Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Juan Antonio García Delgado, Daniel Garrocho López y José Luis Perera»

La Virgen de los Milagros, conocida también como Santa María de la Rábida, constituye una de las devociones marianas más antiguas y significativas de Andalucía occidental. Su culto se desarrolla en el Monasterio franciscano de Santa María de La Rábida, en Palos de la Frontera, donde se la venera como patrona tanto del cenobio como de la ciudad.

 

Su origen documentado se remonta a finales del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque su historia se enriquece con un amplio repertorio de tradiciones y leyendas recogidas en el Códice de Fray Felipe de Santiago (1714). Entre ellas, la que sostiene que fue obra del evangelista San Lucas, llegada a Palos en el año 333 como obsequio del obispo San Macario de Jerusalén. Otras narraciones transmiten episodios como su ocultamiento en el mar para evitar la profanación musulmana y su aparición milagrosa entre las redes de unos pescadores, litigada entre Huelva y Palos y resuelta con su entronización en el monasterio.

 

En el periodo medieval, su fiesta se celebraba el 2 de agosto, coincidiendo con la Porciúncula, lo que atraía a numerosas hermandades de Palos, Huelva, Moguer y otras localidades. Los fieles acudían a pie, a caballo o en embarcaciones hasta el paraje de La Rábida para participar en procesiones y actos litúrgicos.

 

La Virgen de los Milagros se vincula estrechamente con la gesta del Descubrimiento de América. Entre 1485 y 1492, Cristóbal Colón frecuentó el monasterio en sus estancias en la zona, orando ante la imagen y recibiendo apoyo espiritual de los franciscanos. La tradición sostiene que la elección de la fecha de partida de las carabelas el 3 de agosto de 1492 se debió a la voluntad de los marinos de celebrar antes la festividad de su patrona. Conquistadores como Hernán Cortés o Francisco Pizarro también visitaron la imagen, solicitando su intercesión antes de sus expediciones.

Durante la Edad Moderna, el culto se consolidó, con la existencia documentada de hermandades mayores en Palos, Huelva y Moguer. La bula Etsi cunctorum (1412) y diversos documentos parroquiales atestiguan su papel como patrona y protectora del monasterio y la villa.

 

En 1835, la exclaustración provocó cambios en la vida monástica, pero la imagen permaneció en La Rábida hasta finales del siglo XIX. En 1891, con motivo de las obras de restauración del monasterio para el IV Centenario del Descubrimiento, fue trasladada a la parroquia de San Jorge Mártir.

 

Uno de los episodios más críticos de su historia se produjo durante la Guerra Civil. El 21 de julio de 1936, la parroquia sufrió un asalto anticlerical y la imagen quedó destrozada en cinco fragmentos. El franciscano Fray Jenaro de Jesús Prieto rescató las piezas y promovió su restauración en el taller sevillano de José Rivera García. El proceso concluyó en 1937, sustituyéndose la primitiva azucena por una granada en la mano derecha. El 26 de febrero de 1937, la Santa Sede dictaminó su devolución definitiva a La Rábida, que se hizo efectiva el 11 de mayo de 1938.

 

En el siglo XX, el culto experimentó un nuevo auge. En 1967, el papa Pablo VI confirmó su patronazgo sobre Palos de la Frontera. La hermandad, reorganizada en 1954, intensificó la celebración de la romería y los cultos estivales.

 

El 14 de junio de 1993 marcó un hito irrepetible: en el marco de la visita pastoral de San Juan Pablo II a los Lugares Colombinos, la Virgen fue coronada canónicamente por el propio pontífice, único caso en España en el que un Papa impone personalmente las coronas. El acto, celebrado junto al Monumento a los Descubridores en La Rábida, contó con la presencia de la infanta Cristina como madrina de honor en representación de Sus Majestades los Reyes de España. Durante la ceremonia, el Papa la proclamó “Madre de España y América” y destacó su papel en la evangelización del Nuevo Mundo.

 

La jornada culminó con la procesión de la imagen hasta Palos de la Frontera, donde fue recibida por San Jorge Mártir y recorrió las calles engalanadas. Desde entonces, la fecha del 14 de junio se conmemora anualmente con una función solemne en La Rábida.

La Virgen de los Milagros es una escultura gótica francesa en alabastro, fechada entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV. De 54 cm de altura más pedestal, está tallada en un único bloque, con algunas piezas añadidas en restauraciones.

