La Hermandad de la Oración en el Huerto fue fundada el 7 de abril de 1922 por un grupo de devotos onubenses comprometidos con la fe y la tradición: José Orellana, Alfonso Padilla, Manuel Romero, Luis Orellana y Rafael de la Corte. Su deseo era crear una nueva corporación penitencial en la ciudad de Huelva, con sede en la Iglesia de la Merced, templo vinculado al Hospital Provincial y atendido entonces por las Hijas de la Caridad.
El respaldo del arcipreste de Huelva, don Julio Guzmán, permitió la aprobación de los primeros estatutos el 25 de abril de 1922. Poco después, el 5 de agosto de ese mismo año, la Diputación Provincial autorizó oficialmente que la Hermandad tuviera como sede la Iglesia de la Merced. Finalmente, el 22 de marzo de 1923, el Arzobispado de Sevilla concedió la erección canónica, dotando a la joven cofradía de plena legitimidad eclesiástica.
En 1939, y en el marco del proceso de recuperación espiritual e institucional tras la Guerra Civil, la Hermandad de la Oración en el Huerto se fusionó con la antigua Hermandad de la Vera Cruz, cuya existencia documentada se remonta a 1583, aunque su reorganización moderna tuvo lugar en 1893. La unión de ambas corporaciones dio lugar a la actual:
«Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad y Archicofradía de Nazarenos de la Vera Cruz, Sagrada Oración en el Huerto y Nuestra Señora de los Dolores».
La nueva cofradía resultante salió por primera vez tras la fusión el 2 de abril de 1939, Domingo de Ramos, marcando el inicio de una nueva etapa de fe, continuidad histórica y compromiso con la Semana Santa de Huelva. La Hermandad ha sabido desde entonces preservar el legado de ambas devociones: la penitencia austera de la Vera Cruz y la contemplación dolorosa del Huerto, proyectándolos hacia el presente con dignidad y fervor.
La imagen de Nuestra Madre y Señora de los Dolores, titular mariana de la Hermandad de la Oración en el Huerto y de la Vera+Cruz de Huelva, es una de las dolorosas más destacadas de la Semana Santa de la ciudad. Fue realizada en 1968 por Luis Álvarez Duarte, entonces un jovencísimo escultor sevillano que comenzaba a despuntar y que, con apenas dieciocho años, entregó a Huelva una de sus primeras obras maestras.
Se trata de una talla de candelero para vestir, de proporciones armoniosas y una estética marcada por la dulzura y la delicadeza de su modelado. Su rostro, ovalado y de suaves facciones, transmite un hondo dolor contenido más que desgarrador, reflejando serenidad en medio del sufrimiento. Los ojos, levemente entornados y enmarcados por finas cejas arqueadas, junto con la boca entreabierta, ofrecen un gesto de súplica silenciosa y resignación. Las lágrimas de cristal resbalan con naturalidad por sus mejillas, reforzando el carácter íntimo y emotivo de la obra.
La impronta de Álvarez Duarte se reconoce en la finura del tallado y en la capacidad para conjugar belleza y emoción, rasgo que convertiría al imaginero en uno de los grandes referentes de la segunda mitad del siglo XX. La Virgen de los Dolores es, además, una de las primeras dolorosas que creó, lo que le otorga un valor añadido en su producción artística.
El paso de palio de la Hermandad es considerado uno de los más emblemáticos de la Semana Santa de Huelva, tanto por su configuración estética como por su riqueza simbólica. Se distingue por un exquisito exorno floral, donde cobran especial protagonismo los capullos de rosa, que embellecen con delicadeza y armonía su estructura, aportando una nota de fragancia, color y elegancia al discurrir de la Virgen Dolorosa. A ello se suma el cortejo penitencial, ordenado y solemne, que enmarca este conjunto con un profundo sentido de devoción y tradición cofrade.
Paso de palio de Nuestra Madre y Señora de los Dolores
El paso de palio de Nuestra Madre y Señora de los Dolores constituye, por su parte, una de las grandes joyas patrimoniales de la Semana Santa de Huelva. La imagen de la Virgen, realizada en 1967 por Luis Álvarez Duarte cuando apenas contaba diecisiete años, presenta un rostro de dulzura serena y expresión contenida, convirtiéndose desde su llegada en una de las Dolorosas más queridas y veneradas de la ciudad. El conjunto procesional alcanza especial relevancia gracias a la riqueza de sus bordados. Las bambalinas, ejecutadas por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en hojilla de plata sobre terciopelo carmesí, son una pieza singular dentro de la producción del célebre bordador sevillano, que fueron reformadas en 1957 por Guillermo Carrasquilla, autor también del techo de palio, donde mantuvo la elegancia simbólica y ornamental del conjunto. Entre las piezas textiles destaca con fuerza el imponente manto procesional bordado por Patrocinio Vázquez, considerado uno de los más importantes de Andalucía por su riqueza compositiva, la calidad de los bordados y su ejecución sobre terciopelo carmesí.
