Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Juan Antonio García Delgado y Archivo Hermandad»

La devoción a Nuestra Señora de los Remedios en Villarrasa hunde sus raíces en los albores del siglo XVI. Según narra el franciscano Fray Felipe de Santiago en un manuscrito de 1714, la historia se remonta al 18 de diciembre de 1503, cuando la Virgen se apareció milagrosamente a Pedro de la Cruz. En aquella ocasión, dos jóvenes misteriosos le entregaron una imagen mariana, pronunciando las palabras que marcarían para siempre la fe del pueblo: “Esta ha de ser tu Remedio”.

Desde ese momento, la Virgen quedó íntimamente ligada a la historia espiritual de Villarrasa. En un primer tiempo fue custodiada en la Iglesia Parroquial, pero pronto se trasladó a la ermita de la Misericordia, actual Santuario de Nuestra Señora de los Remedios. El lugar exacto de la aparición fue señalado inicialmente con una peana, a la que posteriormente se añadió una capilla en el siglo XIX, convirtiéndose en hito de veneración y memoria devocional.

Un acontecimiento decisivo en el fortalecimiento de esta devoción se produjo tras el terremoto de Lisboa de 1755, cuando los villarraseros atribuyeron a la Virgen su protección milagrosa. En agradecimiento, el pueblo realizó un voto perpetuo de gratitud, compromiso que se renueva solemnemente cada 18 de diciembre con la visita conmemorativa de la Virgen.

La hermandad, originariamente vinculada al Cristo de la Misericordia, pasó a tomar el nombre de la Virgen en el siglo XVIII, reflejando así la centralidad de su devoción. Curiosamente, en 1875 era conocida popularmente como la “Hermandad de los Capotes”, en alusión a la humilde vestimenta de sus hermanos. De aquella época se conserva el célebre “Manto de los Pobres”, símbolo elocuente de la fe sencilla, el sacrificio y la entrega del pueblo.

A lo largo del tiempo, la Virgen de los Remedios ha recibido distintos reconocimientos que han consolidado su lugar en la vida religiosa y civil de Villarrasa. En 1954, fue coronada por el obispo Pedro Cantero Cuadrado, coronación que fue ratificada canónicamente en 2009. En 1958, se le otorgó el título de Alcaldesa Honoraria Perpetua, signo de su protección sobre el municipio. En 2004, el Ayuntamiento le concedió la Medalla de Oro del pueblo, y en 2012, la Diputación de Huelva distinguió a la Virgen con su Broche de Oro.

Con más de cinco siglos de historia, la devoción a la Virgen de los Remedios se ha convertido en el corazón espiritual de Villarrasa, donde sigue siendo faro de fe, consuelo y esperanza para todos sus hijos.

La imagen de Nuestra Señora de los Remedios es una valiosa talla mariana que responde al estilo tardo-gótico, fechable entre finales del siglo XIV y comienzos del siglo XV. Se inscribe dentro de la iconografía de la Mater Amabilis, representando a la Virgen en actitud de ternura hacia el Niño Jesús, que descansa en su brazo derecho. La composición transmite cercanía y dulzura maternal, con un marcado dinamismo en la postura del Niño, rasgo característico de la influencia nórdica flamenca o germánica.

La escultura está concebida como un alto relieve, realizada mediante la técnica de pasta de madera con telas encoladas, reforzada con una estructura interna de madera y obtenida a partir de molde. Este procedimiento la emparenta con otras imágenes análogas de la misma cronología, como la Virgen del Socorro de Antequera o la Virgen de la Luz de Lucena del Puerto, que comparten estilo y materiales.

Durante el siglo XVIII, la obra experimentó algunas intervenciones que modificaron su fisonomía original: la cabeza del Niño fue remodelada, se añadieron ojos de cristal tanto a la Virgen como al Niño, y la corona primitiva fue sustituida por una pieza de orfebrería.

Por su técnica y materiales, se trata de una talla de gran fragilidad, lo que ha exigido un constante cuidado y sucesivas restauraciones especializadas para garantizar su conservación a lo largo de los siglos.

En conjunto, la Virgen de los Remedios constituye una de las obras marianas más antiguas y singulares de la provincia de Huelva, tanto por su cronología como por su valor artístico y devocional.

Uno de los elementos más destacados del patrimonio vinculado a la Virgen es el frontal de altar de plata sobredorada, donado en 1675 por el indiano Pedro Ximénez Delgado, natural de Villarrasa. Se trata de una pieza excepcional de la orfebrería mexicana del siglo XVII, que constituye un testimonio único de la riqueza artística y devocional de ultramar. Este valioso frontal estuvo presente en la Santa Misa presidida por San Juan Pablo II en 1993, celebrada durante su visita a Huelva, lo que le confiere un significado histórico y espiritual aún mayor.

