Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «David Limón y Paco Delgado»

El culto a la Santa Vera Cruz en Aracena hunde sus raíces en el movimiento espiritual impulsado por la Orden Franciscana en toda Europa, caracterizado por la penitencia y la caridad. Bajo ese espíritu nació la Hermandad, que encontró en el Lignum Crucis su eje de devoción, congregando a los gremios de labradores y artesanos de la villa. Desde los primeros tiempos, estos colectivos hallaron en la cofradía un espacio común de fe y ayuda mutua, especialmente visible en la tradicional función y vísperas del mes de mayo, celebradas con solemnidad desde su fundación.

El primer testimonio documental de la corporación se remonta a 1583, recogido por el notario Sánchez Ortega con motivo de un jubileo extraordinario concedido por el papa Gregorio XIII. En su crónica se describe la procesión del 1 de mayo de aquel año, en la que participaron los hermanos disciplinantes de la Vera Cruz y de la Soledad, portando insignias, estandartes e imágenes, entre ellas el gran Cristo de la cofradía y la Virgen de la Soledad. Este hecho demuestra la relevancia alcanzada por la Hermandad en el siglo XVI.

El documento más antiguo conservado en su archivo data de 1604, en el que se recoge el nombramiento de Hermano Mayor y Diputados en la entonces denominada “yglesia de la villa vieja de esta villa donde está situada la cofradía de la Santa Vera Cruz”. Este registro confirma no solo la antigüedad de la institución, sino también su estrecha vinculación con el núcleo histórico de Aracena.

El siglo XVIII supuso la recuperación y consolidación de la Hermandad. En este contexto surgió la devoción a la Virgen del Mayor Dolor, atribuida al insigne imaginero sevillano José Montes de Oca, cuya imagen ya ocupaba el camarín de la iglesia al menos desde 1727.

La corporación recibió pronto importantes reconocimientos: en 1734 el arzobispo de Farsalia, fray Juan Manuel Moya de la Torre, le otorgó el título de Ilustre, ratificado después por el obispo de Barcelona, Gabino de Valladares, ambos nacidos en Aracena. En 1741, el papa Benedicto XIV concedió a la Hermandad la distinción de Pontificia, quedando bajo el amparo especial de la Santa Sede. Finalmente, en 1796, las Reglas de la Hermandad fueron aprobadas por el rey Carlos IV, documento que rigió su vida interna hasta la aprobación de las nuevas constituciones en 2006.

En el Panegírico de 1794 dedicado al arzobispo Moya de la Torre, la Hermandad aparece ya configurada bajo la advocación de la Santa Vera Cruz, Señor de la Columna y María Santísima del Mayor Dolor, consolidando su identidad devocional.

La historia de la devoción mariana en la Hermandad ha estado marcada por la pérdida y renovación de sus imágenes:

  • La primera, atribuida a Montes de Oca (1727), fue destruida en un incendio.

  • En 1813, fue sustituida por una talla de Juan de Astorga, muy venerada en Aracena, que desapareció durante los sucesos de 1936.

  • Tras ello, se encargó a Antonio Castillo Lastrucci una nueva imagen, bendecida en 1937. Esta dolorosa fue proclamada Patrona de Aracena en 1958, permaneciendo hasta 1960.

  • En 1961, el imaginero onubense Sebastián Santos Rojas realizó la actual imagen de la Virgen del Mayor Dolor, bendecida el 1 de enero de ese año, que es la que hoy recibe culto y preside la Hermandad.

En reconocimiento a su arraigo, en 1998 el Ayuntamiento de Aracena concedió a la Virgen del Mayor Dolor la Medalla de Oro de la Ciudad.

El culmen de siglos de devoción se alcanzó con la Coronación Canónica de la Virgen del Mayor Dolor. La solicitud oficial se presentó en 2007 y fue aprobada en 2008 por el obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco. Durante el novenario de marzo de 2009 se anunció la fecha definitiva: el 11 de septiembre de 2010.

La preparación movilizó a todo el pueblo en un auténtico movimiento social y religioso: conferencias, exposiciones, pregones, traslados de la Virgen a los barrios y al cementerio, hermanamientos con hermandades vecinas, y la confección de una corona sufragada con oro donado por los fieles. El día de la Coronación, un solemne pontifical reunió a más de 3.500 personas en un acto que quedó grabado en la memoria colectiva como una de las mayores manifestaciones de fe vividas en Aracena.

La Hermandad de la Santa Vera Cruz y Nuestra Señora del Mayor Dolor Coronada es hoy depositaria de más de cuatro siglos de vida ininterrumpida. Desde sus orígenes penitenciales en el siglo XVI, pasando por su consolidación en el XVIII y el esplendor alcanzado con la Coronación Canónica en 2010, ha sabido mantener viva la devoción en torno a la Cruz y a la Virgen.