El conjunto se complementa con una orfebrería de primer nivel, salida de talleres andaluces como los de Manuel de los Ríos y Orfebrería Angulo, que firman varales, peana, candelería y jarras, mientras que los respiraderos, de factura anterior, se datan en el siglo XIX, aportando un valor histórico adicional al paso. El ajuar de la Virgen de los Dolores es igualmente rico, conservando sayas de Rodríguez Ojeda fechadas en 1920 y 1925, auténticos testimonios de su etapa más brillante, junto con otras más recientes bordadas por su camarista Mª Carmen Benito, que ha contribuido decisivamente a preservar y engrandecer el patrimonio de la Dolorosa. Entre sus preseas destacan varias coronas de especial interés: una corona plateada del siglo XVIII, otra anónima del siglo XIX y una última, de estilo clásico sevillano, realizada en 1952 por Jesús Domínguez.
Así, la Hermandad de la Oración en el Huerto ofrece a la ciudad de Huelva un patrimonio artístico de primer orden, donde confluyen algunos de los nombres más señeros de la imaginería, la orfebrería y el bordado andaluz, constituyendo un verdadero compendio de fe, arte e historia viva en el corazón de la Semana Santa onubense.
Corona de salida de Nuestra Madre y Señora de los Dolores
De autor desconocido, esta pieza fue ejecutada durante el siglo XVI, teniendo poca información al respecto. La corona fue adquirida por la hermandad mediante una donación realizada por la señora condesa de Mora Claros, según testamento de fecha 22 de marzo de 1956. Josefa Jiménez Vázquez, más conocida como la Condesa de Mora Claros por su matrimonio con Don Antonio Mora Claros, cooperaría junto a su marido en eventos solidarios para la población, al constituirse como presidenta de la Junta de Damas de la localidad, llevando a cabo diversas acciones caritativas. Josefa, junto a su marido, fueron unos enamorados de Huelva y de sus tradiciones, entre ellas la Semana Santa, estando muy vinculados a esta corporación, de ahí la adquisición de varios enseres para la misma, destacando el manto procesional de salida.
La corona, labrada en plata, presenta en el canasto un aro liso en cuyo centro se aprecia un cordón tallado. La decoración consta de ocho cartelas con ligeras incisiones diagonales encuadradas en hojas de acanto, otorgando gran elegancia al conjunto, en el que se perciben sinuosos motivos vegetales. Sobre el canasto emergen seis imperiales laminados, que sostienen una diadema sin la técnica del calado. Como decoración, posee volutas y palmas en cuyo centro existe una sección esférica sin labrar, sobre la que se alza una cruz potentada. La diadema queda rematada por veinticuatro rayos plisados, que custodian una cruz arbórea.
En cuanto a su conservación, la pieza ha pasado por dos procesos de restauración: el primero realizado por Ramón León Peñuela en 1980 y el segundo llevado a cabo por Hijos de Juan Fernández en 2011, ocasión en la que se labró completamente la parte trasera.
Tras detallar los aspectos más destacados de este enser, cabe hacer una breve introducción sobre la Coronación Canónica de Nuestra Señora de los Dolores, celebrada el 19 de septiembre de 2015. El 13 de junio de 2013, durante la misa de acción de gracias del LXXV aniversario de la fusión de la Archicofradía, se anunciaba a los hermanos y devotos el inicio del expediente para su coronación. Se presentaba también la Obra Social de la efeméride: la colaboración con la Casa de Acogida Santa María, de Cáritas, destinada a reforzar los servicios del centro de día “Puertas Abiertas” de Cáritas Diocesana, que ofrece duchas, lavanderías, ropero, cafetería, sala de televisión con internet y otros servicios básicos a personas sin recursos.
En septiembre de 2014, durante los cultos en honor a la Virgen, el director espiritual y párroco de la Purísima Concepción, Don Diego Capado, anunció oficialmente la Coronación Canónica, a celebrar el 19 de septiembre de 2015, iniciándose así un amplio programa de actos. Entre ellos destacó una exposición en la Casa Colón de Huelva, donde se mostraron fotografías, documentos y enseres de la Hermandad, así como la presentación de un nuevo himno y una marcha dedicados a la Dolorosa.
Los padrinos de la Coronación fueron, por un lado, el Ayuntamiento de Huelva, representado por su alcalde Gabriel Cruz, y por otro la Hermandad Matriz de Almonte, presidida entonces por Juan Ignacio Reales. Finalmente, el acto culminó a las 19:00 horas del sábado 19 de septiembre de 2015, con la misa pontifical presidida por el obispo de Huelva, Don José Vilaplana, quien impuso la corona a la Virgen, culminando así un proceso histórico que quedará para siempre en la memoria de la Huelva cofrade.
Fuente: Javier Jesús Beltrán Castaño, autor del Trabajo de Fin de Grado (TFG) del que se ha cedido esta información.
Parroquia de la Purísima Concepción
La Parroquia de la Purísima Concepción, situada en el centro histórico de Huelva, es uno de los templos más emblemáticos de la ciudad y el primero de toda España en estar consagrado bajo esta advocación.
