Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Sheila Criado y Hugo García»

La devoción hacia Nuestra Señora Reina de los Ángeles hunde su historia en la noche de los tiempos. Se cree que la primitiva imagen de la Virgen fue traída a este lugar de la Peña de Arias Montano por caballeros templarios.

La Hermandad Matriz, que fomenta su culto y atención en Alájar, se crea en 1528 con un proyecto de Reglas aprobado por el provisor del Arzobispado de Sevilla. Posteriormente, y coincidiendo con el retiro del insigne humanista Benito Arias Montano en 1559 a la Peña que hoy lleva su nombre, es cuando este lugar toma relevancia más allá de sus límites próximos, impulsada por la devoción a Ntra. Sra. Reina de los Ángeles.

No en vano, Su Majestad el rey Felipe II vino hasta la Peña a visitar a Arias Montano en el año 1576.

Con el transcurrir de los siglos, la devoción y la fe a la Reina de los Ángeles va creciendo en toda la comarca de la Sierra, el Andévalo, la Cuenca Minera y el sur de Badajoz.

Es por lo que el 31 de agosto del año 1924, y coincidiendo con la visita a la sierra onubense de los Infantes de España, SS.AA.RR. Doña Luisa de Orleans y Borbón y su esposo Don Carlos de Borbón Dos Sicilias, establecidos en la ciudad de Sevilla, que vinieron acompañados de sus hijos, Doña Isabel Alfonsa de Borbón y Borbón y Don Carlos, Doña Dolores, Doña Esperanza y Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans, abuela de Su Majestad el rey Felipe VI, visitan la primera romería que se celebra en época contemporánea en la Peña de Arias Montano.

Desde 1967 se han ido incorporando nuevas hermandades filiales, y recientemente, en 2024, con motivo del centenario de la primera romería en honor a la Reina de los Ángeles, la Hermandad Matriz realizó múltiples actos, entre los que destaca el Año Jubilar concedido por el Papa Francisco.

La imagen original, de finales del siglo XIV, anónima, de estilo gótico, estaba realizada en madera policromada. En 1937 fue reproducida por Antonio Illanes. En 2021 fue restaurada por Sheila Criado Cañas.

Posee un conjunto de coronas y cetro en oro de ley y piedras preciosas realizadas por Manuel Seco Velasco en 1974. La ráfaga que enmarca a la Virgen está formada por rayos y rematada en su parte superior por dos ángeles que la coronan. Desfila en un templete de plata abovedado, coronado por ángeles que portan azucenas en sus manos, símbolo de la virginidad de la Reina de los Ángeles.

La coronación canónica de la Virgen Reina de los Ángeles, patrona de Alájar, se celebró el 2 de agosto de 2004 en la Peña de Arias Montano, con un solemne pontifical presidido por el obispo de Huelva, Ignacio Noguer Carmona. La Casa Real de España actuó como madrina y el pueblo de Alájar, representado por su Ayuntamiento, ejerció de padrino del acto.

La preparación de la coronación incluyó una amplia programación religiosa y cultural: convivencias con hermandades filiales, jornadas catequéticas, la presentación del himno y del cartel conmemorativo, un triduo solemne y, finalmente, la colocación de una placa en la ermita recordando tan señalado acontecimiento.

Para la ocasión se utilizó el conjunto de coronas y el cetro que posee la Virgen, piezas de gran valor realizadas en oro de ley con incrustaciones de piedras preciosas en el taller sevillano de orfebrería de Manuel Seco Velasco durante la década de 1970. Estas obras, de extraordinaria calidad artística, fueron las que sirvieron para solemnizar la coronación canónica de 2004, subrayando así la realeza y dignidad de la patrona alajeña.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Santuario de la Reina de los Ángeles (Peña de Arias Montano, Alájar, Huelva)

El Santuario de la Reina de los Ángeles se encuentra en el enclave natural de la Peña de Arias Montano, en el término municipal de Alájar. La zona ha sido lugar de culto y retiro desde tiempos remotos, destacando la presencia de eremitas como San Víctor ya en el siglo V. La construcción de la ermita actual se remonta a finales del siglo XIV o principios del XV, respondiendo al estilo mudéjar propio de la época. En 1528 se fundó la Hermandad de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles, aprobada oficialmente en 1555. A finales del siglo XVI, el célebre humanista Benito Arias Montano adquirió el terreno y promovió mejoras en el santuario, convirtiéndolo en parroquia hasta que en 1608 se construyó la iglesia de San Marcos en el núcleo urbano de Alájar. Durante la Guerra Civil Española el santuario fue saqueado y su patrimonio original, incluida la imagen titular, fue destruido. La reconstrucción y restauración del templo se llevó a cabo a lo largo del siglo XX.

El edificio responde a una arquitectura mudéjar sencilla, con una sola nave cubierta por arcos apuntados y presbiterio elevado con bóveda de crucería. En el siglo XX se añadió un camarín para la nueva imagen, así como una nueva portada. Destacan los frescos del altar mayor, realizados en 1951 por Rafael Blas Rodríguez, inspirados en composiciones murillescas con ángeles y motivos celestiales. En 2015 se incorporaron dos esculturas de ángeles en el arco toral, obra del imaginero Rubén Fernández Parra, que sostienen lámparas votivas a ambos lados del presbiterio.