 

Representa a María en tipología Odegetria —conductora y presentadora de Cristo—, sosteniendo al Niño en el brazo izquierdo y señalándolo como fuente de salvación.

El rostro alargado, la serenidad de sus facciones, el peinado al agua y el manto de caída rígida remiten a la estética del gótico francés, con afinidades al gótico-pirenaico-aragonés-navarro y posibles influencias normandas. La disposición de la cadera y la verticalidad de los pliegues enlazan con el gótico internacional, observándose paralelos con piezas de la Capilla de los Alabastros de la Catedral de Sevilla y con la desaparecida Virgen de la Hiniesta de Gloria (Sevilla).

 

El Niño, de proporciones menudas y posición algo forzada, bendice con la mano derecha y sostiene un globo terráqueo con la izquierda, símbolo del dominio de Cristo sobre el mundo. En la restauración de 1937, la primitiva azucena de la Virgen fue sustituida por una granada, posible alusión a la unidad del Reino de España.

 

Durante siglos, la imagen estuvo policromada, vestida con ricas telas y adornada con joyas, como documentan inventarios conventuales y grabados. Tras su restauración en 1937, se retiró la policromía, dejando vista la textura del alabastro, que confiere luminosidad y un efecto marfileño.

El patrimonio devocional y procesional de la Virgen de los Milagros es singular. La imagen luce una ráfaga oval —poco frecuente en la iconografía mariana— diseñada por Evaristo Domínguez y ejecutada por el orfebre Manuel Seco de Velasco, con una cardina esmaltada con los escudos de los países americanos y el de España en la parte superior, rematada por rayos alternos lisos y ondulados.

Procesiona sobre el Paso de las Carabelas, obra de Francisco Buiza Fernández, tallado y policromado, que reproduce las proas de las tres naves colombinas, reforzando la vinculación entre la imagen y la epopeya descubridora.

La Hermandad de Ntra. Sra. de los Milagros, fundada en 1723 y reorganizada en 1954, organiza cultos como el Romerito de febrero, el traslado procesional del 4 de agosto, la función y procesión del 15 de agosto, la ofrenda floral y el pregón de la romería, y la romería del último fin de semana de agosto, en el entorno de La Rábida, donde se combinan la devoción, el folclore, la gastronomía y la convivencia.

Corona de salida de Nuestra Señora de los Milagros Real, Ilustre, Hermandad Sacramental y Franciscana de Nuestra Señora de los Milagros y San Jorge Mártir

La presea fue realizada en 1965 como fruto de la donación de Doña Manuela Ternero Vázquez, viuda de Urcola, en acción de gracias por los favores recibidos. Fundida en oro de dieciocho quilates, fue confeccionada por el orfebre sevillano Manuel Seco Velasco en su taller de orfebrería.

Posteriormente, en 1967, la Santísima Imagen de Nuestra Señora de los Milagros fue proclamada Patrona de su localidad, Palos de la Frontera, por Su Santidad el Papa Pablo VI, lo que motivó que el entonces obispo de Huelva, Monseñor García Lahiguera, le impusiera de manera solemne esta corona.

En junio de 1993, Nuestra Señora de los Milagros fue coronada canónicamente por Su Santidad el Papa San Juan Pablo II durante su visita a los Lugares Colombinos. Este acto histórico contó con la presencia de S.A.R. Doña Cristina de Borbón, en representación de SS.MM. los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, padrinos de dicha efeméride.
Para esta ocasión, el conjunto de las coronas de la Virgen y del Niño fue enriquecido por la Orfebrería Ramos, de Sevilla, mediante la incorporación de brillantes, esmeraldas, esmaltes y otras piedras preciosas.

En cuanto a su estructura, la Virgen porta una corona carente de imperiales. De estilo cercano al gótico, guarda similitud con el carácter estético de la imagen mariana. A simple vista, destaca en su base o aro una decoración compuesta por brillantes que abrazan toda la estructura. Se observa un diseño esquemático cuyo motivo articulador es la flor de lis, en torno a la cual se engarzan las distintas piedras preciosas mencionadas. En el frontal del canasto aparece un esmalte con el escudo de Palos de la Frontera, enmarcado sobre una cenefa de brillantes.

