Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Joaquín Bahamonde Romero, Pablo Jesús Núñez Romero y Manuel García»

La devoción a los Dolores de Ntra. Sra. estuvo ya muy presente en la Huelva del XVII y XVIII, hecho que llevó a los padres mercedarios a iniciar las gestiones oportunas para fundar una V.O.T. de Siervos de María, y aunque no tenemos las fechas exactas en que se realizan estas peticiones, sí podemos advertir que el 15 de diciembre de 1771 en el Convento de S. Marcelo de Roma se firmaba, por parte del Prior general, Fr. Francisco Raymundo Adami, la licencia para poder constituir dicha Congregación. Asimismo, junto con la patente fundacional, anexa todas las gracias, privilegios e indulgencias que, de ahora en adelante, esta Congregación poseerá.

Tras la aprobación por parte del Prior General, es el 20 de junio de 1772 cuando el Cardenal Arzobispo de Sevilla ratifica ésta y aprueba las Reglas y Constituciones que de ahora en adelante marcarán la vida interna de esta Confraternidad. Sólo dieciocho días después de este último hecho, el 8 de julio de 1772, se obtiene carta de agregación a la Archicofradía de Ntra. Sra. de las Mercedes, con la consiguiente obtención de los numerosos privilegios, gracias, indulgencias, facultades e indultos que ésta goza. Paralela a esta agregación, se gesta la fusión con la Cofradía de Ntra. Madre y Sra. Mª Stma. de la Merced, congregación fundada a comienzos del siglo XVIII, por cuanto los esclavos de Mª Stma. de los Dolores eran los apoderados de dicha cofradía, con sede canónica en el mismo convento, para pasar a formar una sola Corporación donde sus hermanos se alisten bajo la Bandera de los Dolores y Merced.

Es de destacar la tremenda devoción que el pueblo de Huelva comenzó a sentir por la Dolorosa de la Capilla Mercedaria, dando fe de ello las mandas y fundaciones que se hicieron en su honor, donaciones para el aderezo de la capilla y ella misma, numerosas peticiones de ser amortajado con el hábito de la Confraternidad, y la más significativa: la existencia de un exvoto, único en la ciudad, donde se narra un milagro de la Stma. Virgen: «Caio DN Bernardo Basconcelos con una grave enfermedad y desahuciado de los médicos se encd. a la Virgen de los Dolores i a Sn. Franc. de Paula i quedó bien. Año 1775». Estaba situado junto al altar de tan devota imagen, fechado en 1775, y narraba la intercesión que Nuestra Amada Titular tuvo en la milagrosa curación del platero de la Villa de Huelva, Bernardo Basconcelos.

Otro hecho importante que en este período tiene lugar es la primera salida procesional de María Stma. de los Dolores en Semana Santa, lo que se traduce en la obtención del carácter penitencial, al pasar a formar parte de la nómina de hermandades que realiza estación de penitencia durante la Semana de Pasión en Huelva. Se llevó a cabo el Domingo de Ramos de 1792, haciendo estación de penitencia en las Parroquias de la Mayor de San Pedro y de la Purísima Concepción.

La imagen titular que esta Confraternidad ha venerado a lo largo del tiempo es una talla anónima de candelero para vestir, cuyas primeras referencias documentales se remontan a finales del siglo XVII. El 31 de octubre de 1689, Diego de Guzmán y Quesada fundaba una memoria de misas en la iglesia de la Merced para el Viernes de Dolores de Nuestra Señora, lo que llevó al historiador Diego Díaz Hierro a afirmar que «ello quería decir que el Viernes de Dolores tenía para don Diego mucho más sabor en la Merced que en su iglesia de la Soledad. Y ese sabor no podía consustanciarse a no ser delante de una imagen de la Virgen de los Dolores…».

En 1748, Antonia María Hernández también instituyó una memoria de misas el Viernes de Dolores en la Merced: «Item instituie y funda desde el día de su fallecimiento, una memoria perpetua para que en cada año se digan por su ánima y en el día de Ntra. Sra. de los Dolores dos misas rezadas, a cargo del Convento de Nuestra Señora de las Mercedes de esta villa…».

