Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Juan Antonio García Delgado, Joaquín Bahamonde Romero, Pablo Jesús Núñez Romero, Juan Luis Rodríguez Medina y Manuel García»

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Huelva es una de las corporaciones más antiguas y señeras de la ciudad, nacida en el siglo XVI en el seno del Convento de la Victoria, fundado por la Orden de los Mínimos con el respaldo del Duque de Medina-Sidonia. Desde sus orígenes, la Hermandad ha estado marcada por una profunda devoción al Nazareno y por su estrecha vinculación con importantes linajes onubenses, como la familia Trianes, que ejerció su patronazgo durante más de un siglo.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII, la Hermandad consolidó su presencia en la vida religiosa de Huelva, destacando la celebración del Sermón del Viernes Santo y la agregación a la Hermandad del Silencio de Sevilla. La desamortización de los bienes eclesiásticos obligó a trasladar la Hermandad a la Parroquia de la Purísima Concepción, donde se fortaleció su actividad cultual y procesional.

Ya en el siglo XX, la Hermandad vivió un resurgir gracias a figuras como Roque Borrero y el impulso del párroco Pedro Román Clavero, con importantes adquisiciones patrimoniales y el establecimiento de cultos señeros como el Quinario, el Besapié y los Viernes del Nazareno. Sin embargo, la Guerra Civil supuso un duro golpe: la iglesia fue incendiada y se perdieron las imágenes titulares, provocando una profunda etapa de reconstrucción espiritual y artística.

La Hermandad supo sobreponerse a la adversidad, encargando nuevas imágenes a Ramón Chaveli y Sebastián Santos. Durante los siglos XX y XXI, ha vivido momentos memorables como el IV Centenario fundacional (1983), el reconocimiento institucional con la concesión de títulos y medallas, y la celebración de cultos extraordinarios como diversos Vía Crucis oficiales.

Uno de los periodos más significativos en tiempos recientes fue el cierre prolongado de la Parroquia de la Concepción (1999-2006), lo que supuso un «exilio» físico que fortaleció lazos con otras hermandades como la de San Francisco. Con la reapertura del templo, la corporación retomó con fuerza su actividad normalizada, siendo reconocida como Hermandad Real en 2011.

El último gran hito ha sido la Coronación Canónica de María Santísima de la Amargura, celebrada el 17 de junio de 2023, como culmen de un proceso marcado por la devoción, la unidad y la entrega de los hermanos. Este acontecimiento ha reafirmado el compromiso de la Hermandad con la caridad, a través de la obra social “Educar para crecer”, y ha dejado una huella imborrable en la historia reciente de la Semana Santa de Huelva.

María Santísima de la Amargura

La actual imagen de María Santísima de la Amargura, titular mariana de la Hermandad, es obra del escultor Ramón Chaveli Carreres, tallada en 1937 en Jerez de la Frontera y donada por D. Antonio Herrero de los Reyes. Fue la primera en incorporarse tras la Guerra Civil y fue bendecida el 21 de julio de 1937 en la Iglesia de la Milagrosa.

Se trata de una talla íntegra y de vestir completa, no de candelero, lo que la hace única en Huelva. Presenta túnica, piernas y pies tallados, calzados con sandalias, en actitud de caminar. Mide 1,63 metros y está realizada en madera de cedro. Su rostro combina severidad de madre doliente y dulzura serena, con tez morena, mirada baja, cinco lágrimas de cristal y labios entreabiertos en gesto de consuelo.

La iconografía se refuerza con el lenguaje de sus manos: la derecha alzada con pañuelo y la izquierda tocando el pecho, en gesto de resignación.

Ha sido restaurada en 1946 por Antonio León Ortega, en 1950 por Sebastián Santos Rojas, y en 2006 por Enrique Gutiérrez Carrasquilla.

Precedentes históricos: una primitiva imagen de la Amargura ya existía en 1826, atribuida al prestigioso José Montes de Oca (siglo XVIII), destruida en el incendio de 1936.

 

San Juan Evangelista

La imagen de San Juan Evangelista, el Discípulo Amado, llegó a la Hermandad en 1939 y se atribuye hoy a Ramón Chaveli Carreres. Inspirada en el San Juan del Desconsuelo de Jerez, destaca por su canon estilizado y su expresión melancólica. Fue restaurado en los años 50 por Sebastián Santos Rojas, que modificó su postura para dotarla de mayor naturalismo.