El conjunto se completa con la corona del Infante, también realizada en oro. Esta presenta unos imperiales que sostienen un orbe, símbolo del dominio de Dios sobre el mundo. De este orbe emerge una cruz gloriosa que hace referencia a Cristo Resucitado.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Monasterio de La Rábida (Palos de la Frontera, Huelva)

El Monasterio de Santa María de La Rábida está ubicado en un promontorio entre los ríos Tinto y Odiel, en el término municipal de Palos de la Frontera. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando se asentó sobre un antiguo ribat islámico, lo que dio lugar al nombre actual: «rábida» significa lugar de retiro espiritual. La comunidad franciscana se estableció formalmente en 1412 mediante una bula papal.

El monasterio alcanzó gran relevancia por su vinculación directa con el Descubrimiento de América: en 1485, Cristóbal Colón se hospedó en él y recibió el apoyo de los frailes Juan Pérez y Antonio de Marchena, quienes lo ayudaron a presentar su proyecto a los Reyes Católicos. Posteriormente, el monasterio fue visitado por otros conquistadores como Hernán Cortés, Francisco Pizarro y Gonzalo de Sandoval. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1856 y es uno de los primeros monumentos nacionales de España. En 2016 se integró en la candidatura de los Lugares Colombinos como sitio de valor universal.

El conjunto arquitectónico responde al estilo gótico-mudéjar de los siglos XIV y XV, con sucesivas reformas posteriores. Su claustro, de planta cuadrada y galerías de arcos apuntados, es uno de los mejores conservados de este estilo en Andalucía. En su interior destaca el refectorio, la sala capitular y la iglesia, decorada con un artesonado neomudéjar de madera policromada diseñado en el siglo XIX por Ricardo Velázquez Bosco. El claustro fue decorado en el siglo XX con frescos de Daniel Vázquez Díaz, en los que se narran episodios relacionados con el viaje de Colón y la historia de América. La fachada es sobria y está rematada por una espadaña. El crucero está coronado por una cúpula y el conjunto mantiene una armonía austera y serena propia de la arquitectura conventual franciscana.

Entre sus piezas más valiosas se encuentra la imagen gótica de la Virgen de los Milagros, también llamada Santa María de La Rábida, realizada en alabastro y datada en los siglos XIII o XIV. Esta imagen fue coronada canónicamente por el papa Juan Pablo II el 14 de junio de 1993, siendo la única imagen mariana de España coronada directamente por dicho pontífice. El monasterio alberga además un crucificado románico del siglo XIV, un retablo neogótico, el Cristo de la Mayor Dolor (obra de Antonio León Ortega en 1962), y diversos objetos históricos y litúrgicos relacionados con el viaje de Colón, así como documentos, mapas y maquetas expuestos en su museo. También conserva la tumba simbólica de Martín Alonso Pinzón.

El monasterio forma parte del conjunto histórico conocido como los Lugares Colombinos, que conmemoran los episodios previos a la expedición de 1492. Es un importante centro espiritual, patrimonial y cultural de la provincia de Huelva. Cada año, el último domingo de agosto, la Virgen de los Milagros es trasladada en romería desde el monasterio hasta la parroquia de San Jorge en Palos de la Frontera, retornando en octubre. El 14 de junio se conmemora el aniversario de su coronación pontificia. Además, se celebra en febrero la tradicional peregrinación del “Romerito”. El monasterio es también lugar de culto y visita obligada para peregrinos, historiadores y devotos vinculados tanto a la historia de España como a la de América.

Parroquia de la Purísima Concepción

La Parroquia de la Purísima Concepción, situada en el centro histórico de Huelva, es uno de los templos más emblemáticos de la ciudad y el primero de toda España en estar consagrado bajo esta advocación.

Fue fundada en 1515, siendo la segunda parroquia erigida en la ciudad tras la de San Pedro, debido al crecimiento demográfico de la villa en el siglo XVI. Su construcción se realizó sobre terrenos donados por el presbítero Cristóbal Dorantes.

El edificio original presentaba características del gótico tardío y del mudéjar, con una planta de tres naves y techumbre de madera, elementos que aún se conservan parcialmente. A lo largo de su historia, la parroquia ha sufrido numerosas transformaciones y restauraciones, especialmente tras los terremotos de 1755 y 1763, que dañaron gravemente su estructura. Estas catástrofes obligaron a reconstruir gran parte del templo, incluidas sus fachadas y el campanario, reformado en estilo barroco y rematado con un chapitel cubierto de azulejos sevillanos.

