado por una familia devota.

En 1857, el párroco Juan Díaz y Vázquez publicó la Novena a María Santísima de la Estrella, que consolidó la piedad popular hacia la Patrona. Con el paso del tiempo, este rezo fue adaptado para celebrarse en el marco de la Santa Misa, en consonancia con el espíritu renovador del Concilio Vaticano II. A día de hoy, continúa celebrándose cada mes de agosto, como preparación espiritual a la fiesta de la Asunción.

El impulso moderno de la devoción llegó en los años 70, cuando se planteó fundar una hermandad que velara por el culto de la Patrona. En 1973, bajo el impulso de Martín Sánchez Franco, se celebró el primer pregón de las fiestas patronales y se instauró la tradición de las Damas de la Virgen.

La Hermandad Sacramental de Ntra. Sra. de la Estrella, Patrona de Chucena, fue erigida canónicamente en 1980, tras un periodo ad experimentum. Bajo sus distintos mandatos, se llevaron a cabo obras destacadas: la restauración de la imagen (1991–1993), la consolidación del retablo mayor y ampliación del camarín, y la construcción de la Casa Hermandad (2007).

Uno de los hitos más importantes fue la Confirmación Pontificia del Patronazgo de la Virgen de la Estrella sobre Chucena, otorgada el 18 de septiembre de 1980 por la Congregación para el Culto Divino, con las facultades concedidas por el papa San Juan Pablo II.

A nivel civil, el Ayuntamiento de Chucena nombró a la Virgen Alcaldesa Honoraria y Perpetua el 25 de abril de 2004, con una procesión extraordinaria que reunió al pueblo en fervoroso homenaje.

El culmen devocional llegó el 1 de junio de 2014, cuando la Virgen de la Estrella fue coronada canónicamente por decreto del obispo José Vilaplana Blasco, en una celebración histórica que rubricó siglos de fe y amor del pueblo chucenero hacia su Patrona.

Pocos años después, el 5 de febrero de 2017, la Virgen recibió el fajín de General de División, símbolo de la protección militar, impuesto por el Jefe del Estado Mayor del Cuartel General de la Fuerza Terrestre en Sevilla, Excmo. Sr. Carlos Palacios Zaforteza.

Según informe del Dr. D. Manuel Tobajas Villegas, Doctor en Historia del Arte, la imagen de la Virgen de la Estrella es una talla renacentista, fechada en el siglo XVI. Solo en el siglo XX se registran tres restauraciones: en 1919, 1942 y 1990. De estas, se considera que la más transformadora fue la de 1942, realizada por el prestigioso imaginero Sebastián Santos, mientras que la de 1990, a cargo del Colectivo Isbilia, no alteró significativamente su fisonomía. No se tiene constancia de intervenciones anteriores a estas fechas.

En el año 2021, la imagen fue nuevamente restaurada por el reconocido conservador Pedro Manzano.

Un grabado de Nuestra Señora de las Mercedes de Bollullos Par del Condado, fechado en 1864, muestra a la Virgen con una vestimenta ya similar a la actual, común entre las imágenes de candelero. Esto sugiere que, en tiempos de Isabel II, influencias estéticas del Romanticismo y de la propia indumentaria de la reina pudieron haber inspirado un cambio en la forma de vestir a las imágenes marianas.

Este proceso de adaptación habría llevado un tiempo, dado el coste de las nuevas vestiduras. En todas las fotografías conservadas de la Virgen de la Estrella, aparece con la vestimenta actual, compuesta por corpiño, saya y manto de terciopelo bordado en oro, además de la ráfaga y las coronas actuales (las de diario, de plata sobredorada, fueron sustituidas en 1944 por otras nuevas, regaladas en oro).

 

El grabado de Ntra. Sra. de la Estrella

El hallazgo de un ejemplar del grabado de Nuestra Señora de la Estrella en Chucena permitió que su autor, José María Martín (1789-1853), fuese incluido en la Enciclopedia de Andalucía (Argantonio, Ediciones Andaluzas, Granada, 1979), pese a que inicialmente no se contemplaba su incorporación. Martín ha sido descrito como el «último de los grabadores sevillanos», célebre por su prolífica y exclusiva producción en temas religiosos y marianos.