Es una talla de vestir, que muestra a un San Juan joven, de rostro sereno y mirada contemplativa.

Precedentes históricos: se conoce una primera talla en el siglo XIX, sustituida en 1929 por una obra de Pío Mollar, ambas destruidas en el incendio de 1936.

El paso de palio de María Santísima de la Amargura es uno de los conjuntos más personales, clásicos y reconocibles de la Semana Santa de Huelva. Su origen documental se remonta al primer tercio del siglo XIX, lo que convierte a este palio en un auténtico testimonio vivo de la evolución estética y devocional de la Hermandad a lo largo de más de dos siglos.

El alma del paso de palio reside en sus caídas bordadas en oro fino por el taller de Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1927, estrenadas al año siguiente. Estas piezas, auténticas joyas del bordado sevillano, destacan por sus guirnaldas florales, hojas de acanto y tallos curvos, que articulan un diseño regionalista de gran personalidad. En 1991-1992, fueron pasadas a nuevo terciopelo por las Hermanas Oblatas, mientras que los interiores fueron realizados en 1994 por el taller de Fernández y Enríquez, respetando fielmente el dibujo original.

El techo de palio, bordado en 1993 por el taller de Brenes, representa en su gloria central a la Virgen de la Cinta con carnes de marfil, siendo la primera vez que esta advocación mural se representa en un palio. Con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen en 2023, tanto los bordados históricos como los interiores y el techo fueron restaurados y enriquecidos por Jesús Rosado, estrenándose también caireles y cordones nuevos.

El manto procesional, diseñado por Rafael de Rueda y bordado en oro fino a realce sobre terciopelo azul por Jesús Rosado, fue estrenado en 2021. Inspirado en los bordados juanmanuelinos, esta obra fue rematada por un delicado encaje de bolillos artesanal de 18 metros, tejido en una sola pieza por Alfonso Aguilar, que aporta un toque de exquisita originalidad. Los faldones completan el conjunto textil, con diseño y ejecución coordinada con los demás elementos: el delantero fue realizado en 2016, mientras que los laterales y trasero se completaron en 2022. Cada paño incorpora cartelas pictóricas inspiradas en obras maestras de los siglos XVI y XVII, procedentes de museos europeos. El programa iconográfico comienza en el costero izquierdo con La subida al Calvario de Tintoretto, continúa en el frontal con La Virgen con las Tres Marías y San Juan de Valdés Leal, y finaliza en el costero derecho con El encuentro de María y San Juan con Jesús de Caracciolo.

La orfebrería del paso de palio constituye una auténtica antología de grandes maestros del siglo XX. La peana y el juego de doce jarras fueron cincelados por Jesús Domínguez en los años sesenta. La candelería, obra de Juan Borrero, se estrenó en 1987. Los varales con capillas y basamentos figurados, con ángeles y jarras de azucenas, también de Ramón León, se incorporaron en 1988, mientras que entre 1990 y 1991 completó los respiraderos, profusamente ornamentados. Cada respiradero presenta una capilla central con relieve labrado con escenas marianas: en el delantero, la Inmaculada Concepción, símbolo del dogma y la titularidad parroquial; en los laterales, la Asunción de la Virgen y la Natividad de María. Estos paños, ricamente decorados con ángeles sobre tritones, columnas corintias y ornamentación vegetal, configuran una lectura simbólica y visual de la vida de María.

Los candelabros de cola, también de Ramón León, fueron estrenados en 1989 y cuentan con trece puntos de luz cada uno. Especial mención merecen los faroles de entrevaral, obra de Seco Velasco en los años sesenta y reformados por Ramón León en los ochenta. Estas piezas tienen un valor devocional y simbólico añadido, ya que flanquearon al Crucificado de marfil de la Catedral de la Merced durante la misa oficiada por San Juan Pablo II en su visita a Huelva en 1993. Por este motivo, se incorporaron en sus cristales los escudos pontificios de su Santidad.