Posteriormente, en el testamento de Alonso de Mora y Mendoza, otorgado el 21 de febrero de 1776, se recoge: «Instituio y fundo una memoria perpetua a cargo del Convento de Nuestra Señora de la Merced desta villa, para que en cada un año se digan por mi alma dos misas rezadas en los días y altares respectivos de dicha Señora y de la de Dolores situados en la iglesia del expresado convento».

La imagen ha sido atribuida tradicionalmente a la escuela sevillana, señalándose a Pedro Roldán y, posteriormente, a su hija Luisa Roldán “La Roldana”. No obstante, investigaciones más recientes la aproximan, también sin documentación fehaciente, al ámbito de los artistas genoveses afincados en Cádiz.

En cuanto a sus intervenciones, consta que fue restaurada en las décadas de 1950 y 1960 por Antonio León Ortega; en 1993, por el Taller Isbilia; y en 2016, por el conservador-restaurador Pedro Manzano.

El paso de palio que la cobija es una obra maestra concebida por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre 1915 y 1925, una figura clave en el arte del bordado andaluz, cuyo estilo inconfundible ha dado nombre a una escuela propia: el “juanmanuelino”. Sus diseños, de exquisita factura y riqueza ornamental, han dado forma a los palios de algunas de las Vírgenes más veneradas de Andalucía, como la Esperanza Macarena o la Virgen de la Amargura de Sevilla, entre otras.

Desde la base del paso, los faldones bordados mantienen la impronta juanmanuelina, dando paso a los respiraderos, cuyo soporte en tela distingue esta obra de la mayoría de los pasos procesionales. En el frontal del conjunto encontramos el llamador, una pieza de plata de ley forjada por los Hermanos Delgado en el año 2000, el cual es colocado días previos al Jueves Santo. Iluminan el rostro de la Santísima Virgen la candelería, obra de Ramón León Peñuelas, junto con los faroles delanteros y entrevarales, creados entre 2006 y 2011. Tanto las dos parejas de violeteras como las jarras laterales son también obra de Ramón León Peñuelas.

Custodiando el manto se alzan con solemnidad dos juegos de candelabros de cola, elaborados por Joaquín Ossorio y Orfebrería San Juan, embellecidos en su basamento por ángeles modelados por Martín Lagares en 2017.

El espléndido palio se sostiene sobre doce varales de Manuel Seco (1923). En lugar de la tradicional gloria central se muestra el escudo de la Excelentísima Diputación de Huelva, Hermana Mayor Honoraria de la Hermandad. En cuanto a la bambalina delantera encontramos el emblema de la «S y el Clavo», que simboliza el inicio y el final de la palabra IESUS, haciendo clara referencia al alfa y a la omega, al principio y al final. En la trasera, el escudo de la ciudad de Huelva.

Se trata de uno de los pocos palios que mantienen el diseño y bordado original e íntegro de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, lo que lo convierte en un patrimonio de incalculable valor, no solo para la Hermandad, sino también para la ciudad de Huelva. La simbiosis perfecta se remata con la corona de salida, diseñada por D. José Lecaroz y ejecutada por D. Eduardo Seco Imberg en 1925.

S.I. Catedral de la Merced

La Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced, sede de la Diócesis de Huelva desde su creación en 1953, es uno de los principales referentes religiosos, históricos y artísticos de la capital onubense. Su origen se remonta al año 1605, cuando se fundó un convento de la Orden de la Merced en los terrenos que ocupaba la antigua ermita de San Roque, por iniciativa del VII Duque de Medina Sidonia, Alonso Pérez de Guzmán.

La iglesia del convento comenzó a construirse ese mismo año y fue finalizada en 1615. Sin embargo, los daños sufridos por los terremotos de 1755 y 1765 obligaron a su profunda reforma, adoptando un marcado estilo barroco con influencias neoclásicas. Las obras de reconstrucción fueron llevadas a cabo por los arquitectos Pedro de Silva, Ambrosio de Figueroa y Francisco Díaz Pinto.