Hoy, Aracena reconoce en su Madre y Patrona un testimonio de generaciones que han hallado en Ella consuelo, esperanza y fuerza espiritual, renovando en cada celebración el lazo indisoluble entre el pueblo y su Virgen del Mayor Dolor.

La actual imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor Coronada es obra de Sebastián Santos Rojas, natural de Higuera de la Sierra, uno de los grandes maestros de la imaginería andaluza del siglo XX y figura clave en la renovación de la escultura sacra de raíz barroca en ese periodo. Fue ejecutada en 1959 y bendecida el 1 de enero de 1960, quedando firmada en el hombro izquierdo con la rúbrica del autor. Como detalle iconográfico singular, en el pecho presenta un corazón llameante rodeado por una corona de rosas y atravesado por siete espadas, símbolo de los Siete Dolores de la Virgen.

Se trata de una dolorosa de candelero para vestir, realizada en madera de ciprés policromada, con una altura de 170 centímetros. Su fisonomía responde al canon clásico de Sebastián Santos, con un modelado naturalista, de gran delicadeza en los rasgos y un equilibrio perfecto entre belleza y dolor contenido. Inspirada en la desaparecida imagen de Juan de Astorga, el rostro se caracteriza por la nariz fina, los labios entreabiertos, las mejillas carnosas y el ceño suavemente fruncido, rasgos que refuerzan la intensidad de su expresión. Originalmente, la Virgen miraba al cielo en un gesto de súplica y resignación, recurso expresivo habitual en la escuela barroca sevillana.

Con el paso del tiempo, la imagen ha experimentado diversas intervenciones. En 1979, el hijo del escultor, Jesús Santos Calero, llevó a cabo una restauración en la que modificó algunos elementos de su expresión. La mirada, antes dirigida hacia lo alto, fue orientada de manera más frontal, con un rediseño de los párpados y un ligero ajuste de las cejas que le otorgaron un aire diferente, menos suplicante y más cercano al espectador. Posteriormente, en el año 2000, el conservador Enrique Gutiérrez Carrasquilla realizó una nueva restauración, centrada en recuperar aspectos del acabado original, consolidar las policromías y garantizar la estabilidad material de la talla.

La Virgen del Mayor Dolor de Sebastián Santos se ha convertido en una de las imágenes marianas más representativas de la comarca serrana, no solo por su calidad artística sino por la hondura devocional que despierta. Su rostro, mezcla de dulzura y dramatismo, expresa con equilibrio el dolor contenido y la fortaleza de la Madre al pie de la Cruz, convirtiéndose en un icono inconfundible para los aracenenses.

El paso de palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor Coronada constituye una de las piezas más señeras del patrimonio cofrade de Aracena, fruto de décadas de esfuerzo colectivo y de un proceso progresivo de enriquecimiento artístico. Su configuración actual es el resultado de sucesivas adquisiciones, estrenos y restauraciones que han dotado al conjunto de una personalidad propia dentro del estilo barroco sevillano adaptado a la idiosincrasia serrana.

El techo de palio y las bambalinas fueron estrenados en 1992, salidos de los talleres del bordador Benjamín Pérez, de Bollullos de la Mitación. Bordados en oro y sedas sobre terciopelo azul, presentan un lenguaje ornamental de gran riqueza, acorde con la solemnidad de la titular a la que cobijan. Complementan este conjunto los varales, adquiridos en 1966, cuyos pies fueron realizados en los talleres de Seco Velasco y el resto por Manuel Domínguez Rodríguez. Ejecución en alpaca plateada, restaurados en 2025, que contribuyen a la prestancia del conjunto.

La peana, de estilo barroco, fue labrada en 1989 por el orfebre Luis Domínguez, mientras que el manto procesional, bordado sobre terciopelo azul con hilos de oro y sedas, fue realizado en el año 2000 en los talleres sevillanos de Francisco Carreras “Paquili”. Tras la Coronación Canónica de 2010 fue sometido a una restauración y, con ocasión de la procesión Magna Mariana de 2025, estrena una nueva blonda perimetral.

La candelería, de alpaca plateada, comenzó a formarse en 1971 y se completó en 1994 con un total de 92 piezas, obra de los talleres de orfebrería de Juan Fernández y Viuda de Villarreal. Restaurada íntegramente en 2024, se dispone con gran armonía en el frontal del paso. El juego de jarras y violeteros, también en alpaca plateada y de estilo barroco, pertenece igualmente a los talleres de la Viuda de Villarreal y fue adquirido entre 1966 y 1970, siendo igualmente restaurado en 2024.