Entre los bienes más queridos de su ajuar figura el célebre “Manto de los Pobres”, confeccionado a finales del siglo XIX como símbolo de la fe sencilla y sacrificial del pueblo en tiempos de penuria. Más allá de su valor material, esta pieza constituye un auténtico emblema de la identidad devocional de Villarrasa.

La Virgen cuenta, además, con un amplio ajuar, fruto de donaciones realizadas a lo largo de los siglos. Cada una de estas piezas refleja no solo la evolución del arte textil y orfebre, sino también el amor y la fidelidad de los hijos de Villarrasa hacia su patrona.

En cuanto al culto externo, la imagen procesiona dos veces al año: el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de María, y el 18 de diciembre, conmemoración del Aniversario de la Aparición. Ambas jornadas marcan de manera especial el calendario festivo y devocional del municipio, convirtiendo el paso de la Virgen en epicentro espiritual y cultural de toda la comarca.

La coronación canónica tuvo lugar en el año 1954, en una ceremonia presidida por el entonces obispo de Huelva, Pedro Cantero Cuadrado, lo que supuso un reconocimiento oficial al fervor que el pueblo de Villarrasa profesaba a su patrona. Décadas más tarde, en 2004, se llevó a cabo la confirmación canónica de dicha coronación, reforzando el vínculo entre la Virgen y sus devotos. En 2012, con motivo de la conmemoración de su coronación, la Diputación de Huelva le entregó un Broche de Oro con el escudo provincial, como símbolo de gratitud y devoción.

En lo que respecta a su patrimonio, destaca la corona que la Hermandad conserva: una pieza realizada en oro de ley en 1810 por un autor anónimo. Con el paso del tiempo fue enriquecida con piedras preciosas y diversas joyas, convirtiéndose en una de las joyas más significativas de su ajuar. Esta corona fue la que se utilizó tanto en la ceremonia de 1954, presidida por Pedro Cantero, como en la confirmación de 2004, volviendo a simbolizar la realeza y dignidad de la Virgen de los Remedios.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios (Villarrasa, Huelva)

La Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, situada en pleno casco urbano de Villarrasa, constituye el principal centro de devoción mariana del municipio. Su origen se remonta a la antigua ermita de la Misericordia, ya existente en el lugar, que fue reformada y ampliada durante el siglo XVII.

A lo largo de su historia, el templo ha sufrido diversas transformaciones. Durante la Guerra Civil Española (1936) se perdió gran parte del patrimonio original, incluido el retablo mayor. Esto motivó, a lo largo del siglo XX, un proceso de reconstrucción y adecuación que configuró el aspecto actual del santuario.

La ermita presenta una arquitectura sencilla y popular, propia del barroco rural andaluz. Su fachada encalada, coronada por una espadaña, le confiere verticalidad y sobriedad. El interior se organiza en nave única con presbiterio elevado y un camarín donde se venera a la Patrona. Destaca especialmente el fresco del siglo XVIII que decora el arco toral de acceso al camarín, representando la aparición milagrosa de la Virgen a un pastor, una iconografía que subraya la raíz legendaria de esta devoción.

El retablo actual, de estilo barroco, fue ejecutado en 1977 por el tallista sevillano Manuel Guzmán Bejarano, con columnas salomónicas, remates dorados y una hornacina central que acoge la imagen titular. Sustituye al original del siglo XVII, atribuido a Francisco Jiménez de la Barreda, destruido en 1936.

La imagen de Nuestra Señora de los Remedios es una talla en alto relieve policromado, de estilo tardo-gótico y datación incierta, probablemente entre finales del siglo XV y comienzos del XVI. Se enmarca dentro de la iconografía de la Mater Amabilis, mostrando a la Virgen con el Niño Jesús en brazos, en un gesto de ternura y serenidad que ha marcado la espiritualidad del pueblo durante siglos.

Entre los bienes patrimoniales conservados se encuentran el citado fresco dieciochesco, objetos de orfebrería litúrgica de distintas épocas y un notable conjunto de piezas textiles antiguas utilizadas en las fiestas patronales, testimonio del cariño y la fe inquebrantable de Villarrasa hacia su Patrona.

Parroquia Mayor de San Pedro

La Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol es el templo cristiano más antiguo de la ciudad de Huelva. Su construcción se remonta a los siglos XIV y XV, asentándose sobre los restos de una antigua mezquita islámica ubicada en la antigua alcazaba, en el cabezo donde también se alzaba el desaparecido castillo de la ciudad.