En el caso de Chucena, el grabado presenta la firma del autor y una inscripción indulgencial:

«**N. S. DE LA ESTRELLA QUE SE VEN. EN CHUCENA COMO PAT. en donde fue aparecida. El Ilust. Sor. Obispo de Mariápolis concede 40 días de Indulgª. a todas las persª. de uno y otro sexo por cada vez q. rezⁿ. un Credo o Padre Nro. delante del Niño Jesús, y otros 40 por una ave Mª., Salve, Rosario, ó Letanía Lauretana, delante de esta Señora rogando a Dios en cada una de estas deb. por los fines piadosos de Ntra. Sta. Madre Iglesia».

 

Descripción de la imagen en el grabado

La Virgen aparece representada con una indumentaria distinta a la actual, con un estilo que se inspira en el Neoclásico, aunque con reminiscencias barrocas perceptibles en el templete o camarín donde se enmarca la imagen. Este conjunto transmite una sensación de dinamismo y sencillez, alejada de la rigidez y solemnidad de las representaciones más recientes, aunque en ambas sigue destacando la expresión de vida y ternura en el rostro de la Virgen.

Luce una túnica ceñida con cíngulo a la cintura, con dos volantes a los pies y pliegues marcados que insinúan movimiento. El manto, de doble tonalidad (la interior aparentemente blanca), se recoge con los antebrazos, cubre la cabeza y deja ver una mantilla encajada que le tapa la frente.

Lleva una cadena al cuello con una cruz pequeña y delicados encajes en cuello y mangas. En la mano derecha, a la altura de la cintura, sostiene una palma rematada por una estrella de ocho puntas, en lugar del tradicional cetro. Con el brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús, quien aparece descalzo, con una túnica ceñida, los brazos abiertos, la derecha en actitud de saludo o bendición, y la izquierda sosteniendo una bola del mundo rematada por una cruz.

La Virgen lleva una corona de estilo borbónico con aureola, de la que emanan rayos en forma de triángulos isósceles —alternando regulares y flameantes—, todo ello enmarcado por una ráfaga. A sus pies se encuentra una media luna creciente, sencilla y abierta hacia arriba, sobre el fondo de los volantes de la túnica. El Niño no tiene corona, sino que se representa con las tres potencias.

La figura reposa sobre una tarima, que también sostiene la ráfaga. En el centro de dicha tarima figura el anagrama de María bajo una corona abierta y unos ramilletes, enmarcados por un óvalo decorativo del que brotan dos ramilletes más en su parte inferior.

El paso procesional de la Virgen de la Estrella constituye una de las obras más representativas del patrimonio de la hermandad chucenera. Fue realizado en 1968 por el tallista sevillano Manuel Guzmán Bejarano, siguiendo los cánones del estilo sevillano de mediados del siglo XX e inspirándose en modelos clásicos como el de la Virgen Auxiliadora de la Trinidad. Su estructura, elegante y proporcionada, responde a la estética barroca reinterpretada en clave contemporánea, propia de la producción de Guzmán Bejarano, quien dejó un sello inconfundible en el arte procesional andaluz.

La peana sobre la que se asienta la imagen de la Virgen es anterior al propio paso, datándose entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, lo que añade un valor histórico y artístico al conjunto.

A lo largo de su trayectoria, el paso ha sufrido varias restauraciones. En 1981, tras un percance, fue reparado y adaptado para el uso de costaleros, introduciendo así una de las transformaciones más significativas en su historia. Posteriormente, entre 2007 y 2009, fue nuevamente intervenido y dorado por los hermanos González, recuperando en aquella ocasión todo su esplendor ornamental. Actualmente, el paso es portado por seis cuadrillas de costaleros, bajo la dirección de cuatro equipos de capataces, lo que refleja la magnitud de la devoción y la organización que rodea a la Virgen de la Estrella en sus salidas procesionales.

Entre las joyas del patrimonio textil de la hermandad destaca el célebre “manto verde”, bordado en 1928 por el insigne maestro Juan Manuel Rodríguez Ojeda, considerado uno de los grandes renovadores del bordado sevillano. Esta pieza, confeccionada en terciopelo verde y enriquecida con bordados en oro de excepcional calidad, constituye un magnífico ejemplo del arte bordado en la primera mitad del siglo XX.

