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La devoción a la Santísima Virgen de la Peña en Puebla de Guzmán se remonta al 8 de diciembre de 1460, cuando el pastor Alonso Gómez, hombre piadoso, presenció una aparición luminosa en el collado de Piedras Albas. Allí, entre luces celestiales, halló dos imágenes de la Virgen, ocultas durante siglos desde la invasión sarracena, según le revelaron las propias figuras. La Virgen le pidió que se les rindiera culto público mediante la construcción de dos santuarios: uno bajo la advocación de Nuestra Señora de Piedras Albas y otro como Madre de Dios de la Peña, en el Castillo del Águila.
Desde entonces, el Santuario de la Virgen de la Peña se convirtió en punto de peregrinación de numerosos fieles del Andévalo y otras regiones. La Hermandad Matriz, fundada en 1918 en Puebla de Guzmán, vela por mantener vivas sus tradiciones y el fervor mariano. Entre sus cultos destacan la Romería del último domingo de abril, la Solemne Novena de septiembre, la Misa mensual del primer domingo y vigilias en fechas marianas señaladas.
A lo largo del tiempo, han sido muchos los hitos históricos que han cimentado esta devoción, como la participación de la Virgen en la Procesión Magna de 1954, la Coronación Canónica celebrada el 4 de julio de 2009, y el reconocimiento oficial como Patrona de Puebla de Guzmán, otorgado por el Vaticano en 2010.
La imagen de la Santísima Virgen de la Peña es una escultura de madera de encina policromada, de autor anónimo y fechada en el siglo XVI, perteneciente al estilo renacentista. Representa a María entronizada, en actitud de amamantar al Niño Jesús, quien aparece en su brazo izquierdo en gesto de bendecir al fiel. En su mano derecha, la Virgen porta un fruto, símbolo de su pureza fecunda.
Su indumentaria se compone de una túnica burdeos y un manto azul ricamente decorado, evocando su dignidad real y su maternidad divina. La serenidad del rostro y la dulzura de la escena reflejan el ideal mariano del arte sacro renacentista, cargado de equilibrio y espiritualidad.
La imagen permanece todo el año en su Santuario del Cerro del Águila, presidiendo el altar mayor junto al Santísimo Sacramento, lo que refuerza su dimensión eucarística y su centralidad en la vida devocional del pueblo.
El Santuario de la Virgen de la Peña, enclavado en el Cerro del Águila, constituye el epicentro espiritual y devocional de Puebla de Guzmán. Desde siglos atrás, este lugar sagrado se erige como punto de encuentro de los fieles y romeros del Andévalo y de otras regiones, siendo especialmente concurrido durante la Romería del último domingo de abril, considerada una de las más multitudinarias de la provincia de Huelva.
Esta celebración se distingue por la riqueza de sus tradiciones, entre las que destacan la Comida de los Pobres, expresión de fraternidad y hospitalidad; la ancestral Danza de las Espadas, de raíces guerreras y rituales; el solemne Sermón de Súplicas, cargado de fervor y súplica comunitaria; y las procesiones a caballo, que convierten el entorno en un espectáculo de fe, colorido y comunión popular. Todo ello se enmarca en un profundo sentido religioso, identitario y comunitario, que refuerza el vínculo de la Virgen con su pueblo.
La imagen de la Virgen de la Peña realiza de manera periódica bajadas a Puebla de Guzmán, permaneciendo en la parroquia durante un mes, donde se organiza una amplia programación de cultos, destacando la Solemne Novena y numerosos actos populares. En este fervor participan activamente las hermandades filiales de Huelva, Madrid y otras localidades, que con sus visitas y peregrinaciones mantienen viva la llama de la devoción mariana más allá de las fronteras locales.
Coronación Canónica de la Virgen de la Peña
La Virgen de la Peña, patrona de La Puebla de Guzmán y venerada popularmente como “Reina del Andévalo”, fue coronada canónicamente el 4 de julio de 2009 en el Paseo de la Cebadilla. La ceremonia, presidida por el obispo de Huelva José Vilaplana, reunió a miles de fieles, hermandades de toda la diócesis y numerosas autoridades civiles y religiosas, convirtiéndose en un acontecimiento histórico no solo para el pueblo, sino también para toda la comarca del Andévalo, profundamente unida a la devoción de su patrona desde hace siglos.
Los actos preparatorios incluyeron el traslado de la imagen desde la parroquia de la Santa Cruz, un solemne pontifical y, como culmen, la procesión extraordinaria, en la que la Virgen recorrió las calles arropadas por multitud de devotos. Para la ocasión, lució un nuevo manto celeste bordado en oro, además de estrenar piezas de gran valor simbólico como la corona del Niño Jesús y una media luna de orfebrería en oro y plata.
