Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva

Fotografías: «Juan Antonio García Delgado y David Garzón»

La Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena fue fundada en el año 1948 en el barrio onubense del Polvorín, con sede en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Desde sus orígenes, la corporación adoptó un marcado carácter eucarístico, convirtiéndose en una de las primeras hermandades de penitencia en incorporar de forma tan destacada el culto al Santísimo Sacramento del Altar.

La primera salida procesional tuvo lugar en el año 1951, tras un breve pero intenso periodo de consolidación y crecimiento. En los años posteriores, la hermandad fue conformando su iconografía gracias a la intervención de varios artistas. Las imágenes del apostolado fueron encargadas al escultor Enrique Galarza Moreno en 1952, mientras que el reconocido imaginero Antonio León Ortega se encargó de la ejecución del Santísimo Cristo del Amor en 1951, así como de la culminación de los cuerpos de los apóstoles en 1953.

El paso de misterio, tallado en madera de pino de Flandes por Miguel Hierro Barreda entre 1949 y 1951, sigue el estilo barroco andaluz y se ha convertido con el tiempo en una de las piezas más representativas de la Semana Santa onubense.

En 1978, la hermandad obtuvo el título de «Real y Sacramental», siendo la primera de penitencia en Huelva que alcanzaba tal distinción. Ese mismo año se funda la Agrupación Musical Santísimo Cristo del Amor, ligada a la hermandad y convertida hoy en día en una de las formaciones musicales más antiguas y emblemáticas de la ciudad.

La Hermandad de la Sagrada Cena ha mantenido desde su fundación un compromiso firme con el culto sacramental, la formación cristiana de sus hermanos y la participación en la vida cofrade de la ciudad, procesionando cada Domingo de Ramos por las calles de Huelva con uno de los conjuntos iconográficos más representativos del misterio eucarístico.

La imagen de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, dolorosa titular de la Hermandad de la Sagrada Cena de Huelva, fue tallada por Antonio León Ortega en el Año Mariano de 1954, como así lo acredita la inscripción grabada en su espalda. Realizada en madera de ciprés y pino de Flandes, la obra fue estucada y policromada por el propio escultor y bendecida el 27 de marzo de 1955, Domingo de Pasión, en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

La imagen responde al modelo de Virgen de candelero para vestir, con una altura de 1,60 metros, y presenta una estética profundamente delicada, recogida y juvenil. El rostro de la Señora es de sublime expresividad: las cejas ligeramente fruncidas, el ceño contraído y la boca entreabierta describen un gesto contenido de resignación y desconsuelo. Las cinco lágrimas que descienden por sus mejillas y su mirada de ojos de cristal policromado, ligeramente rasgados y enrojecidos por el llanto, contribuyen a una iconografía profundamente conmovedora.

Las facciones —nariz recta, mejillas finas y labios carnosos— acentúan el aspecto adolescente de la Virgen, reforzado por una elegante y juvenil anatomía, de manos alargadas y simétricas, torneadas con un virtuosismo que denota la maestría de León Ortega.

Su cabello aparece tallado y recogido en un rodete bajo, aunque habitualmente porta una peluca de cabello natural, donada por la conocida peluquera onubense Schela, que realza aún más la ternura y naturalismo del conjunto.

La imagen fue vestida el día de su bendición con una saya de tisú de plata, manto encarnado y mantilla de encaje de oro, piezas que junto a la intensa ambientación de luces y flores realzaban la solemnidad del momento. Entre las ofrendas recibidas destaca un traje de luces completo, donado por el torero Rafael Ortega Domínguez, y destinado a confeccionar una saya para la Virgen.

Desde su primera salida procesional en Domingo de Ramos, 3 de abril de 1956, la imagen ha sido objeto de diversas restauraciones. Fue retocada por el propio León Ortega poco después de su ejecución, modificando levemente la inclinación del cuello. Posteriormente fue intervenida en varias ocasiones: por Enrique Pérez Saavedra, José María Gamero Viñau e Inmaculada González Ramos en 1989, y por Luis Álvarez Duarte en 1997, quien renovó su policromía respetando los rasgos originales.

María Santísima del Rosario se ha convertido en una de las dolorosas más queridas de la Semana Santa onubense, destacando por la intensidad espiritual de su rostro y por la profundidad emocional que evoca su expresión, equilibrando el dolor contenido con la elegancia de una Madre que contempla en silencio el Misterio de la Pasión.