A juego con este manto se conservan otras piezas de enorme valor, como un traje bordado en oro sobre tisú de plata y una toca bordada en tul fechada en 1921, que forman parte del ajuar más antiguo de la Virgen. Estas prendas, reservadas para ocasiones señaladas, han acompañado a la imagen tanto en traslados extraordinarios como en salidas procesionales solemnes.

El uso continuado del manto verde y el paso del tiempo provocaron un importante deterioro en la pieza, lo que llevó a su restauración en 2016 en el taller del bordador José Antonio Grande de León. La intervención se centró en la limpieza integral del terciopelo, la reposición de los hilos de oro desgastados y el refuerzo del soporte textil, respetando siempre el diseño original de Rodríguez Ojeda. Tras esta cuidadosa restauración, el manto volvió a brillar con toda su belleza y pudo lucirse de nuevo en la procesión del 15 de agosto, festividad de la Virgen de la Estrella, día grande para todo el pueblo de Chucena.

Primeros pasos: La solicitud del expediente

A comienzos de los años 90, en el seno de la Hermandad surge la idea de solicitar la Coronación Canónica de la Virgen de la Estrella. Esta propuesta se vio más factible cuando comenzaron a celebrarse coronaciones en la recién creada Diócesis de Huelva, siendo las únicas anteriores —las de la Virgen del Rocío de Almonte y la Virgen de las Mercedes de Bollullos Par del Condado— otorgadas aún por el Arzobispado de Sevilla.

El 18 de septiembre de 1994, coincidiendo con el aniversario del Patronazgo, la Junta de Gobierno presentó al pueblo la solicitud oficial de apertura del expediente de coronación, destacando la antigua y profunda devoción de Chucena a su Patrona, así como el simbolismo universal de la advocación «Estrella», siendo la única imagen de la diócesis con ese título y tanta devoción en aquel momento.

Además, se especificaba que las coronas que se utilizarían en el acto serían las ya existentes, de oro y brillantes, donadas por las hermanas Remedios y Vicenta Gutiérrez Marín en agosto de 1944, coincidiendo con el regreso de la imagen tras su restauración por Sebastián Santos, símbolo entonces del amor del pueblo hacia su Virgen.

Se recogieron numerosas firmas de chuceneros y devotos que respaldaban la petición. El 27 de enero de 1995, la solicitud fue presentada oficialmente ante el Obispado de Huelva, iniciándose un largo camino de gestiones, audiencias y espera.

 

2004: El intento fallido

En septiembre de 2003, se presentó al Obispado toda la documentación necesaria, junto con el expediente y las bendiciones correspondientes. En marzo de 2004, se recibió una copia sellada y firmada por el Obispado aprobando el expediente. Sin embargo, la coronación no se llevó a cabo.

Pese a ello, la Hermandad no cejó en su empeño. En cada audiencia, los Obispos —primero D. Ignacio Noguer, luego D. José Vilaplana— pedían paciencia. En paralelo, la Hermandad colaboraba en una acción social promovida por el Obispado, uno de los requisitos exigidos para las coronaciones canónicas.

Una vez cumplidos todos los requisitos, se sumaban nuevas solicitudes desde otros puntos de la diócesis. Dado que el Obispado quería espaciar las coronaciones para mantener su valor simbólico (una cada cierto tiempo, con un mínimo de un año entre ellas), la espera se prolongó. Sin embargo, Chucena y otras localidades esperaban impacientes la concesión de la suya.

 

Anuncio de la Coronación y preparativos

El 15 de agosto de 2013, Monseñor José Vilaplana, por vía telefónica, comunicó al párroco de Chucena, D. Justino Espuela, la aprobación oficial de la Coronación Canónica de la Virgen de la Estrella. Fue el propio párroco quien anunció esta esperada noticia durante la Función Principal de Instituto.

En el Cabildo General Extraordinario de octubre se fijó la fecha de la coronación: el 1 de junio de 2014. Comenzaron entonces ocho meses de intensos preparativos.

A propuesta del párroco, se solicitó la concesión de un Año Jubilar y de Indulgencia Plenaria para el día de la coronación, lo cual fue aprobado por la Penitenciaría Apostólica en enero de 2014.