La coronación significó mucho más que un rito litúrgico: fue el reconocimiento oficial a una devoción multisecular y la proclamación solemne de la Virgen como Patrona de La Puebla de Guzmán y Reina del Andévalo, consolidando su centralidad espiritual en toda la comarca. Años después, en noviembre de 2024, la ermita donde se venera fue elevada a la categoría de Santuario Diocesano, reforzando su condición de lugar privilegiado de peregrinación y culto mariano.
Con motivo de este hito, la Hermandad de la Virgen de la Peña encargó una corona de plata de ley dorada, obra del orfebre sevillano Agustín Donoso Ballestero (2009). La pieza, de estilo rocalla, se distingue por su minuciosa ornamentación e incluye grabados los escudos de todos los pueblos del Andévalo, así como los de la Diócesis de Huelva, el Obispo, la ciudad de Huelva y Ayamonte. Fue esta la corona solemnemente impuesta durante la ceremonia, y desde entonces se ha convertido en uno de los símbolos más preciados del patrimonio devocional y artístico de la Virgen de la Peña.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Ermita de Nuestra Señora de la Peña
La ermita de Nuestra Señora de la Peña se encuentra en el cerro del Águila, a unos cuatro kilómetros del núcleo urbano de La Puebla de Guzmán. Su origen se remonta al siglo XVI, aunque la devoción a la Virgen hunde sus raíces en una tradición de 1470, cuando un pastor halló la imagen entre unas rocas, acontecimiento que dio origen a su culto popular. Sobre aquel lugar se levantó el templo, que según algunos estudios pudo asentarse sobre los restos de una antigua fortaleza musulmana. La Hermandad de la Virgen de la Peña fue formalmente constituida en 1636, aunque no alcanzó una estructuración oficial hasta 1919. En noviembre de 2024, la ermita fue elevada a la categoría de Santuario Diocesano por el Obispado de Huelva, en reconocimiento a su relevancia espiritual y cultural.
El edificio presenta una arquitectura sencilla, de tradición rural, con techumbre de madera a dos aguas. En su interior, la nave principal conserva un artesonado tradicional, mientras que en el camarín sobresale un retablo barroco, fechado en el primer tercio del siglo XVIII y atribuido al artista Juan de Valencia. La portada encalada, de líneas sobrias, se integra en un entorno natural que realza la belleza del conjunto. En las últimas décadas se han llevado a cabo intervenciones de conservación y mejoras estructurales respetuosas con el estilo original del santuario.
La imagen de Nuestra Señora de la Peña, patrona de La Puebla de Guzmán, fue coronada canónicamente en 2009 y goza de una profunda veneración en toda la comarca. El paso procesional que la porta durante la romería fue realizado en 1970 en los talleres de Emilio García de Armenta (Sevilla), constituyendo una pieza relevante de la orfebrería contemporánea andaluza. En el interior del templo se conservan además vidrieras con escenas de apariciones marianas, así como restos arqueológicos de época romana, entre ellos lápidas e inscripciones, que evidencian la presencia humana en el cerro desde tiempos remotos.
El santuario se enclava en un paraje natural de gran valor paisajístico, ofreciendo vistas panorámicas de la comarca onubense. El cerro del Águila está declarado Paisaje de Interés Cultural de Andalucía, lo que resalta aún más su importancia patrimonial. La romería en honor a la Virgen de la Peña se celebra cada año desde el último sábado de abril hasta el martes siguiente, constituyendo una de las fiestas religiosas y populares más destacadas de la provincia. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1999, incluye tradiciones tan singulares como la Danza de las Espadas, las procesiones a caballo, los cantos flamencos y la popular “Comida de los Pobres”, elementos que forman parte del patrimonio inmaterial de La Puebla de Guzmán y que mantienen viva una devoción transmitida de generación en generación.
Parroquia de la Purísima Concepción
La Parroquia de la Purísima Concepción, situada en el centro histórico de Huelva, es uno de los templos más emblemáticos de la ciudad y el primero de toda España en estar consagrado bajo esta advocación.
Fue fundada en 1515, siendo la segunda parroquia erigida en la ciudad tras la de San Pedro, debido al crecimiento demográfico de la villa en el siglo XVI. Su construcción se realizó sobre terrenos donados por el presbítero Cristóbal Dorantes.