Durante la Guerra Civil Española, en julio de 1936, la iglesia fue objeto de un grave incendio que destruyó gran parte de su patrimonio artístico. La reconstrucción se llevó a cabo entre 1937 y 1939 bajo la dirección del arquitecto José María Pérez Carasa, quien respetó la estética barroca de su anterior fisonomía. Más adelante, en 1969, un nuevo terremoto obligó a realizar obras de restauración, reformándose la capilla sacramental según los preceptos del Concilio Vaticano II.

Entre 1998 y 2006, una importante intervención permitió recuperar la estabilidad estructural del edificio, se reconstruyeron sus cubiertas y se restauraron diversos elementos artísticos, respetando los vestigios originales descubiertos durante la obra.

En su interior destacan:

  • El retablo mayor, que alberga la imagen de la Inmaculada Concepción, obra de Antonio Castillo Lastrucci (1939).

  • Numerosas capillas laterales dedicadas a distintas advocaciones y hermandades, entre ellas la capilla de la Vera Cruz, sede de la Hermandad de la Oración en el Huerto.

  • Obras de autores como Luis Ortega Bru, Antonio León Ortega, Mario Sánchez del Pino y Luis Álvarez Duarte.

La Parroquia de la Purísima Concepción fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1994 y continúa siendo un centro espiritual de referencia para la ciudad de Huelva, así como uno de los principales escenarios de la Semana Santa onubense, acogiendo a hermandades de profunda tradición y fervor popular.

En la actualidad es la sede canónica de las Hermandades de la Vera+Cruz y Oración, Nazareno, El Silencio, El Carmen y el Sagrado Corazón de Jesús, siendo un gran referente para los fieles y visitantes, muy valorada especialmente en Semana Santa.

Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria (Cigarreras)

La Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria, conocida popularmente como Las Cigarreras, fue fundada en el año 1995 como parte del seno de la Hermandad de la Sagrada Columna y Azotes de Sevilla, culminando un proceso de crecimiento musical iniciado en 1979 con la creación de la banda de cornetas y tambores del mismo nombre.

La banda sinfónica fue presentada oficialmente el 18 de febrero de 1996 en el Auditorio del Palenque de Sevilla bajo la dirección de Bartolomé Gómez Meliá, quien la dirigió hasta 2011. Su nacimiento supuso la consolidación de un proyecto musical completo dentro de la Asociación Cultural María Santísima de la Victoria, que también integraba a la banda juvenil de cornetas y tambores.

Desde sus primeros pasos, la Banda de Música de Las Cigarreras ha desarrollado una intensa actividad, tanto en el plano concertístico como en el acompañamiento procesional. Su estilo se caracteriza por la elegancia, el cuidado repertorio y la sonoridad compacta, lo que le ha permitido ocupar un lugar destacado dentro del panorama cofrade andaluz.

Durante su trayectoria ha acompañado a importantes hermandades, especialmente en la Semana Santa de Sevilla, donde ha puesto sus sones a imágenes como la Virgen del Socorro (Hermandad del Amor, Domingo de Ramos), la Virgen de los Desamparados (San Esteban, Martes Santo), la Virgen del Buen Fin (La Lanzada, Miércoles Santo), la Virgen de la Victoria (Las Cigarreras, Jueves Santo), y la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad (La Carretería, Viernes Santo). Además, ha participado en numerosas procesiones en otras ciudades como Jerez de la Frontera, Cádiz o Córdoba.

En 2007 fue distinguida con el Giraldillo de Honor en reconocimiento a su labor cultural. En el ámbito discográfico, ha editado trabajos como Victoria (2012), entre otros, con un repertorio que combina marchas clásicas con obras contemporáneas y composiciones propias.

Desde 2013, la dirección musical está a cargo de Dionisio Buñuel, quien ha continuado la línea de profesionalización y crecimiento artístico de la banda, apostando por la renovación de repertorios y la incorporación de músicos con formación conservatorio.

Con más de dos décadas de historia, la Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria se ha consolidado como una de las formaciones más influyentes y respetadas del género procesional, representando con excelencia a la ciudad de Sevilla y a su histórica Hermandad de Las Cigarreras.