El 2 de febrero se iniciaba el Jubileo con un besamanos extraordinario a María Santísima de la Estrella. Ante la ausencia del Obispo, fue el párroco quien abrió simbólicamente la Puerta Jubilar, recibiendo durante meses a numerosos colectivos, instituciones y peregrinos. Se celebraron misas dedicadas a jóvenes, familias, enfermos, etc.

El 12 de abril (Sábado de Pasión) tuvo lugar la presentación del cartel oficial, obra de Juan María Suárez Sierra.
En los apartados de Caridad y Formación, la Hermandad colaboró con el Centro de Acogida “Oasis” de Huelva y promovió conferencias en colaboración con el Obispado.

Durante el mes de mayo se sucedieron ofrendas significativas, como la tiara para el triduo, y la Llave de la Villa, entregada por el Ayuntamiento.

El Triduo preparatorio se celebró del 28 al 30 de mayo, con momentos destacados como la Adoración Eucarística nocturna del segundo día. Durante el triduo se ofreció el cetro que estrenaría la Virgen, confeccionado con oro donado por el pueblo. El triduo concluyó con el Rosario de Gala, que recorrió las calles ya engalanadas para la Coronación.

 

1 de junio de 2014: Una fecha para la historia

La jornada del 1 de junio comenzó con el estallido de cohetes anunciando un día histórico. La Plaza de la Coronación se fue llenando mientras llegaban las hermandades invitadas. Pasadas las nueve de la mañana, la Virgen de la Estrella salió de la Iglesia Parroquial al son del himno de la coronación, interpretado por el coro parroquial, que entonó también cantos en latín durante la Eucaristía.

El paso, exornado con rosas color champán procedentes de Holanda, fue dispuesto por Floristería Ceraflor de Pilas. En el escenario destacaba el dosel con el primer verso de los Gozos: «Sois de Chucena blasón.»

Minutos antes de las diez, partió la procesión de las coronas desde el Centro de Servicios Sociales Polivalente, presidida por el Obispo D. José Vilaplana y compuesta por:

  • Cruz alzada con ciriales

  • Junta de Gobierno y presidencia

  • Las coronas, portadas por los padrinos del acto: D. Antonio Morera Vallejo y su esposa Dña. Chary Maldonado

  • Sacerdotes concelebrantes: D. Justino Espuela (párroco), D. Antonio Ismael Gutiérrez, D. Victoriano Solís, D. Antonio Romero, D. Miguel Ángel López y D. Antonio Fidalgo

Durante la Eucaristía, Monseñor Vilaplana pronunció una homilía emotiva, destacando el amor del pueblo de Chucena por su Patrona:
«María dijo una cosa atrevidísima: ‘me felicitarán todas las generaciones’. Y aquí está Chucena, que le sigue diciendo: ‘bendita tú entre las mujeres’. La corona es también de la fidelidad, del que sabe correr bien la carrera de la fe. Y María es una campeona de la fe. Hoy, la corona es Chucena: la corona de amor, de cariño, cuyas perlas son las obras de caridad, la compañía al enfermo, la mano dada al que se siente hundido…»
Concluyó citando a San Bernardo: «Mira a la Estrella, invoca a María.»

 

El momento de la Coronación Canónica

A las 10:42 horas, tras la lectura del rito y la bendición de las coronas, el Obispo impuso las coronas de oro sobre las sienes de María Santísima de la Estrella y su Divino Infante, culminando un sueño de casi veinte años. El cielo se llenó de cohetes, mientras el pueblo, entre lágrimas, rompía en una ovación emocionada al compás del Aleluya (Benedicat Vobis) de Haendel. Acto seguido, la Banda del Rosario de Sanlúcar la Mayor interpretó la marcha de la coronación «Estrella, Chucena te corona», que incorpora el himno de la Virgen, entonado por el pueblo con fervor. La misa prosiguió con los himnos como salve final.

 

Procesión extraordinaria de la Virgen Coronada

Al mediodía comenzó la procesión extraordinaria, en la que la Patrona Coronada recorrió las calles engalanadas del itinerario tradicional del Corpus. Bajo los arcos florales, el pueblo tributó a su Alcaldesa Perpetua con vivas y cohetes. El Ayuntamiento la recibió con una gran petalada en sus puertas.