Los respiraderos, labrados en 1981 en los talleres de Villarreal, siguen el mismo estilo barroco. En sus laterales figuran los escudos de los barrios y feligresías de Aracena, mientras que en el centro del respiradero frontal destaca una capilla con la imagen de San Blas, obispo y mártir, patrón de la ciudad. Estos respiraderos han sido restaurados en 2025 para su participación en la Magna. También de los mismos talleres y año son los candelabros de cola, igualmente de estilo barroco y restaurados para la efeméride de 2025.

El llamador es una pieza de especial valor simbólico, pues fue creado en 2010 con motivo de la Coronación Canónica por el escultor aracenés Pepe Antonio Márquez. Realizado en bronce con baño de plata, fue donado por las cuadrillas de costaleros de aquel acontecimiento histórico. Otro elemento singular es el templete de la Reina de los Ángeles, situado en la delantera del paso, a los pies de la candelería. Se trata de una réplica en miniatura del paso procesional de la Patrona de Alájar, obra de Villarreal realizada en 2000 en alpaca plateada, que subraya los lazos devocionales entre ambas localidades.

Por último, entre los elementos más recientes destacan los entrevarales, estrenados en la Semana Santa de 2025. Estas piezas fueron creadas a partir de unos antiguos faroles de la hermandad y se complementan con dos esculturas de arcángeles realizadas por Mariano Sánchez del Pino, que portan faja y costal como homenaje explícito a las cuadrillas de costaleros de la corporación.

El paso de palio del Mayor Dolor es, en su conjunto, una obra viva y en continua evolución, donde tradición y modernidad se entrelazan. Cada pieza, desde los bordados al último detalle de la orfebrería, refleja la devoción y el esfuerzo de generaciones de aracenenses que han querido rendir culto a su Madre y Patrona con lo mejor de su arte y su entrega.

La corona de la Virgen del Mayor Dolor Coronada, realizada en el año 2010 por el insigne orfebre Fernando Marmolejo, se erige como una verdadera joya de la platería contemporánea andaluza. En ella se despliega un rico programa iconográfico que enaltece tanto la identidad local como la devoción mariana. Entre sus delicados detalles figuran las representaciones de cada uno de los barrios de Aracena, así como las patronas de las seis aldeas de la ciudad, integrando en la pieza el sentir religioso y comunitario de toda la comarca.

La ornamentación se enriquece con frutos propios de la Sierra, símbolo de la fertilidad y la abundancia de la tierra serrana, además de diversos emblemas religiosos vinculados directamente con la Santísima Virgen y con la Hermandad de la Vera Cruz. No podía faltar la inclusión del escudo de Aracena, que reafirma la unión histórica entre el pueblo y su Patrona.

En conjunto, la obra refleja la maestría artesanal de Marmolejo, quien supo conjugar arte, fe e identidad en una pieza de exquisita ejecución, que desde entonces se ha convertido en uno de los símbolos más preciados del patrimonio devocional aracenés.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Iglesia Prioral del Castillo

La Iglesia Prioral del Castillo, también conocida como Iglesia de Nuestra Señora del Mayor Dolor, se erige en el punto más alto de Aracena, dentro del recinto del antiguo castillo medieval. Su construcción comenzó a finales del siglo XIII y se prolongó durante los siglos XIV y XV. Originalmente consagrada a Santa María, pasó a recibir su advocación actual en el siglo XVIII. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931 y Bien de Interés Cultural en 1995. A lo largo de su historia ha vivido etapas de esplendor y abandono; de hecho, en el año 1599 llegó a ser utilizada como hospital con motivo de una epidemia. En las últimas décadas, su conservación y puesta en valor han estado estrechamente vinculadas a la labor de la Hermandad de la Vera Cruz, que tiene allí su sede canónica.

El templo presenta una planta de tres naves a igual altura, separadas por pilares y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada, características del gótico tardío. A los pies se alza un coro elevado, mientras que la cabecera se resuelve en forma poligonal. La portada principal, de arco apuntado y ornamentación austera, ofrece la sobriedad propia de la arquitectura medieval. En el exterior sobresale su torre de estilo mudéjar, inspirada en la Giralda sevillana, decorada con arcos polilobulados y redes geométricas, aunque de ejecución más sencilla. La fusión de los elementos góticos y mudéjares confiere al conjunto una personalidad única en el panorama arquitectónico de la Sierra.

Entre sus bienes patrimoniales más relevantes se encuentra la reja neorrenacentista del presbiterio, realizada en hierro forjado en 1927 por el maestro Julio Pascual. El retablo mayor, de estilo neoclásico y principios del siglo XIX, acoge en su centro la venerada imagen de la Virgen del Mayor Dolor, Patrona de Aracena, labrada en 1959 por el escultor Sebastián Santos. En una de sus capillas laterales se conserva el sepulcro del prior Pero Vázquez, elaborado en barro vidriado en el siglo XVI y atribuido al escultor Miguel Florentín, discípulo de Niculoso Pisano. Además, el templo custodia un rico conjunto de elementos litúrgicos y devocionales pertenecientes a la Hermandad de la Vera Cruz, que refuerzan el valor histórico y espiritual de este enclave monumental.