Tras la desamortización de 1835, el convento fue suprimido y el edificio pasó a manos de la Diputación Provincial, siendo utilizado con distintos fines civiles hasta bien entrado el siglo XX. En 1877, se restauró su uso religioso y, con la creación de la diócesis onubense, fue elevada a la categoría de catedral el 15 de marzo de 1954. En 1970 fue declarada Monumento Histórico-Artístico.

La fachada principal, de gran armonía y sobriedad, está organizada en tres cuerpos con remates de espadañas y esculturas del imaginero Antonio León Ortega. En su interior, la catedral presenta planta de cruz latina con tres naves, crucero y cúpula sobre pechinas decoradas con medallones de santos mercedarios. En el presbiterio se venera la imagen de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, atribuida a Juan Martínez Montañés y trasladada desde Sanlúcar de Barrameda en el siglo XVII.

En sus capillas y altares se encuentran imágenes de gran devoción popular, como el Cristo de Jerusalén y Buen Viaje, San José, San Roque, el Sagrado Corazón o Jesús de las Cadenas, titular de la Hermandad de los Judíos, que tiene su sede canónica en este templo.

La Catedral de la Merced continúa siendo el corazón espiritual de Huelva, escenario de importantes celebraciones litúrgicas, procesiones y actos diocesanos. Su historia, arte y devoción hacen de ella uno de los emblemas patrimoniales más significativos de la ciudad.

Banda de Nuestra Señora del Carmen de Villalba del Alcor

La Banda de Música Nuestra Señora del Carmen de Villalba del Alcor fue fundada en mayo de 2015 como una asociación músico-cultural, con el firme propósito de enriquecer la vida religiosa, festiva y cultural de su localidad. Esta iniciativa retomaba la antigua tradición musical villalbera, vinculada históricamente a la devoción carmelitana y al patrimonio sonoro andaluz.

Desde sus inicios, la banda ha mostrado un crecimiento constante tanto en número como en calidad musical, consolidando una plantilla de alrededor de 55 músicos y ofreciendo un repertorio amplio, serio y comprometido con la música procesional. En la actualidad, está dirigida por Carmelo Irizo, músico y director de reconocida trayectoria dentro del panorama cofrade andaluz.

Dentro de sus grandes momentos, cabe destacar la Semana Santa de 2017, con su estreno en la Hermandad de las Siete Palabras de Sevilla, acompañando el Miércoles Santo al paso de palio de Nuestra Señora de la Cabeza. Desde entonces, su participación en la Semana Santa ha ido en ascenso, formando parte de prestigiosas hermandades a lo largo de la geografía andaluza.

Actualmente, acompaña musicalmente a varias hermandades, entre ellas: al paso de misterio de la Hermandad de la Quinta Angustia de Sevilla cada Jueves Santo, al paso de palio de la Hermandad de la Expiración de Córdoba el Viernes Santo, al paso de palio de la Hermandad del Amparo de Cádiz el Domingo de Ramos, y al paso de palio de la Hermandad del Cautivo de Huelva cada Lunes Santo. Esta presencia en distintas capitales andaluzas ha otorgado a la formación un notable prestigio y proyección regional.

En Villalba del Alcor, la banda acompaña anualmente a su titular, Nuestra Señora del Carmen, cuya imagen —obra del insigne escultor Antonio Illanes en 1956— recorre las calles del municipio durante el último fin de semana de agosto. Además, organiza conciertos extraordinarios durante la Cuaresma y otras fechas señaladas, entre los que destacan estrenos de marchas propias, como Madre y Señora de la Cabeza, compuesta por Abraham Pablos Medina en 2019.

En menos de una década, la Banda de Música Nuestra Señora del Carmen se ha convertido en un referente cultural de Villalba del Alcor y en una de las formaciones musicales emergentes más destacadas del ámbito cofrade andaluz, gracias a su calidad interpretativa, su compromiso con la tradición y su apuesta por un repertorio cuidado y en constante crecimiento.