El edificio original presentaba características del gótico tardío y del mudéjar, con una planta de tres naves y techumbre de madera, elementos que aún se conservan parcialmente. A lo largo de su historia, la parroquia ha sufrido numerosas transformaciones y restauraciones, especialmente tras los terremotos de 1755 y 1763, que dañaron gravemente su estructura. Estas catástrofes obligaron a reconstruir gran parte del templo, incluidas sus fachadas y el campanario, reformado en estilo barroco y rematado con un chapitel cubierto de azulejos sevillanos.
Durante la Guerra Civil Española, en julio de 1936, la iglesia fue objeto de un grave incendio que destruyó gran parte de su patrimonio artístico. La reconstrucción se llevó a cabo entre 1937 y 1939 bajo la dirección del arquitecto José María Pérez Carasa, quien respetó la estética barroca de su anterior fisonomía. Más adelante, en 1969, un nuevo terremoto obligó a realizar obras de restauración, reformándose la capilla sacramental según los preceptos del Concilio Vaticano II.
Entre 1998 y 2006, una importante intervención permitió recuperar la estabilidad estructural del edificio, se reconstruyeron sus cubiertas y se restauraron diversos elementos artísticos, respetando los vestigios originales descubiertos durante la obra.
En su interior destacan:
El retablo mayor, que alberga la imagen de la Inmaculada Concepción, obra de Antonio Castillo Lastrucci (1939).
Numerosas capillas laterales dedicadas a distintas advocaciones y hermandades, entre ellas la capilla de la Vera Cruz, sede de la Hermandad de la Oración en el Huerto.
Obras de autores como Luis Ortega Bru, Antonio León Ortega, Mario Sánchez del Pino y Luis Álvarez Duarte.
La Parroquia de la Purísima Concepción fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1994 y continúa siendo un centro espiritual de referencia para la ciudad de Huelva, así como uno de los principales escenarios de la Semana Santa onubense, acogiendo a hermandades de profunda tradición y fervor popular.
En la actualidad es la sede canónica de las Hermandades de la Vera+Cruz y Oración, Nazareno, El Silencio, El Carmen y el Sagrado Corazón de Jesús, siendo un gran referente para los fieles y visitantes, muy valorada especialmente en Semana Santa.
La tradición de los danzadores y el tamboril constituye uno de los elementos más antiguos, singulares y reconocibles de la Romería de la Virgen de la Peña, en La Puebla de Guzmán, considerada además una de las manifestaciones religiosas y culturales más representativas de la provincia de Huelva. Sus orígenes se remontan al siglo XV, lo que la convierte en una de las expresiones más arraigadas del patrimonio inmaterial andaluz.
El acto más característico es la célebre Danza de las Espadas, interpretada por grupos de entre siete y once hombres que ejecutan complejas y simbólicas coreografías al ritmo de la flauta rociera (gaita) y el tamboril. Esta danza se representa durante los días principales de la romería —sábado, domingo, lunes y martes del último fin de semana de abril— siempre en honor a la Virgen de la Peña, Patrona de La Puebla de Guzmán.
Entre las figuras más conocidas de la danza destacan el “coro”, el “zigzag”, el “arco” y la “reverencia”, cada una con un simbolismo particular dentro de la tradición, siendo esta última una de las más solemnes y emotivas, pues constituye la muestra final de respeto y devoción a la Virgen. El grupo está encabezado por el “capitán”, encargado de guiar los movimientos, y cerrado por el “rabeón”, que custodia el orden y el ritmo de la ejecución.
La indumentaria es también un rasgo identitario: los danzadores visten camisa blanca, pantalón negro, medias blancas, faja y pañuelo azules, mientras que el capitán y el rabeón se distinguen con bandas rosadas. A ellos se suman los mayordomos, que portan el tradicional traje de “gabacha”, de terciopelo bordado, aportando solemnidad, colorido y distinción al conjunto.
La transmisión de esta tradición es intergeneracional y se mantiene gracias a la labor de la Hermandad de la Virgen de la Peña, que organiza los ensayos previos y vela por su conservación. Durante semanas antes de la romería, los danzadores se preparan intensamente para asegurar que cada movimiento, gesto y detalle de la danza mantenga viva la fidelidad a su esencia ancestral.
Por su singularidad y valor etnográfico, la Danza de las Espadas está reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía, y constituye una auténtica seña de identidad colectiva para los puebleños. Cada edición de la romería revive, con el sonido del tamboril, la flauta y el entrechocar de las espadas, una historia de más de cinco siglos donde se entrelazan fe, devoción y cultura popular viva.