La historia patrimonial del paso de palio de María Santísima del Rosario refleja la evolución constante de una cofradía que, desde su fundación, ha sabido dotar a su Dolorosa de un ajuar procesional digno y en continua transformación.

La Virgen realiza su primera salida el Domingo de Ramos 3 de abril de 1956, sin palio, sobre unas andas cedidas por la Hermandad del Santo Entierro. Aquella primera estación contó con un manto celeste bordado en plata de Santa María la Blanca, una saya blanca, una corona sobredorada y claveles blancos dispuestos en copas del Recreativo de Huelva. Iba escoltada por la Guardia Civil y acompañada por la Banda de Música de Bonares.

En 1957 se estrena el primer palio de color rojo. En 1963, tras un parón procesional en 1960, se presenta un nuevo paso completo, con palio rojo bordado por D. Rafael Bermúdez Crossman, incorporando el escudo de la Hermandad en la bambalina frontal y una Custodia en el fondo, símbolo de la Eucaristía.

El paso fue enriqueciéndose progresivamente: en 1965 se estrenaron respiraderos y jarras de Orfebrería Angulo, así como una corona inspirada en la de la Esperanza Macarena. En 1974 llegaron los primeros juegos de candelería y en 1975, una nueva peana, ambas de los talleres Hijos de Fernández. Ese mismo año el paso salió con ruedas y el palio aún incompleto.

En 1978, el paso volvió a salir con costaleros hermanos y se incorporaron el llamador en alpaca y los actuales varales, obras de Juan Borrero (Orfebrería Triana), quien también talló los respiraderos actuales y las bambalinas (exteriores en 1982 y laterales interiores en 1983, realizadas en Bordados Suay).
La década de los ochenta aportó los candelabros de cola (1986) y los faroles de entrevaral (1988), todos obra de Juan Borrero. En 1991 se estrenó una nueva corona procesional en plata de ley chapada en oro, enriquecida con piedras preciosas, diseñada por Manuel Sánchez López y realizada por Borrero y Francisco Fernández.

Durante los años 2002 a 2004, se renovaron las jarras por otras de Manuel de los Ríos, gracias a donaciones de hermanos costaleros. En 2011, la Hermandad del Rocío de Huelva donó una peana con imagen de la Virgen del Rocío, obra de Jesús Domínguez con marfiles de Rafael Barbero, restaurada por Joaquín de los Ríos y Francisco Berlanga, colocada en la calle de la candelería.

Nuevo proyecto de palio: Un cielo nuevo

En 2022, la Hermandad presentó su ambicioso proyecto de reforma integral del paso de palio, bajo el título “Un cielo nuevo”, diseñado por el artista onubense Abraham Ceada y ejecutado por el taller de Bordados Salteras.

El objetivo es adaptar el conjunto al carácter de cofradía de barrio, sin renunciar a los elementos de alto valor artístico ya existentes. Las bambalinas se modificarán con un corte más alegre y decorativo, sustituyendo los actuales escudos por tondos con imágenes de la Inmaculada y la Asunción. Se conservarán las piezas bordadas actuales, pero serán enriquecidas con guirnaldas de rosas sujetas por lazos, como homenaje al nombre de la titular.

El techo de palio mantendrá su diseño general, incorporando una nueva gloria pictórica realizada por Andrés Carrasco, que representará la Victoria de Lepanto gracias a la intercesión de la Virgen del Rosario. Las cartelas del techo serán sustituidas por invocaciones de las letanías del rosario.

El manto procesional se convertirá en un jardín de rosas, con un gran rosal junto al rostro de la Virgen y flores más grandes en la parte baja, reflejando el carácter floral del conjunto. Los faldones estarán también divididos en dos secciones: una superior con rosas bajo los respiraderos y otra inferior con piezas barrocas de mayor tamaño.

En el capítulo de orfebrería, el proyecto contempla la modificación de los respiraderos actuales de Juan Borrero. La capilla central será armonizada con las laterales, manteniendo la réplica de la Virgen de la Cinta. La imaginería apostólica será sustituida por santos dominicos, impulsores de la devoción del Rosario, y se integrarán dos relicarios con reliquias de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena.

Se incorporarán ángeles atalantes dorados en las columnas de los respiraderos, así como nuevas jarras y pies de los faroles de entrevaral, en los que se alternarán piezas doradas y plateadas, consolidando un conjunto armónico y simbólicamente dominico en torno a la devoción mariana.

Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Huelva)

La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, situada en el barrio onubense de El Polvorín, fue erigida canónicamente el 30 de junio de 1923 por el cardenal Eustaquio Ilundáin, arzobispo de Sevilla, con el objetivo de atender espiritualmente a una creciente población alejada de las históricas parroquias del centro de Huelva. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el 6 de julio de 1928, y el templo fue bendecido el 22 de diciembre de 1929, apenas dieciocho meses después, en una ceremonia presidida por el propio prelado.

El proyecto fue encargado al arquitecto Vicente Traver, quien diseñó una iglesia sobria y funcional, construida por la Sociedad Anónima de Construcciones de Sevilla. Su estilo responde al modelo de templo jesuítico, con fachada de ladrillo visto, óculo central, puerta adintelada y torre campanario. En su interior, se dispone una nave principal con capilla mayor y varias capillas laterales, adornadas con retablos e imágenes de alto valor artístico y devocional.

Durante los disturbios de 1936, el templo sufrió la destrucción de parte de su patrimonio, incluido su retablo mayor original. En las décadas siguientes, se fue completando su dotación artística, destacando obras como el Cristo crucificado de José Lemus (1967) y un relieve policromado del Sagrado Corazón, realizado por Francisco Llonis en 1998.

En la actualidad, esta parroquia es sede de tres hermandades de gran arraigo en la Semana Santa onubense: la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria y la Hermandad de las Tres Caídas. También acoge a la filial onubense de la Hermandad de Nuestra Señora de Montemayor, patrona de Moguer.

La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús es hoy un centro espiritual, cultural y social de referencia en Huelva, que conjuga tradición y vitalidad pastoral, y cuya historia está íntimamente ligada a la evolución del barrio y al fortalecimiento del tejido cofrade y devocional de la ciudad.

Banda AMUECI de Écija

La Banda de Música AMUECI, perteneciente a la Asociación Musical Ecijana, nació en septiembre de 1980 con el objetivo de recuperar y consolidar la tradición musical de Écija, una ciudad con una rica herencia en bandas desde principios del siglo XX. La iniciativa fue impulsada por un grupo de músicos locales liderados por Manuel Gutiérrez, quien se convirtió en su primer director al frente de una formación de apenas 18 componentes. Desde sus comienzos, la agrupación combinó su actividad interpretativa con una clara vocación pedagógica, sentando las bases de su propia escuela de música.

A lo largo de su trayectoria, la banda ha estado dirigida por nombres de reconocido prestigio como Manuel Hidalgo Martín (1986–2000), Francisco Escalera Duvisón y David Ruiz Carmona, quien asumió la dirección en 2008 y, tras una breve etapa encabezada por Javier José López Padilla (2012–2018), volvió a ponerse al frente en 2019, cargo que continúa desempeñando en la actualidad.

Uno de los pilares fundamentales de AMUECI ha sido su escuela de música «Maestro Enrique López Gómez», que ha formado a numerosas generaciones de músicos ecijanos y continúa siendo semillero de talento, con alrededor de 30 alumnos anuales. Este enfoque formativo ha ido de la mano de una actividad artística ininterrumpida y creciente, con una plantilla actual que ronda los 70 músicos.

Entre los hitos destacados de su historia figuran la organización, en 1986, del primer Encuentro de Bandas “Ciudad del Sol”, su participación en certámenes de prestigio como los de Ronda o Chauchina, y su presencia en numerosos actos de relevancia, tanto religiosos como civiles. La banda ha estado presente en la Semana Santa de Écija y en la de otras ciudades andaluzas como Sanlúcar, Córdoba y Cádiz. Además, ha participado en eventos como el Carnaval de Cádiz, la Expo ’92 de Sevilla y la inauguración de Isla Mágica.

En 2017, AMUECI lanzó un doble CD recopilatorio de marchas procesionales, que se ha convertido en un referente dentro del género. En los últimos años ha seguido cosechando éxitos, como su aclamado Concierto de Cuaresma de 2023, bajo la dirección de David Ruiz Carmona.

Hoy, AMUECI representa no solo la continuidad de una tradición centenaria, sino también un modelo de banda moderna, comprometida con la formación, la calidad artística y el patrimonio musical cofrade. Su evolución desde una pequeña agrupación local hasta convertirse en referente musical en la provincia de Sevilla refleja el esfuerzo, la pasión y la constancia de varias generaciones de músicos ecijanos.