La comitiva continuó hasta la Placita de la Trini, donde las hermandades asistentes se despidieron con muestras de cariño. Luego, comenzó la procesión popular, que, pese al calor del mediodía, nunca se quedó sola. A lo largo del recorrido, se sucedieron una decena de petaladas, sevillanas, fandangos y cantos populares.

El tramo final fue apoteósico: la petalada del Grupo Joven y los constantes vivas acompañaron a la Virgen hasta su entrada en la Iglesia, donde fue depositada ante el altar mayor a las 7:20 de la tarde. Fue el broche de oro a una jornada histórica e inolvidable para Chucena.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Estrella

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Estrella, situada en el corazón de la villa de Chucena, fue levantada en el último tercio del siglo XVIII sobre los restos de un templo anterior, posiblemente de los siglos XII o XIII. La necesidad de su reconstrucción vino motivada por los graves daños ocasionados a raíz del terremoto de Lisboa de 1755, que afectó profundamente al patrimonio religioso de la región. Desde sus orígenes, el templo ha estado íntimamente ligado a la devoción hacia la Virgen de la Estrella, patrona de la localidad, cuya imagen —según la tradición— fue hallada en el campo tras una luminosa aparición entre encinas.

El edificio responde a una estética sobria y funcional, enmarcada dentro del estilo renacentista adaptado a las formas del barroco tardío andaluz. Presenta planta de cruz latina, con una sola nave, crucero incipiente y cabecera plana. Su fachada principal se organiza en tres portadas de medio punto, con frontones partidos y el escudo del Cabildo Catedralicio de Sevilla, estando coronada por una sencilla espadaña. De especial singularidad es su torre campanario de inspiración giraldina, compuesta por cuerpos decrecientes que culminan en un chapitel octogonal con veleta de cobre.

En el interior sobresale el retablo mayor, una destacada obra barroco-rococó realizada en 1788 por el ensamblador Julián Giménez. Se estructura en cinco calles verticales delimitadas por estípites, y está coronado por un medallón que representa la Asunción de la Virgen, rodeada de una estrella de ocho puntas como emblema de la Patrona. El conjunto se completa con relieves de santos, columnas salomónicas y una rica policromía dorada y estofada, que refuerzan su monumentalidad.

La imagen de la Virgen de la Estrella, titular y patrona de Chucena, es una talla anónima de finales del siglo XVI, concebida como imagen de candelero para vestir y entronizada en el camarín central del retablo. Su fuerte raigambre devocional la convierte en la referencia espiritual de la localidad. A ella se suman otras piezas de interés artístico, como el Cristo de Burgos, escultura barroca atribuida al círculo de Pedro Roldán; la Virgen de los Dolores, también del siglo XVI; o un singular Lienzo de Ánimas con San Miguel Arcángel, datado a finales del siglo XVIII.

El templo conserva asimismo un rico patrimonio de orfebrería y textiles, empleados tanto en los cultos internos como en la procesión de la Patrona durante las fiestas de agosto.

Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced (Huelva)

La Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced, sede de la Diócesis de Huelva desde su creación en 1953, es uno de los principales referentes religiosos, históricos y artísticos de la capital onubense. Su origen se remonta al año 1605, cuando se fundó un convento de la Orden de la Merced en los terrenos que ocupaba la antigua ermita de San Roque, por iniciativa del VII Duque de Medina Sidonia, Alonso Pérez de Guzmán.

La iglesia del convento comenzó a construirse ese mismo año y fue finalizada en 1615. Sin embargo, los daños sufridos por los terremotos de 1755 y 1765 obligaron a su profunda reforma, adoptando un marcado estilo barroco con influencias neoclásicas. Las obras de reconstrucción fueron llevadas a cabo por los arquitectos Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto.

Tras la desamortización de 1835, el convento fue suprimido y el edificio pasó a manos de la Diputación Provincial, siendo utilizado con distintos fines civiles hasta bien entrado el siglo XX. En 1877, se restauró su uso religioso y, con la creación de la diócesis onubense, fue elevada a la categoría de catedral el 15 de marzo de 1954. En 1970 fue declarada Monumento Histórico-Artístico.