De estilo gótico-mudéjar en sus orígenes, el templo ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de su historia. Durante los siglos XV y XVI, San Pedro no solo fue el centro religioso más importante de Huelva, sino también un núcleo civil, acogiendo actos del Concejo municipal y convirtiéndose en punto de referencia para la vida de la villa.

El edificio fue gravemente afectado por varias catástrofes naturales, especialmente por los terremotos de Lisboa en 1755 y los posteriores de 1758 y 1763, así como por un huracán en 1722 que dañó su torre. Estas circunstancias obligaron a una profunda reconstrucción durante el siglo XVIII, en la que participaron arquitectos como Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto. El resultado fue una integración de estilos, destacando el barroco en su campanario, rematado por un característico chapitel recubierto de azulejos.

En su interior, el templo conserva una valiosa techumbre de madera artesonada de estilo mudéjar en la nave principal, arcos apuntados, capillas laterales y un espléndido retablo mayor de estilo barroco, obra de Antonio José de Carvajal, realizado en 1722 y restaurado posteriormente en el siglo XVIII y de nuevo en el siglo XXI.

La parroquia alberga un notable patrimonio escultórico, incluyendo imágenes como la Inmaculada del siglo XVI, San Pedro en talla barroca, un Cristo del Perdón fechado en el siglo XV, y obras de autores contemporáneos como Antonio León Ortega y Antonio Infantes Reina.

San Pedro es también sede canónica de destacadas hermandades onubenses, como la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad Sacramental de Pasión, la Hermandad del Descendimiento y el Grupo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, lo que la convierte en uno de los principales focos cofrades de la ciudad.

En 1999, fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Hoy, la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol sigue siendo un emblema de la historia y la fe de Huelva, testigo de su evolución religiosa, artística y social a lo largo de más de seis siglos.

Banda de Música de la Cruz Roja de Sevilla

La Banda de Música de la Cruz Roja de Sevilla hunde sus raíces en el año 1937, cuando fue creada como Banda de Música del Regimiento de Ingenieros, bajo la batuta del compositor Manuel Borrego Hernández. Desde entonces, ha experimentado distintas etapas que la han consolidado como una de las formaciones más emblemáticas del panorama musical andaluz.

En sus inicios mantuvo un marcado vínculo con el entorno militar, aunque con la singularidad de contar en sus filas con músicos civiles. En 1963 se integró oficialmente en la Cruz Roja Española, pasando a ser la Banda de Música de la Cruz Roja y ejerciendo como formación oficial de la Brigada de Tropas de Socorro.

A lo largo de su trayectoria, la agrupación adoptó diferentes denominaciones —Sociedad Filarmónica Hispalense o Banda de Educación y Descanso— hasta que en 1977 quedó adscrita a la Hermandad de la Hiniesta, bajo el nombre de Banda Virgen de la Hiniesta. Finalmente, en 1983 recuperó su histórica denominación y, un año más tarde, se fusionó con la antigua banda de cornetas y tambores, quedando definitivamente configurada como banda de música.

Durante casi cinco décadas estuvo dirigida por Enrique García Muñoz, auténtico artífice de su consolidación y proyección, hasta que en 2006 asumió la dirección José Ignacio Cansino González, quien continúa al frente, reforzando su prestigio y potenciando su labor pedagógica con la creación de la Escuela de Música “Enrique García”.

La Banda de la Cruz Roja ha acompañado a lo largo de su historia a destacadas hermandades de Sevilla, entre ellas La Hiniesta, San Bernardo, La Candelaria, Los Negritos, La Trinidad, San Gonzalo o Los Gitanos, participando en momentos especialmente significativos como las coronaciones canónicas de la Esperanza de Triana o de la Virgen de los Gitanos. En 1992 fue además la única banda de música invitada oficialmente a la Exposición Universal de Sevilla, lo que supuso un hito en su trayectoria.

En el ámbito discográfico, la banda cuenta con más de veinte grabaciones, muchas de ellas dedicadas a la recuperación del patrimonio musical andaluz y a homenajes a compositores clásicos y contemporáneos. Este compromiso con la conservación y difusión del repertorio ha sido reconocido con importantes galardones, entre ellos el Premio de la Música de Andalucía.

Con más de 85 años de historia, la Banda de Música de la Cruz Roja de Sevilla se erige hoy como una institución de referencia dentro del ámbito cofrade y cultural andaluz, ejemplo de equilibrio entre tradición, innovación y excelencia musical.