Fue fundada en 1515, siendo la segunda parroquia erigida en la ciudad tras la de San Pedro, debido al crecimiento demográfico de la villa en el siglo XVI. Su construcción se realizó sobre terrenos donados por el presbítero Cristóbal Dorantes.
El edificio original presentaba características del gótico tardío y del mudéjar, con una planta de tres naves y techumbre de madera, elementos que aún se conservan parcialmente. A lo largo de su historia, la parroquia ha sufrido numerosas transformaciones y restauraciones, especialmente tras los terremotos de 1755 y 1763, que dañaron gravemente su estructura. Estas catástrofes obligaron a reconstruir gran parte del templo, incluidas sus fachadas y el campanario, reformado en estilo barroco y rematado con un chapitel cubierto de azulejos sevillanos.
Durante la Guerra Civil Española, en julio de 1936, la iglesia fue objeto de un grave incendio que destruyó gran parte de su patrimonio artístico. La reconstrucción se llevó a cabo entre 1937 y 1939 bajo la dirección del arquitecto José María Pérez Carasa, quien respetó la estética barroca de su anterior fisonomía. Más adelante, en 1969, un nuevo terremoto obligó a realizar obras de restauración, reformándose la capilla sacramental según los preceptos del Concilio Vaticano II.
Entre 1998 y 2006, una importante intervención permitió recuperar la estabilidad estructural del edificio, se reconstruyeron sus cubiertas y se restauraron diversos elementos artísticos, respetando los vestigios originales descubiertos durante la obra.
En su interior destacan:
El retablo mayor, que alberga la imagen de la Inmaculada Concepción, obra de Antonio Castillo Lastrucci (1939).
Numerosas capillas laterales dedicadas a distintas advocaciones y hermandades, entre ellas la capilla de la Vera Cruz, sede de la Hermandad de la Oración en el Huerto.
Obras de autores como Luis Ortega Bru, Antonio León Ortega, Mario Sánchez del Pino y Luis Álvarez Duarte.
La Parroquia de la Purísima Concepción fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1994 y continúa siendo un centro espiritual de referencia para la ciudad de Huelva, así como uno de los principales escenarios de la Semana Santa onubense, acogiendo a hermandades de profunda tradición y fervor popular.
En la actualidad es la sede canónica de las Hermandades de la Vera+Cruz y Oración, Nazareno, El Silencio, El Carmen y el Sagrado Corazón de Jesús, siendo un gran referente para los fieles y visitantes, muy valorada especialmente en Semana Santa.
La Banda Sinfónica del Liceo Municipal de Música de Moguer fue fundada en el año 2005 como una iniciativa del propio Liceo Municipal, con el propósito de ofrecer a sus alumnos de instrumento la posibilidad de interpretar música en conjunto. Con un repertorio inicial basado en pasodobles y bandas sonoras, la formación comenzó a consolidarse rápidamente dentro del panorama musical onubense.
Desde sus comienzos, la agrupación ha sido conocida por su cuidada estética y formalidad, con su característico uniforme que utiliza en todas sus actuaciones, cambiando únicamente el color de la corbata según la hermandad a la que acompaña. Esta seña de identidad, unida a su calidad interpretativa, la ha distinguido notablemente en el ámbito cofrade.
Bajo la dirección de su fundador, el pianista y compositor Iván Macías Madero, la banda trazó una trayectoria sólida y profesional, creciendo en número y en repercusión. A lo largo de su historia ha sido protagonista en la Semana Santa de Huelva capital, acompañando a hermandades como Jesús Despojado, los Estudiantes, la Esperanza, la Vera Cruz, Oración en el Huerto o el Descendimiento.
En 2021, la banda amplió su proyección fuera de la provincia, participando en la magna procesión “Camino de la Gloria” en Málaga, donde acompañó a la Virgen de los Dolores de la Archicofradía de la Expiración, marcando un hito en su trayectoria.
Paralelamente, la Banda Sinfónica del Liceo ha desarrollado una intensa actividad en el ámbito sinfónico y cultural. Ha protagonizado exitosos espectáculos como la serie de conciertos “Sinphónicos”, colaborando con artistas de la talla de Raphael, Ana Torroja, Paloma San Basilio o La Oreja de Van Gogh. Asimismo, ha ofrecido actuaciones destacadas en eventos como la Feria 1900, festivales de verano y actos institucionales, consolidando su presencia como referente cultural en Moguer y la provincia de Huelva.
Su proyección ha sido también internacional, con actuaciones en lugares como Eurodisney (París), Lisboa, Oporto, Londres o Valencia. Estas experiencias han contribuido a reforzar su perfil como formación versátil, con un repertorio que abarca desde la música procesional hasta la sinfónica y la música popular adaptada a gran banda.
En la actualidad, la banda está dirigida por José Antonio Márquez, quien continúa impulsando su crecimiento y consolidación. Con una plantilla estable, una fuerte conexión con el Liceo y un compromiso firme con la excelencia musical y la formación, la Banda Sinfónica del Liceo de Moguer se ha convertido en una de las formaciones más respetadas y queridas del panorama andaluz.