La riqueza simbólica del paso se ve reforzada por los cuatro relicarios de plata de ley que figuran en el frontal, donde se veneran reliquias de santos vinculados a la Hermandad: Santa Ángela de la Cruz y Santa María de la Purísima, cuyas religiosas son Camaristas Honorarias; San Manuel González, devoto del Nazareno y del Sagrario de la Parroquia; y San Antonio María Claret, primer hermano santo de una cofradía, entregado por la Primitiva Hermandad del Nazareno de Sevilla.

En la calle central del frontal destaca una imagen de la Virgen del Rocío, cincelada en plata de ley por Fernando Marmolejo Camargo, entronizada sobre una cartela con el relieve de la Anunciación.

Corona de salida de María Santísima de la Amargura

El proyecto para la realización de la corona de salida de María Santísima de la Amargura, titular mariana de esta histórica corporación, se inicia en el año 1953 y se culmina en 1954. La obra fue ejecutada por el reconocido orfebre Jesús Domínguez Vázquez, utilizando 4,5 kilos de plata, así como marfiles y diamantes de talla rosa. La corona fue donada por un hermano de la cofradía, gesto de gran devoción hacia la Virgen.

Desde el punto de vista artístico, la presea responde a un marcado estilo neobarroco, caracterizado por el uso de roleos, hojarasca y la presencia de dragones corpóreos, que dotan al conjunto de fuerza ornamental y profundidad simbólica.

 

Estructura y detalles simbólicos

El aro está decorado con motivos en forma de medallones, que actúan como base rítmica para el desarrollo de la pieza.

El canasto presenta una iconografía singular y rica: contiene seis angelotes realizados en marfil, cada uno portando una jarra con azucenas, símbolo tradicional de la pureza virginal de María y, además, emblema heráldico de la Archidiócesis de Sevilla.

La corona está compuesta por ocho imperiales, lo que la clasifica como corona cerrada. Entre estos se intercalan cuatro coronas duales, que en sus dos caras presentan escenas representativas de la vida de la Virgen, creando una narrativa visual única dentro del conjunto.

Los imperiales confluyen en el centro, donde se alza una figura de Santa Elena, madre del emperador Constantino, realizada en plata en su color y adornada con diamantes rosas. Según la tradición cristiana, Santa Elena fue quien halló la Vera Cruz, motivo por el cual su presencia en la pieza enlaza con el carácter penitencial y cristológico de la cofradía. Todos los imperiales están decorados con elementos vegetales.

En la diadema, se labran motivos de dragones, flores y roleos vegetales, una fusión de simbología de lucha, vida y virtud mariana.

La ráfaga está compuesta por dieciocho perchetes, acompañados de rayos biselados rematados por estrellas, cada una con piedras preciosas engastadas en el centro, donde vuelven a aparecer los diamantes rosas como elemento unificador y decorativo.

En el centro de la ráfaga se abre un hueco para instalar el orbe, que culmina en una cruz de plata dorada, engastada con rubíes y rematada por cuatro esmeraldas, configurando un punto focal de extraordinaria riqueza visual y simbólica.

Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.

Parroquia de la Purísima Concepción

La Parroquia de la Purísima Concepción, situada en el centro histórico de Huelva, es uno de los templos más emblemáticos de la ciudad y el primero de toda España en estar consagrado bajo esta advocación.

Fue fundada en 1515, siendo la segunda parroquia erigida en la ciudad tras la de San Pedro, debido al crecimiento demográfico de la villa en el siglo XVI. Su construcción se realizó sobre terrenos donados por el presbítero Cristóbal Dorantes.

El edificio original presentaba características del gótico tardío y del mudéjar, con una planta de tres naves y techumbre de madera, elementos que aún se conservan parcialmente. A lo largo de su historia, la parroquia ha sufrido numerosas transformaciones y restauraciones, especialmente tras los terremotos de 1755 y 1763, que dañaron gravemente su estructura. Estas catástrofes obligaron a reconstruir gran parte del templo, incluidas sus fachadas y el campanario, reformado en estilo barroco y rematado con un chapitel cubierto de azulejos sevillanos.

Durante la Guerra Civil Española, en julio de 1936, la iglesia fue objeto de un grave incendio que destruyó gran parte de su patrimonio artístico. La reconstrucción se llevó a cabo entre 1937 y 1939 bajo la dirección del arquitecto José María Pérez Carasa, quien respetó la estética barroca de su anterior fisonomía. Más adelante, en 1969, un nuevo terremoto obligó a realizar obras de restauración, reformándose la capilla sacramental según los preceptos del Concilio Vaticano II.