La fachada principal, de gran armonía y sobriedad, está organizada en tres cuerpos con remates de espadañas y esculturas del imaginero Antonio León Ortega. En su interior, la catedral presenta planta de cruz latina con tres naves, crucero y cúpula sobre pechinas decoradas con medallones de santos mercedarios. En el presbiterio se venera la imagen de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, atribuida a Juan Martínez Montañés y trasladada desde Sanlúcar de Barrameda en el siglo XVII.

En sus capillas y altares se encuentran imágenes de gran devoción popular, como el Cristo de Jerusalén y Buen Viaje, San José, San Roque, el Sagrado Corazón o Jesús de las Cadenas, titular de la Hermandad de los Judíos, que tiene su sede canónica en este templo.

La Catedral de la Merced continúa siendo el corazón espiritual de Huelva, escenario de importantes celebraciones litúrgicas, procesiones y actos diocesanos. Su historia, arte y devoción hacen de ella uno de los emblemas patrimoniales más significativos de la ciudad.

Banda de Música de Nuestra Señora del Rosario de Sanlúcar la Mayor

La Banda de Música Nuestra Señora del Rosario de Sanlúcar la Mayor fue fundada en 1913, convirtiéndose desde entonces en una de las formaciones más antiguas y emblemáticas de la provincia de Sevilla. Sus primeros pasos, bajo la dirección del maestro Reina, estuvieron centrados en el acompañamiento de la Semana Santa local, con un repertorio marcado por marchas fúnebres como La pobre Carmen o El Calvario.

En 1925 tomó la batuta el maestro y compositor Manuel Borrego Hernández, quien organizó una plantilla de 25 músicos que ensayaban en el antiguo edificio de El Pósito, hoy Biblioteca Municipal. Durante los años treinta la dirección pasó por varios maestros —Zaragoza, Chevarría y finalmente Antonio Páez Criado—, quien trasladó los ensayos al antiguo convento franciscano. La Guerra Civil provocó la disolución de la formación, aunque la afición musical se mantuvo viva en reuniones improvisadas en tabernas de la localidad.

La banda fue reorganizada en la década de 1940, reapareciendo formalmente en 1950 bajo la dirección de Antonio Páez con el nombre de Agrupación Musical de Sanlúcar la Mayor. Tres años más tarde, en 1953, ofreció su primera actuación oficial tras la reorganización, cobrando 125 pesetas por procesión y acompañando a diversas hermandades locales.

En 1966 adoptó la denominación de Banda de Música de Santa Cecilia. Tras el fallecimiento del maestro Páez en 1986, la dirección pasó a manos de Antonio Palmar García, etapa en la que la formación fue evolucionando hasta consolidar su actual denominación como Banda de Música Nuestra Señora del Rosario de Sanlúcar la Mayor, incorporando también cornetas y tambores en determinados momentos de su historia.

En 2013, la agrupación celebró su centenario, siendo distinguida con la Medalla de Oro de la Ciudad en reconocimiento a su trayectoria y aportación cultural. Hoy día cuenta con una plantilla estable de 70 a 80 músicos, muchos de ellos formados en su propia escuela y en conservatorios de la provincia, garantizando así el relevo generacional.

Su presencia en la Semana Santa trasciende los límites de Sanlúcar la Mayor. La banda acompaña cada año a hermandades de Sevilla, como Los Javieres o San Gonzalo, y de Huelva, entre ellas Tres Caídas o Pasión, además de participar en cultos internos, procesiones de Gloria y numerosos conciertos a lo largo del calendario cofrade y cultural andaluz.

Desde agosto de 2016, la dirección musical recae en Juan Rafael Vílchez Checa, quien desde 2021 ejerce también como presidente de la formación. Bajo su liderazgo, la banda ha mantenido un alto nivel artístico, renovándose con sensibilidad y compromiso, sin perder el carácter tradicional que la ha convertido en referente.

Con más de un siglo de historia, la Banda de Música Nuestra Señora del Rosario sigue siendo un pilar fundamental del patrimonio musical cofrade andaluz, ejemplo de continuidad, formación y excelencia interpretativa, y orgullo cultural de Sanlúcar la Mayor.