Iglesia de Santa María de la Esperanza

La Iglesia de Santa María de la Esperanza se sitúa en el barrio de San Francisco de Huelva y es la sede canónica de la Hermandad de la Esperanza. Sus orígenes se remontan al año 1979, cuando se levantó una pequeña capilla gracias al impulso de los hermanos y devotos, ante la necesidad de dotar a la Hermandad de un templo propio tras varios traslados forzosos desde su fundación.

La Hermandad, erigida entre 1893 y 1894 en el antiguo convento de San Francisco, vivió distintas etapas de residencia provisional en templos como la Catedral de la Merced y la Ermita de la Soledad, hasta la consolidación definitiva de su sede actual. El templo fue ampliado en sucesivas fases entre 1992 y 1997, y posteriormente en los años 2008 y 2009, dotándolo de una nave lateral, dependencias anexas y una zona de columbario y museo, inaugurada en 2018.

La fachada del templo destaca por su estética sobria de líneas clásicas y por los retablos cerámicos devocionales que la adornan, entre ellos, el de la Virgen de la Esperanza. En su interior alberga los titulares de la Hermandad: el Cristo de la Expiración, obra de Ramón Chaveli de 1939; Nuestra Señora del Mayor Dolor, de Sebastián Santos Rojas en 1938; María Magdalena, atribuida a Ángel Álvarez de 1870; San Juan Evangelista, de Joaquín Gómez del Castillo; y la Virgen de la Esperanza, también de Gómez del Castillo (1939), coronada canónicamente en el año 2000, siendo la primera dolorosa en recibir tal distinción en la ciudad de Huelva.

La Iglesia de Santa María de la Esperanza se ha convertido en uno de los epicentros de la vida cofrade onubense, especialmente cada Miércoles Santo, y representa un símbolo de constancia, fe y renovación para la Hermandad y para la feligresía del barrio. En ella no solo se custodian imágenes de gran valor artístico y devocional, sino también el testimonio de una historia forjada entre la fe del pueblo y el esfuerzo colectivo de generaciones.

Banda Municipal de Aracena

La Banda Municipal de Música de Aracena fue fundada en el año 1885, lo que la convierte en una de las formaciones musicales más antiguas y con mayor tradición de la provincia de Huelva. Su origen está vinculado a la necesidad de acompañar musicalmente los principales actos del municipio, como procesiones, pasacalles, celebraciones religiosas, fiestas populares y eventos culturales.

Durante sus primeros años, la banda fue creciendo progresivamente, integrando músicos del entorno y ampliando su repertorio. No obstante, ha sido en las últimas décadas cuando ha experimentado una notable transformación, tanto en calidad artística como en número de componentes. En la actualidad, cuenta con una plantilla de alrededor de 85 músicos, muchos de ellos formados en conservatorios y centros de referencia.

A lo largo de su dilatada historia, la banda ha estado dirigida por destacados músicos y directores. Entre ellos, sobresalen nombres como Ian Murray, reconocido profesor de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y miembro de prestigiosas orquestas europeas; John Durant, clarinetista británico galardonado por EMI, que dirigió la banda entre 1996 y 2006, y retomó la batuta en 2016; Héctor Herrero Canet, oboísta de la Sinfónica de Sevilla; y Antonio José Durán Sánchez, músico de la banda desde 1975, quien ejerció como director entre 2008 y 2016.

La Banda Municipal de Aracena ha grabado hasta la fecha siete trabajos discográficos, entre los que destacan recopilaciones de pasodobles, adaptaciones sinfónicas y marchas procesionales inéditas del compositor Abel Moreno. Algunas de estas grabaciones se han realizado en espacios de prestigio como el Auditorio Nacional o el Teatro Sierra de Aracena.

En el plano institucional y cultural, la banda ha participado en importantes certámenes y encuentros de bandas dentro y fuera de Andalucía, actuando en ciudades como Cádiz, Sevilla, Granada o Punta Umbría, así como en giras internacionales por Escocia y Portugal. También ha ofrecido conciertos en lugares emblemáticos como la Basílica de la Macarena o el Gran Teatro Falla.

En 1994 se creó el Aula Municipal de Música “Ian Murray”, un espacio pedagógico que refuerza la labor formativa de la banda y que, junto con la banda juvenil, actúa como cantera de músicos para la formación titular. Este proyecto educativo ha sido clave para el relevo generacional y la continuidad de la banda en el tiempo.

En el año 2023, la Banda Municipal de Aracena celebró su 140 aniversario con diversos actos conmemorativos, reafirmando su papel como motor cultural del municipio. Su presencia es imprescindible en celebraciones locales como la Semana Santa, la Feria de Aracena y los conciertos estacionales del calendario anual.