Entre 1998 y 2006, una importante intervención permitió recuperar la estabilidad estructural del edificio, se reconstruyeron sus cubiertas y se restauraron diversos elementos artísticos, respetando los vestigios originales descubiertos durante la obra.

En su interior destacan:

  • El retablo mayor, que alberga la imagen de la Inmaculada Concepción, obra de Antonio Castillo Lastrucci (1939).

  • Numerosas capillas laterales dedicadas a distintas advocaciones y hermandades, entre ellas la capilla de la Vera Cruz, sede de la Hermandad de la Oración en el Huerto.

  • Obras de autores como Luis Ortega Bru, Antonio León Ortega, Mario Sánchez del Pino y Luis Álvarez Duarte.

La Parroquia de la Purísima Concepción fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1994 y continúa siendo un centro espiritual de referencia para la ciudad de Huelva, así como uno de los principales escenarios de la Semana Santa onubense, acogiendo a hermandades de profunda tradición y fervor popular.

En la actualidad es la sede canónica de las Hermandades de la Vera+Cruz y Oración, Nazareno, El Silencio, El Carmen y el Sagrado Corazón de Jesús, siendo un gran referente para los fieles y visitantes, muy valorada especialmente en Semana Santa.

Banda de Nuestra Sra. de las Mercedes de Bollullos Par del Condado

La Banda de Música Nuestra Señora de las Mercedes de Bollullos Par del Condado fue fundada en el año 1963, fruto de la iniciativa de un grupo de 22 músicos que, tras desvincularse de la antigua Banda Municipal por discrepancias con el Ayuntamiento, decidieron constituir una nueva formación con vocación cofrade. El proyecto fue impulsado por Manuel Camacho Jiménez, conocido popularmente como “el curilla”, y contó desde el principio con la dirección del músico militar José Salazar López, natural de Utrera.

En sus primeros años, la banda no contaba con la autorización para actuar en su propio municipio, por lo que su primer concierto tuvo lugar en 1964 en la vecina localidad de La Palma del Condado. No sería hasta 1966 cuando, con motivo del sepelio de un músico local, obtuvieron permiso para tocar en Bollullos, marcando así su entrada oficial en la vida musical del pueblo.

Con el paso del tiempo, la formación fue creciendo, gracias en parte a la puesta en marcha de una escuela propia donde comenzaron a impartirse clases de música. También se incorporaron cornetas y tambores, completando así una plantilla más rica y versátil. Durante décadas, la banda ha sabido combinar el repertorio tradicional con nuevas incorporaciones, manteniendo siempre un alto nivel interpretativo.

Entre sus directores destacan nombres como Manuel Pérez Clavijo y Alonso Jiménez. Bajo su batuta, en 1993, se grabó el primer trabajo discográfico de la banda, titulado Entre Huelva y Sevilla. A finales de los años noventa, tras una etapa de dificultad por la marcha de varios componentes, la banda recuperó su estabilidad con la llegada de Juan Carlos Jiménez Pérez y más tarde con José María Jiménez Moreno, quien dirigió el segundo álbum, Semana Santa, y un tercero en 2003 titulado El Cielo entre Varales.

En 2013, la banda celebró su 50 aniversario con una serie de conciertos conmemorativos, estrenos musicales y un emotivo reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Bollullos, que le dedicó un pleno extraordinario en honor a su trayectoria.

Desde 2019, la dirección musical está a cargo de Daniel Camacho Díaz, licenciado en trompeta por el Conservatorio Superior de Sevilla. Bajo su liderazgo, la banda ha continuado creciendo hasta alcanzar una plantilla de más de 60 músicos, consolidándose como una de las formaciones más destacadas del panorama cofrade andaluz.

Actualmente, la Banda de las Mercedes acompaña a diversas hermandades tanto en su localidad como en capitales como Sevilla, Córdoba, Cádiz o Jerez, y ha incorporado a su repertorio composiciones propias, como el pasodoble Desfilando Las Mercedes.

Con más de seis décadas de historia, la Banda de Música Nuestra Señora de las Mercedes es hoy un referente cultural y musical en Bollullos Par del Condado y en toda la provincia de Huelva, símbolo de esfuerzo, superación y compromiso con la música procesional.