La imagen actual de la Reina de los Ángeles es una talla realizada por Antonio Illanes en 1937, concebida como una réplica fiel de la imagen medieval desaparecida. Se presenta de pie, con el Niño Jesús en brazos, y es la titular de la Hermandad Matriz. Entre los elementos artísticos que enriquecen el santuario se encuentran los frescos del altar mayor y las esculturas votivas del siglo XXI. Aunque no se conserva mobiliario original, el templo mantiene un fuerte contenido simbólico y espiritual, ligado a la memoria de Arias Montano y al fervor mariano de la comarca.

El santuario se encuentra enclavado en un paraje natural de gran belleza, con vistas panorámicas sobre la Sierra de Aracena. Es el centro espiritual de la devoción a la Virgen Reina de los Ángeles, una de las más arraigadas de la provincia.

Parroquia Mayor de San Pedro

La Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol es el templo cristiano más antiguo de la ciudad de Huelva. Su construcción se remonta a los siglos XIV y XV, asentándose sobre los restos de una antigua mezquita islámica ubicada en la antigua alcazaba, en el cabezo donde también se alzaba el desaparecido castillo de la ciudad.

De estilo gótico-mudéjar en sus orígenes, el templo ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo de su historia. Durante los siglos XV y XVI, San Pedro no solo fue el centro religioso más importante de Huelva, sino también un núcleo civil, acogiendo actos del Concejo municipal y convirtiéndose en punto de referencia para la vida de la villa.

El edificio fue gravemente afectado por varias catástrofes naturales, especialmente por los terremotos de Lisboa en 1755 y los posteriores de 1758 y 1763, así como por un huracán en 1722 que dañó su torre. Estas circunstancias obligaron a una profunda reconstrucción durante el siglo XVIII, en la que participaron arquitectos como Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto. El resultado fue una integración de estilos, destacando el barroco en su campanario, rematado por un característico chapitel recubierto de azulejos.

En su interior, el templo conserva una valiosa techumbre de madera artesonada de estilo mudéjar en la nave principal, arcos apuntados, capillas laterales y un espléndido retablo mayor de estilo barroco, obra de Antonio José de Carvajal, realizado en 1722 y restaurado posteriormente en el siglo XVIII y de nuevo en el siglo XXI.

La parroquia alberga un notable patrimonio escultórico, incluyendo imágenes como la Inmaculada del siglo XVI, San Pedro en talla barroca, un Cristo del Perdón fechado en el siglo XV, y obras de autores contemporáneos como Antonio León Ortega y Antonio Infantes Reina.

San Pedro es también sede canónica de destacadas hermandades onubenses, como la Hermandad de la Borriquita, la Hermandad Sacramental de Pasión, la Hermandad del Descendimiento y el Grupo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, lo que la convierte en uno de los principales focos cofrades de la ciudad.

En 1999, fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Hoy, la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol sigue siendo un emblema de la historia y la fe de Huelva, testigo de su evolución religiosa, artística y social a lo largo de más de seis siglos.

Banda de Música Municipal de El Cerro del Andévalo

La Banda Municipal de Música de El Cerro de Andévalo fue fundada en el año 1898, constituyéndose desde sus orígenes en un pilar esencial de la vida cultural, social y religiosa del municipio. La fecha de su fundación queda reflejada en una carta enviada desde la Guerra de Cuba por un vecino de la localidad, en la que se menciona la existencia de la banda, considerándose dicho documento como su acta fundacional.

A lo largo de sus más de 125 años de historia, la banda ha desempeñado un papel clave en la transmisión de la identidad cerreña, participando activamente en las celebraciones más significativas de la localidad, como la Romería en honor a San Benito Abad o la tradicional Danza de las Lanzas, declarada Bien de Interés Cultural. Su música ha estado siempre presente en las procesiones, fiestas patronales, actos institucionales y eventos culturales de El Cerro y de la comarca.

Durante su larga trayectoria, la formación ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder sus raíces. Uno de los periodos de mayor estabilidad y proyección fue bajo la dirección de Isabelo Serrano Márquez, quien ingresó en la banda en 1974 y asumió su dirección en 1995, cargo que desempeñó durante 25 años. Su gestión estuvo marcada por la consolidación de la plantilla, la apertura a nuevos repertorios y el fortalecimiento del papel formativo de la banda en el municipio.

La Banda Municipal de El Cerro ha realizado numerosas actuaciones fuera de su localidad, participando en certámenes, encuentros de bandas y conciertos en distintos puntos de la provincia de Huelva y de Andalucía, llevando siempre consigo el nombre de su pueblo con orgullo. También ha impulsado la formación musical a través de su escuela, garantizando el relevo generacional y la continuidad de su proyecto artístico.

En la actualidad, la banda continúa en plena actividad, manteniendo su papel protagonista en la vida cultural de El Cerro de Andévalo. Con una plantilla estable de músicos de distintas edades, sigue apostando por la excelencia musical, el compromiso con su historia y la difusión de la música como instrumento de identidad y cohesión social.

Con más de un siglo de vida, la Banda Municipal de Música de El Cerro de Andévalo es mucho más que una agrupación musical: es una institución viva, heredera de una tradición profundamente enraizada en el alma de su pueblo.